La Caja Fiscal cerró el ejercicio 2017 con un déficit de G. 541.859 millones, debido al desequilibrio registrado en las cajas de maestros, policías y militares, según el informe de la Dirección General de Jubilaciones y Pensiones, de la Subsecretaría de Estado de Administración Financiera.
Estas tres cajas culminaron el año 2017 con un resultado negativo de G. 276.048 millones, G. 296.008 millones, y 431.361 millones, respectivamente. Estos resultados superaron a los márgenes positivos experimentados en las cajas de empleados públicos, de docentes universitarios y magistrados judiciales, que cerraron el año con superávit de G. 415.732 millones; G. 23.731 millones, y G. 22.095 millones.
De acuerdo al informe de la Dirección de Jubilaciones y Pensiones, la Caja Fiscal experimentó en todo el 2017 once meses de déficit y solamente un mes con superávit, que se registró durante el mes de junio. En enero el déficit de la caja fue de G. 45.000 millones, en febrero llegó a G. 51.000 millones, y volvió a caer a G. 44.000 millones en marzo, monto que posteriormente aumentó a G. 47.000 millones y G. 52.000 millones en abril y mayo.
Junio de ese ejercicio fue el único mes donde la Caja Fiscal registró un superávit, que fue de G. 10.000 millones. En tanto, desde julio el resultado volvió a ser deficitario hasta el último mes del año, donde el resultado negativo fue de G. 46.000 millones, señala el documento de la dependencia fiscal.
Debido a los reiterados resultados deficitarios, el Ministerio de Hacienda anunció meses atrás la diversificación de las inversiones de los recursos excedentes de los jubilados. El objetivo del fisco es lograr una mayor rentabilidad de esos recursos, invirtiéndolos en nuevos instrumentos financieros.
Actualmente, los recursos de la Caja Fiscal solo pueden ser invertidos en bonos del Tesoro Nacional y bonos de la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD). Sin embargo, con la autorización del Congreso, el fisco pretende adquirir otros bonos con calcificación AAA, como los del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Nacional de Fomento (BNF). También prevé incursionar en los préstamos con fianza del BID (similar a la utilizada por el IPS).

