Seúl, Corea del Sur. AFP.

Corea del Norte enviará una dele­gación a los Juegos Olímpicos en Corea del Sur, según un acuerdo que denota un cambio favorable en las relaciones entre los dos paí­ses pero que no contendrá los ardores nucleares de Pyon­gyang, opinan los analistas.

Delegados norcoreanos y sur­coreanos se reunieron el mar­tes por primera vez desde diciembre del 2015 y acordaron que Corea del Norte envíe una delegación a los Juegos Olímpi­cos de Invierno que se celebran en febrero en la ciudad surco­reana de Pyeongchang.

Ello se produce tras dos años de crecientes tensiones en la península coreana debido a la intensificación de los pro­gramas nuclear y balístico de Pyongyang. "Ambas partes querían una victoria, y la han conseguido", comenta John Delury, profesor en la Univer­sidad Yonsei de Seúl.

Seúl quería que el Norte –que boicoteó los juegos olímpi­cos de 1988 en la capital sur­coreana– participara en la competición que llama de "la paz". El Norte por su lado no demostró el menor inte­rés en ir a los Juegos hasta el discurso de fin de año de su líder Kim Jong-Un. Y siguió llevando a cabo sus progra­mas nuclear y balístico, pese a las sanciones de la ONU.

¿VENTANA DE TIRO?

La participación norcoreana constituye la garantía tácita de que Pyongyang se absten­drá de cualquier provocación en febrero y marzo, es decir durante la celebración de los Juegos y los Paralímpicos. Seúl y Washington habían aceptado previamente pos­tergar hasta después de los Juegos sus ejercicios milita­res anuales conjuntos, que Pyongyang considera como el ensayo de una invasión.

Para Go Myong-Hyun, ana­lista del Instituto Asan de estudios políticos de Seúl, el Norte se ha creado una "contención estratégica", un escudo contra un even­tual bombardeo estadouni­dense que la administración de Donald Trump presenta regularmente como una "opción". "Washington no podrá adoptar medidas mili­tares contra el Norte durante las conversaciones interco­reanas, para no ser acusado de entorpecerlas", agrega.