Madrid, España. AFP.

El gran banco cata­lán CaixaBank y Gas Natural anunciaron el viernes que se iban de Cata­luña por el pulso independen­tista, sumándose a una fuga de empresas que ignora los primeros signos de disten­sión entre Madrid y Barce­lona.

La salida de estas dos empresas se anunció después de que el gobierno introdu­jese una modificación en la ley de sociedades que facilita el traslado, incrementando la presión sobre las pretensio­nes independentistas cata­lanas, si bien rebajó el tono al pedir disculpas por los heri­dos en el referéndum prohi­bido del domingo.

Anticipándose a la posibili­dad de una declaración unila­teral de independencia por el gobierno catalán, CaixaBank anunció su traslado para "sal­vaguardar plenamente la seguridad jurídica y regula­toria", precisó la entidad. Su traslado a Valencia es un golpe muy duro al gobierno catalán de Carles Puigdemont.

La fuga de empresas podría acelerarse después de que el gobierno de Mariano Rajoy adoptó ayer un decreto que libra a las empresas de la aprobación de la junta de accionistas para un cambio de sede. Entre quienes deci­dieron irse también figuran el Banco Sabadell, el Banco Mediolanum, la empresa de dietética Naturhouse o la de telecomunicaciones Eurona.

La fuga aumenta la inquietud entre una sociedad catalana profundamente dividida por la apuesta independentista, cuya escalada ha sumido a España en su peor crisis polí­tica de la era democrática.

PEDIDO DE DISCULPA

En Barcelona, el delegado del gobierno español en Cataluña, Enric Millo, pidió disculpas por los heridos causados por la policía al tratar de impe­dir el referéndum y expresó su esperanza de encauzar la crisis.

"Es algo que todos lamentamos", abundó el por­tavoz del gobierno español, Íñigo Méndez de Vigo, refi­riéndose a los heridos, antes de solicitar elecciones regio­nales anticipadas en Cataluña para salir del impasse.

Por el lado del gobierno catalán, el responsable de Empresa Santi Vila –una figura moderada que cobra peso– reclamó un "alto el fuego" con el ejecutivo central de Mariano Rajoy, y propuso posponer la declaración de independencia de Cataluña a cambio de que no se suspenda la autonomía regional.