La espiral sin fin de corrupción que vive Brasil ha dado un nuevo giro tras conocerse detalles de las confesiones de grandes empresarios y del contenido de las acusaciones de la fiscalía contra el presidente de la República, Michel Temer. El fiscal general Rodrigo Janot, implica a Temer en maniobras para obstruir la justicia y también en el cobro de sobornos, según detalla en el escrito enviado al Tribunal Supremo. Pero el presidente no es el único alcanzado por esta nueva ola de acusaciones. Los empresarios también han implicado en declaraciones judiciales a sus antecesores Dilma y Lula da Silva.

Brasil lleva meses sacando a la luz el contenido de sus cloacas, un proceso que este viernes ha vivido otro momento decisivo, señaló El País, de España.

El Tribunal Supremo hizo público el material que sustenta la apertura de investigación al presidente y que ha sumido al país en una crisis política de consecuencias imprevisibles.

El fiscal basa sus acusaciones contra Temer –le imputa los cargos de obstrucción a la justicia y corrupción pasiva– en las declaraciones y las pruebas aportadas por los responsables del mayor imperio cárnico del país, JBS. De todo ello Janot deduce que el presidente de la República se involucró personalmente en maniobras para frenar las investigaciones de la llamada Operación Lava Jato, que en los tres últimos años ha ido descubriendo una red de corrupción de la que no se salva casi ningún partido.

Parte de esas maniobras, según el ministerio público, fueron tramadas por Temer y su principal aliado político, el hasta ahora presidente del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), Aécio Neves, a quien el Supremo ha suspendido como senador tras reunir pruebas de que cobró sobornos de JBS.

LA CONVERSACIÓN GRABADA

Uno de los episodios en que se basa el fiscal es la conversación grabada por el presidente de JBS, Joesley Batista, en la residencia oficial de Temer, el pasado 7 de marzo, y cuyos primeros detalles revelados por la prensa conmocionaron al país. El fiscal interpreta que en la conversación Batista logra la complicidad del presidente en sus maniobras para comprar el silencio del expresidente de la Cámara Eduardo Cunha, compañero de Temer en el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) y condenado a 15 años de cárcel.