• POR AMY GALLO

Estar de acuerdo con alguien es generalmente más fácil que confrontarlo, al menos en el corto plazo. Y se siente bien cuando alguien en el trabajo asiente con la cabeza con algo que decimos.

Sin embargo, no existe un entorno de trabajo libre de conflictos. Los desacuerdos son una parte inevitable, normal y saludable del relacionamiento con otras personas. De hecho, cuando este último se maneja bien, se tienen muchos resultados positivos. Aquí hay algunos:

Mejores resultados de trabajo: Cuando usted y sus compañeros de trabajo se presionan entre sí para cuestionar continuamente si hay un mejor enfoque, es probable que esa fricción creativa conduzca a nuevas soluciones. "El conflicto permite al equipo aceptar situaciones difíciles, sintetizar perspectivas diversas y asegurarse de que las soluciones estén bien pensadas", dice Liane Davey, autora de "You first: Inspire your team to grow up, get along, and get stuff done".

Oportunidades para aprender y crecer: Tan incómodo como puede sentirse cuando alguien desafía sus ideas, eso siempre es una oportunidad para aprender. Al escuchar e incorporar comentarios, gana experiencia, prueba cosas nuevas y evoluciona como gerente.

Relaciones mejoradas: Trabajando juntos en conflictos se sentirá más cerca de las personas que le rodean y entenderá mejor lo que les importa y cómo prefieren trabajar.

Mayor satisfacción en el trabajo: Cuando no tiene miedo a estar en desacuerdo constructivo sobre los problemas en el trabajo, es probable que sea más agradable ir a la oficina, estar satisfecho con lo que logra y disfrutar de las interacciones con sus colegas.

Un ambiente de trabajo más inclusivo: si quiere tener diversidad e inclusión en su organización, debe estar preparado para estar en desacuerdo.

Es completamente posible sentirse más cómodo con el conflicto, incluso si es una persona reacia al conflicto. Aquí hay algunas maneras de comenzar:

Haga a un lado la necesidad de caer bien: La mayoría de las personas quieren que otras personas las acepten y las muestren afecto o simpatía. Eso es normal. Joel Garfinkle, un entrenador ejecutivo, escribió recientemente que "si bien es natural querer ser querido, eso no siempre es lo más importante". Él agrega que en vez de tratar de aumentar la simpatía de los demás, deberíamos enfocarnos en el respeto, darlo y ganarlo.

Centrarse en el panorama general: Los conflictos en el trabajo generalmente comienzan como diferencias sobre los objetivos o el proceso. Amy Jen Su, socio gerente de Paravis Partners, sugiere centrarse en algo más que el daño potencial que puede causar un desacuerdo. En su lugar, piense en las necesidades del negocio: ¿por qué su diferencia de opinión es un debate importante?

No comparemos el desacuerdo con la falta de amabilidad: La mayoría de las personas está dispuesta a escuchar una perspectiva diferente si se la comparte de manera reflexiva y respetuosa. Pregúntese: ¿Existe realmente el riesgo de que perjudique los sentimientos de su compañero de trabajo o piensa que es un imbécil? ¿O está proyectando su propia incomodidad?

Busque un modelo a seguir y póngalo en práctica: Es probable que haya alguien en su vida que haga un buen trabajo al ser directo y honesto con sus pensamientos y opiniones sin despeinarse. Mire a esa persona e intente emularla.

(Amy Gallo es editora colaboradora en Harvard Business Review).