• Por Justin Talbot Zorn and Leigh Marz

En una entrevista reciente en Vox con Ezra Klein, el periodista y autor Ta-Nehisi Coates argumentó que los escritores y pensadores serios deberían salirse de Twitter. No era una crítica al medio de 140 caracteres, o a la calidad el discurso en las redes sociales en la era de las noticias falsas.

Era un llamado a superar el ruido. Para Coates, generar buenas ideas y trabajo de calidad requiere algo muy raro en la vida moderna: tranquilidad.

Está bien respaldado. La autora J.K. Rowling, el biógrafo Walter Isaacson y el psiquiatra Carl Jung han tenido prácticas disciplinadas para manejar el flujo de información y cultivar periodos de profundo silencio. Ray Dalio, Bill George, el gobernador de California Jerry Brown, y Tim Ryan, representante de Ohio, también han descrito periodos estructurados de silencio como factores importantes en su éxito.

Estudios recientes están mostrando que tomar tiempo para el silencio restaura el sistema nervioso, ayuda a mantener la energía y condiciona nuestras mentes para ser más adaptables y receptivas a los complejos entornos en donde tantos de nosotros vivimos. Sin embargo, cultivar el silencio no sólo se trata de obtener un respiro de las distracciones de la plática en la oficina o los tweets. El verdadero silencio sostenido, que facilita el pensamiento claro y creativo, silencia la charla interna tanto como la externa.

Cuando estamos constantemente fijos en la agenda verbal –qué decir a continuación, qué escribir a continuación, qué tuitear a continuación– es difícil llegar a los modos más profundos de escucha y atención, y es en esos modos de atención que se encuentran las ideas realmente novedosas.

Incluso las personas increíblemente ocupadas pueden cultivar periodos de tranquilidad sostenida. He aquí cuatro ideas prácticas:

1) INTERRUMPA LAS REUNIONES CON CINCO MINUTOS DE TIEMPO SILENCIOSO: Si puede cerrar la puerta de la oficina, retirarse a la banca de un parque o encontrar otro escondite tranquilo, es posible activar el botón de reinicio realizando una práctica silenciosa de meditación o reflexión.

2) TOME UNA TARDE SILENCIOSA EN LA NATURALEZA: No necesita ser una fuerte persona de exteriores para olvidarse del teléfono y salir a un simple paseo de dos o tres horas en la naturaleza. En nuestra propia experiencia, la inversión en la naturaleza puede ser la opción más clara para mejorar las capacidades de pensamiento creativo. Henry David Thoreau iba al bosque por una razón.

3) HAGA UN AYUNO DE MEDIOS: Apague su correo electrónico durante varias horas, o incluso un día entero, o trate de "ayunar" de noticias y entretenimiento. Aunque todavía podría existir mucho ruido a su alrededor -familia, conversación, sonidos de la ciudad- puede disfrutar beneficios reales al descansar las partes de su mente que se asocian con las interminables obligaciones laborales y el registro de redes sociales o eventos de actualidad.

4) DÉ EL SALTO Y PRUEBE UN RETIRO DE MEDITACIÓN: Incluso un retiro breve es quizá la forma más directa de girar hacia una escucha más profunda y una intuición despierta.

El mundo se está volviendo más ruidoso, pero el silencio sigue siendo accesible –sólo se requiere compromiso y creatividad para cultivarlo.

(Justin Talbot-Zorn es académico del Truman National Security y consultor de políticas públicas. Leigh Marz es consultora oganizacional, instructora y ex directora ejecutiva de una organización nacional sin fines de lucro.)