Gareth Keeves, James Westphal y Michael Mcdonald

Usualmente no consideramos que las alabanzas de otros sean algo malo. Cuando un colega reconoce nuestro trabajo o concuerda con nuestras opiniones, nos reconfortamos: al menos una persona nos apoya.

Por supuesto, los CEOs (presientes ejecutivos), que suelen estar sujetos a altos niveles de alabanza por parte de los directivos de alto nivel, podrían sospechar que parte de los halagos que reciben no son 100% sinceros. Sin embargo, podrían no darse cuenta de lo poco sinceros que realmente son. Nuestra investigación sugiere que, lejos de mostrar el respaldo de un subordinado, la adulación podría asociarse con lo opuesto: la traición. Más aún, los CEOs que son mujeres o miembros de minorías raciales podrían estar particularmente en riesgo.

Halagar al jefe puede sentirse humillante. Teorizamos que las alabanzas por parte de los directivos podrían llevar a resentimientos, que a su vez los volverían más tendientes a criticar al CEO a sus espaldas.

Para investigar esto, recolectamos datos de encuestas realizadas a CEOs y directivos de alto nivel en compañías grandes y medianas de los Estados Unidos, durante un período de tres años, así como a periodistas con quienes los directivos reportaron haberse comunicado. Nuestras encuestas nos permitieron medir las alabanzas de los directivos hacia el CEO, su resentimiento respecto a este y las comunicaciones subsecuentes con los periodistas.

Esta información confirmó nuestras expectativas. No solo las alabanzas incrementaron la probabilidad de que los directivos mostraran resentimiento hacia el CEO, sino que también elevaron la probabilidad de que hicieran declaraciones negativas respecto a este, al comunicarse con periodistas. Estas declaraciones negativas incluían tanto formas sutiles como críticas directas.

El tamaño de los efectos fue significativo. Como esperábamos, el mayor resentimiento llevó a mayores niveles de crítica al CEO ante los periodistas, un incremento de dos puntos en el resentimiento se asoció aproximadamente con una duplicación en los niveles de crítica.

Aunque la alabanza tenía implicaciones negativas en promedio para todos los CEOs, nuestra investigación reveló que la afectación tendió a ser especialmente severa para aquellos CEOs que son mujeres o miembros de minorías raciales. Específicamente, encontramos que los directivos masculinos y blancos parecían resentir particularmente el tener que congraciarse con un jefe de una minoría racial o con una jefa mujer.

Aunque hay evidencia de barreras que impiden a las mujeres y las minorías raciales el alcanzar las posiciones directivas de alto nivel, nuestra investigación indica que aquellos que llegan a las posiciones de CEO continúan enfrentando cargas adicionales al dirigir sus firmas. Estas desventajas específicas son sutiles y podrían ser difíciles de detectar; los CEOs podrían no darse cuenta de que están siendo criticados por los mismos directivos blancos que los están halagando.

En términos generales, nuestro estudio ofrece una advertencia a los CEOs. Aunque puede ser placentero el recibir halagos, nuestros hallazgos sugieren que esto vuelve a los CEOs particularmente propensos a ser socialmente debilitados por los mismos individuos que los adulan.

(Gareth Keeves es candidata doctoral en estrategia en la Ross School of Business, University of Michigan. James Westphal es profesor de mi sesión de negocios y presidente de estrategia en la Ross School of Business, University of Michigan. Michael McDonald es profesor asociado en el departamento de administración en la University of Texas en San Antonio).