Max Altschuler

Ser despedido puede ser devastador, especialmente para un empleado meticuloso. Como gerente en el mundo de las empresas emergentes del ramo tecnológico, donde la rotación puede ser muy elevada y las cosas cambian rápidamente, he tenido que dejar ir a muchas buenas personas, y cuando lo hago, estoy sumamente consciente de lo doloroso que es para ellos. Sin embargo, ya que también me enfoco de tiempo completo en el arte de las ventas, he aprendido a pensar en ello de este modo: el despedir involucra un elemento de ventas. Requiere empatía, hacer las preguntas correctas, y guiar a alguien hacia el resultado que usted desea, en una forma auténtica y honesta. Mientras le vendo a las personas la idea de que ya no estarán en la compañía, las ayudo a que también vean lo que es mejor para ellas. Esto podría sonar manipulador o insensible; no lo es. Cuando se hace bien, de hecho facilita la transición.

Cuando me separo de personas talentosas, que trataron de hacerlo funcionar, pero no pudieron, traigo a la conversación tres cosas de mi caja de herramientas para las ventas:

-Compasión: Me preocupo acerca de mis empleados y quiero que lleguen a otro lugar grandioso, si es que el quedarse no es una opción.

-Curiosidad: Quiero saber cuáles son las metas que se han puesto para sí mismos.

-Un plan: Hago mi investigación antes de cada despido, de forma que entro a la reunión con ideas para ayudar a que el empleado se mueva hacia adelante.

Si hay habilidades que el empleado necesita mejorar para cumplir ciertas metas, las discutimos. Le recomiendo libros y entrenamiento, además de trabajos en otros negocios, que puedan permitirle la oportunidad de aprender lo que necesita.

No pretenderé que este enfoque respecto a los despidos elimina todo el dolor, o que siempre le puedo encontrar al empleado una nueva oportunidad. Sin embargo, el dar mi mejor esfuerzo puede disminuir el golpe. Además, eventualmente, cuando las personas talentosas lleguen a otras empresas, quiero que sean buenos embajadores. Quiero que estén felices de haber trabajado para mí. Quiero que sigan apoyando a mi compañía. Mi empresa está en su currículum. Está en su perfil de Linkedin. Ellos no anuncian que fueron despedidos, de forma que, a menos que un empleador les pida esa información, nadie lo sabrá. Si las personas que solían trabajar para mí están haciendo grandes cosas, queda claro que mi compañía tiene un buen ojo para el talento y puede ser un gran escalón. Esto atrae a solicitantes de primer nivel. Observe el caso de la "Mafia PayPal", ese es el mejor ejemplo.

Tengo a muchos empleados a los que he despedido y con los que me he mantenido en contacto. Cada vez que vemos que algo bueno pasa en nuestras respectivas empresas, nos enviamos mensajes de apoyo para alentarnos mutuamente. Sabemos que, a pesar de lo difícil que ese momento fue para ambos, nos llevó a un lugar mejor.

(Max Altschuler es el fundador y CEO de Sales Hacker).