• Fotos: Salesianos Paraguay

Cada 24 de mayo, Paraguay celebra con fervor la festividad de María Auxiliadora, una de las advocaciones marianas más veneradas del territorio nacional y símbolo espiritual estrechamente vinculado a la tradición salesiana.

Esta celebración fue instituida cuando en 1814, el papa Pío VII, prisionero del general Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma, en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora. Inesperadamente el pontífice quedó libre y llegó a Roma el 24 de mayo, fecha que quedó declarada como Día de María Auxiliadora.

Misas multitudinarias, procesiones, vigilias, karu guasu y serenatas caracterizan una jornada que se ubica entre las celebraciones religiosas de mayor convocatoria del calendario católico paraguayo.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

La devoción a esta advocación mariana arribó al país con los primeros misioneros salesianos hace más de un siglo y se consolidó progresivamente tanto en comunidades urbanas como rurales.

La congregación salesiana explica que “la devoción a María Auxiliadora comienza con la venida de los primeros cuatro salesianos el 23 de julio de 1896, quienes fundan el colegio Monseñor Lasagna, con una capilla anexa dedicada a la Virgen”.

LA HISTORIA DEL SANTUARIO

En 1933 se erige la actual parroquia María Auxiliadora con una extensión muy superior a la actual. El conocido P. Domingo Queirolo escribía ya en 1915: “Es intención de todos, pues la necesidad lo manda, construir un espacioso y auténtico santuario en el que se venere dignamente a la bendita Virgen de Don Bosco”, cuya devoción para esa época estaba extendida en las principales poblaciones del Paraguay.

En las décadas del 30, del 40 y del 60 ya se elaboraron varios proyectos para un gran santuario. Se colocaron las piedras fundamentales, pero no pudieron concretarse por la precariedad de la situación política y económica.

Finalmente, en 1971, como compromiso del 75.º aniversario de presencia salesiana en el país, la Inspectoría decide “levantar el Santuario Nacional a María Auxiliadora en Asunción como expresión de gratitud a la Madre de la Congregación; como petición de ayuda en las necesidades materiales y espirituales, y como compromiso de ser mejores religiosos, de trabajar más por las vocaciones y de propagar más intensamente su devoción”.

La edificación comenzó el 24 de mayo de 1980. En 1989 se hace la solemne bendición del nuevo templo por su expárroco, el arzobispo de Asunción Mons. Ismael Rolón.

En el año 1985 se terminó la cúpula del santuario, los vitrales, la electrificación interna, el piso y se habilitó para el oficio diario.

Sobre la cúpula del santuario se erige la estatua de acero del escultor nacional Herman Guggiari de 1.500 kilos sobre el mundo y sobre el mapa del Paraguay. Madre e hijo salpicados de flores, con la paloma de la paz en las manos mirando hacia Asunción.

SEGUNDA CELEBRACIÓN MÁS IMPORTANTE

La festividad es considerada la segunda celebración mariana más importante del Paraguay, superada únicamente por la de la Virgen de Caacupé, patrona nacional.

El santuario de María Auxiliadora constituye el epicentro de los festejos. Miles de fieles concurren anualmente al recinto para participar de una extensa programación litúrgica que se inicia la víspera con vigilias y serenatas, y se extiende durante todo el día central con celebraciones eucarísticas ininterrumpidas hasta las últimas horas de la noche, además de la tradicional procesión náutica.

La convocatoria reúne a personas de todas las edades: estudiantes de instituciones salesianas, familias, exalumnos, movimientos juveniles y devotos procedentes de distintas regiones del país.

RELIGIOSIDAD POPULAR

La festividad se replica, además, en parroquias, capillas y colegios de la red salesiana en el interior. En los departamentos de Alto Paraná y Concepción, la figura de María Auxiliadora ocupa un lugar destacado dentro de la religiosidad popular. En Concepción se erige una de las imágenes más monumentales dedicadas a esta advocación en el país, en tanto que en Alto Paraná es venerada como patrona del agro.

La celebración trasciende el ámbito estrictamente religioso. En numerosas instituciones educativas salesianas se realizan procesiones estudiantiles, festivales artísticos y actividades solidarias enmarcadas en el legado de San Juan Bosco, principal impulsor de esta devoción en el catolicismo mundial.

Con el transcurso de los años, la solemnidad ha mantenido plena vigencia. Las columnas de fieles que ingresan al santuario, las velas encendidas y los cánticos marianos configuran una estampa que se renueva cada año y da cuenta de una tradición profundamente arraigada en la identidad religiosa del pueblo paraguayo.

Déjanos tus comentarios en Voiz