• Por PEDRO GÓMEZ ZORRILLA
  • Periodista
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Nacional y Capiatá se neutralizaron ayer y terminaron empa­tando. La fuerte lluvia que se desató sobre nuestro país hizo que el partido no tuviera toda la dinámica que estaba preparada por parte de los equipos. A pesar del agua que se acumuló en algunas zonas del estadio Arsenio Erico, los jugadores se prodigaron al máximo.

Las mejores opciones para llegar al gol las tuvo en la pri­mera fracción el elenco tri­color, siempre con la notable conducción de Juan Manuel Salgueiro, pero enfrente estuvo un murallón llamado Bernardo Medina, de gran trabajo, demostrando que el torneo Clausura es uno de los mejores en su carrera deportiva.

Los auriazules capiateños intentaron por medio del contragolpe inquietar a San­tiago Rojas, pero fueron bien marcados Dionisio Pérez y Júnior Marabel, abortando los defensores académicos los avances del adversario.

En la fracción final, con el tiempo mejorado porque dejó de llover, la intensidad de los ataques de los equipos fue mayor, pero siempre estando atentos la retaguardia de los elencos. Las veces que fue exi­gido Bernardo Medina estuvo muy sobrio, salvó en una opor­tunidad, donde Adam Bareiro, en gran acción individual, sacó un furibundo remate que hizo estremecer el horizontal de la valla de Capiatá.

Los dos conjuntos salieron decepcionados por la igual­dad. Se rompió la racha de triunfos de Capiatá, cuatro en total, y debió resignarse con llevar un punto. Para el local, la Academia, es también dejar de hilar una nueva victoria, y quedar relegado en la posi­bilidad de acercarse un poco más a la punta del campeo­nato Clausura.