Por ÓSCAR GAVILÁN

El fútbol se gana con goles, no importa el alto nivel futbolístico, esa fue la premisa del entrenador de Rubio Ñu, que apostó a un juego ofensivo con dos hombres experimentados y que saben, como Jorge Achucarro y Jorge Ortega. No hay ninguna duda de que las individualidades marcaron la diferencia entre ambos elencos. La genialidad de "Achu" y la agresividad y picardía de Ortega fueron suficientes para desnivelar el marcador.

Antes de finalizar el primer período, en medio de una verdadera muralla defensiva, apareció con toda su astucia e inteligencia Achucarro, quien de puntín ubicó el balón en el fondo de la portería de Escobar, para desatar la primera emoción en el estadio Adrián Jara. El primer período se caracterizó más por las imprecisiones, en donde ambos buscaron en forma desordenada el pórtico rival.

En los primeros minutos de la reanudación, no mejoró el fútbol, pero sí en intensidad y velocidad por los extremos. Achucarro tuvo una noche mágica, fue el conductor del equipo, con pases precisos, oportunas corridas y saltos en el área rival. A los 78 minutos se encontraron el dúo dinámico Achu-Ortega, este último le puso un balón en los pies y Achucarro definió con un lujo. Fue el 2 a 0. Y para bajar la cortina de la una espléndida jornada, Achu de taco retribuyó a Ortega, quien por elevación convirtió el 3 a 0, para no dejar dudas de la superioridad de los ñuenses.

Con este resultado, Rubio Ñu sale del fondo y hunde aún más a General Díaz, en un duelo clave por la permanencia en la división privilegiada.