Vastos desafíos y oportunidades presenta la sericultura en Paraguay. No solo desde el punto de vista de los negocios en el rubro textil, sino también en el campo de la investigación y la innovación, ya que el capullo de seda demuestra su versatilidad al ser aplicado en productos medicinales y cosméticos.

Grandes marcas del mundo de la moda, tales como Dior, Chanel o Louis Vuitton, manifestaron su interés en la seda paraguaya que se destaca por su calidad. Cubrir la demanda que tienen estas firmas tan prestigiosas o encontrar otras aplicaciones innovadoras, es la motivación principal para reactivar la sericultura en nuestro país.

El doctor Andrea Nembri, de nacionalidad italiana y presidente de la empresa Comercial Fibras y Seda SA, es uno de los impulsores de este rubro que hasta hace poco exportaba a exigentes mercados. En ese contexto, lidera un Proyecto de Innovación que logró establecer un Centro de Incubación y Promoción de la Sericultura en el Departamento de San Pedro, con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Dr. Andrea Nembri, presidente de Comercial Fibras y Seda SA
Dr. Andrea Nembri, presidente de Comercial Fibras y Seda SA

Se trata de un proyecto integral que incluye todos los procesos, desde el plantío de mora para la alimentación de los gusanos de seda en sus distintos ciclos de vida, hasta la obtención y procesamiento de los capullos de seda para su industrialización, en la planta que la empresa del Dr. Nembri tiene en la ciudad de Hernandarias.

La sericultura consiste en la cría del gusano de seda (Bombyx mori) para obtener capullos de hilos de seda. Es un rubro alternativo y ecológico, que puede complementarse muy bien con otras actividades agropecuarias y con mucho potencial.

“La Central de Incubación y Promoción de la Sericultura se encuentra en la ciudad de San José del Norte (Kamba Rembé) donde apostamos a mejorar la calidad y cantidad del capullo de seda, además de capacitar a productores, reducir los costos de producción y simplificar los procesos de la práctica de la sericultura”, explicó.

En el marco del proyecto se llegó a más de 500 productores sensibilizados acerca de la sericultura y sus beneficios, 40 productores inscriptos en la empresa, quienes ya cuentan con galpones para el proceso de cría de gusanos, y 100 más en proceso de instalación de los galpones, proveídos por el MAG en un convenio APP con la empresa Fibras y Seda SA.

“Las plantas de mora y los gusanos de seda son proveídos por nuestra empresa a los productores inscriptos en el circuito de producción, asegurando el compromiso de asistencia técnica y la compra de capullos durante 5 años, manteniendo además el precio”, indicó.

Entre las ventajas para el productor se destaca que es un rubro inclusivo, que puede fácilmente ser atendido por la familia del productor, quien generalmente se encarga de la plantación y corte de las hojas de mora, mientras que la cría y atención de los gusanos de seda son realizadas por las mujeres y jóvenes. “Esto es muy interesante para el subempleo existente en el mundo rural”, recalcó.

Para el Dr. Nembri, contar con alrededor de 300 productores integrados a una cadena de valor podría considerarse un éxito. “A nosotros nos interesa una concentración geográfica de productores por una cuestión de logística. Nosotros damos una asistencia técnica intensiva y esto no nos permite recorrer muchos kilómetros para ir hasta un solo productor, tenemos que nuclear la gente”, señaló.

Trayectoria en el país. En la década de los 80, Nembri viajaba mucho a Paraná, Brasil, en donde compraba seda. En 1986 llegó a Paraguay invitado por un amigo quien le dio su visión sobre cómo producir capullos de seda en nuestro país. “En 1988 hicimos la sociedad y comenzamos a hacer sericultura en Alto Paraná a pequeña escala. Años más tarde, nuestro proyecto que era experimental y muy chico comenzó a crecer. Por 6 años producimos capullos que exportamos a Japón, Colombia, Corea, Turquía y Brasil”, mencionó.

Otro hito importante para la compañía se dio en 1994 cuando pusieron en marcha la planta industrial de Hernandarias, en un predio de 22.000 m2, que cuenta con 7.300 m2 de galpones, maquinarias japonesas que hoy ya no se producen y que no han sido superadas por otros fabricantes. La hilandería trabajó hasta el 2009, y hasta el 2012 con la torceduría, que es el proceso siguiente. “Pero quedamos en espera, porque nuestros productores en Alto Paraná, Itapúa y Caazapá fueron arrastrados por el avance de la soja y sus agroquímicos. Lastimosamente fue el mal uso de estos productos. Pero, en concreto, el gusano es una oruga y cualquier agrotóxico le afecta”, lamentó.

En el 2014, bajo el actual gobierno, el Dr. Nembri consiguió respaldo para fomentar una cadena de valor en San Pedro, para lo cual se firmó un acuerdo con el Ministerio de Agricultura para financiar la infraestructura del pequeño agricultor. “Son galpones que si bien podrían ser relativamente caros se invierte por única vez”.

La empresa Fibras y Seda es solo fiscalizadora de la infraestructura montada en las fincas. “De nuestra parte tenemos toda la predisposición de continuar capacitando, ya tenemos la central para la cría de gusanitos montada, tres centros de entrenamiento concluidos, solo dependemos de una decisión política para seguir avanzando”, sostuvo.

Datos que no hay que perder de vista son que India produce 28.000 toneladas, pero consume 38.000; China, produce 45.000 toneladas de las cuales vende una parte a India y el resto consume. Le siguen con menos de 0% otros países como Corea o Bangladesh que no representan prácticamente nada e incluso muchos no llegan a los estándares que exigen las grandes marcas.

“A Paraguay llegaron representantes de Chanel, Hermes Louis Vuitton y Dior, quienes nos insisten en hacer crecer la producción de capullos de seda. Queremos perpetuar la sericultura en este país que tiene todos los requisitos para hacerla rentable: Un clima muy bueno, tierra disponible y gente extraordinaria. Lo único que necesitamos es más apoyo a nivel político para el pequeño agricultor”, destacó.

Innovadoras aplicaciones. Pero la producción de capullos de seda, no se reduce al mundo textil. Existen numerosas aplicaciones más y tal vez una de las más importantes es el sector biomédico.

“Todo lo que es nutracéutico hoy cobra importancia. La proteína de la seda se consume. Se hacen caramelos que requieren de una cadena de valor muy controlada y limpia. También es muy utilizada para productos cosméticos, pero hay muchas más que surgen de la investigación”, sostuvo Andrea.

El espectro es amplio, con lo cual la sericultura tiene un futuro prometedor para el pequeño agricultor. En las zonas rurales predominan propietarios de tierras que tienen entre 7 y 12 hectáreas. En ellas basta destinar 2,5 hectáreas a la plantación de mora, planta de la cual se alimenta el gusanito, y el resto de la tierra para producir otros rubros. La sericultura permite obtener una fuente de ingreso seis veces por año, en forma regular y segura con la cual el productor puede financiar o adquirir algo que sea de su interés. La empresa les entrega el gusanito y compra el capullo.

Fibra y Seda SA tiene un banco genético con 42 especies de gusanos que mantienen y reproducen. “Este es un trabajo muy sofisticado que hacemos nosotros, al igual que la cría infantil del gusano que queda a cargo nuestro por ser más delicada. El agricultor lo que hace es el engorde y luego nos entrega el capullo. Por lo tanto su parte es relativamente fácil. Luego hacer el hilo es algo difícil, pero ese proceso fabril también queda a cargo nuestro”, dijo Nembri.

Seda de tártago. Finalmente, en el marco del programa “Sembrando Oportunidades”, que apunta a la Reducción de la Pobreza Extrema y es liderado por laSecretaría Técnica de Planificación, el Dr. Nembri propuso impulsar la producción de capullos con un gusano que se alimenta con hoja de tártago y de la cual se obtiene una fibra natural. “Esta sería una cadena de valor muy factible, con un gusano fácil de criar, sin mayores exigencias para el acopio y que da por resultado una fibra que se conserva infinitamente. “La oruga o gusanito de seda trasforma la proteína de la hoja en hilo de seda. Lo que hacemos es hacer conocer esta opción de producción, de un rubro de renta no tradicional y con mercado seguro”, concluyó.