Por: Beltrán Macchi

Director Ejecutivo de Visión Banco y dirigente gremial empresarial.

Como observador externo del proceso en las internas de los partidos, me puse a reflexionar sobre lo que nos espera en el siguiente periodo de gobierno. Mi conclusión es que el siguiente periodo estará marcado por la necesidad de acordar sobre grandes temas que hacen al desarrollo del país; tanto a nivel de partidos políticos y poderes del Estado como con la ciudadanía.

También como observador externo, mi apreciación es que en las internas priman las posiciones y expresiones que generan adherencia en los votos y no precisamente el análisis, difusión y discusión de las propuestas, que aquel que resulte electo en las próximas elecciones impulsará, y que requerirá de una base de apoyo importante para su concreción.Desde mi posición como miembro de gremios empresariales y de organizaciones de la sociedad civil, veo que muchos esperan poder presentar a los candidatos los temas prioritarios que quisieran que ellos incluyan en sus propuestas. Mas todavía parece no ser el tiempo para esto, y mi expectativa es que ello se dé luego de las internas partidarias.

Uno podría mencionar los temas más importantes de la agenda próxima y esto quizás ya desde el punto de vista del gobierno que resulte electo; la Reforma constitucional, la negociación con Brasil sobre Itaipú, la negociación con Argentina sobre Yacyretá y la renovación de tres miembros de la Corte Suprema de Justicia; es probable que estos temas requieran del próximo gobierno un esfuerzo extraordinario y el riesgo es que los demás temas necesarios para el desarrollo, sigan su curso natural.

Los otros grandes temas que uno recoge a su paso por estas instituciones son la inversión privada y el empleo; la inversión pública en infraestructura y la sostenibilidad de la deuda pública; la Ley de Responsabilidad Fiscal, el déficit fiscal y la calidad del gasto público; la Seguridad Social, los servicios de salud y las pensiones. A esto se suman el régimen impositivo, la reforma educativa y la financiación de la educación, los servicios públicos/privados y los entes reguladores, la Agricultura Familiar Campesina; los programas de subsidio a sectores más vulnerables y su efectividad. No menos importantes son la corrupción del Poder Judicial, el funcionamiento del Poder Legislativo, la eficiencia y eficacia de los planes de gobierno y servicios del Poder Ejecutivo; cómo atraer mayor inversión privada externa y, por supuesto, las estrategias para atender los desafíos de la maternidad, la primera infancia y niñez y la atención integral a comunidades más vulnerables como los pueblos originarios. Los temas de la seguridad física con los fenómenos crecientes del tráfico de drogas, las bandas delictivas que operan en la frontera, el microtráfico de drogas y el grupo denominado EPP, también constituyen otros aspectos a tratar.

Un tema muy importante es cómo impulsamos la conectividad, la tecnología, la innovación y la ciencia en el país; dado que estas son las bases con la educación para entrar en la economía del conocimiento.

Esta lista no es exhaustiva ni mucho menos, pero ilustra los desafíos para la ciudadanía y la clase política en los próximos años. Como paraguas más amplio tenemos la necesidad de crear una nueva cultura con temas que hoy no están siendo trabajados por nadie, por ejemplo, podrían ser las responsabilidades del ciudadano; dado que el énfasis está puesto en los derechos; o la necesidad de instalar una pedagogía del trabajo como valor fundamental para el desarrollo de las personas o mirar nuestra sociedad con una nueva perspectiva de la familia, dado que esta es la base de la sociedad o como construimos una visión de desarrollo única entre la ciudad y el campo o entre la agricultura empresarial y la agricultura familiar.

El lector puede coincidir conmigo que son demasiados temas, y todos de alguna complejidad, y que necesariamente hay que priorizar aquellos que generen ganancias rápidas y que tengan una relación costo/beneficio más positiva. De todas maneras, el tema será complejo aunque redujéramos la lista a unos cinco temas, corresponderá a los líderes de todos los sectores impulsar los acuerdos, para que al final del período podamos mirar para atrás y sentirnos satisfechos con nuestro avance como país. Las generaciones futuras nos lo agradecerán.