Por: Angelo Palacios

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Twitter: @angelopalacios

Cuando se trata de los hijos, todos los padres tienen una forma diferente de pensar, siempre basados en su propia experiencia y deseándoles lo mejor. A veces, esta experiencia busca evitar que ellos cometan los mismos errores y mostrarles el camino para lograr todo lo bueno, frases como “nunca hagas esto, o “siempre hace esto”, son frutos de esa experiencia. Este artículo está escrito para lectores que tienen una capacidad mínima de esperar hasta la etapa 3 porque en muchos casos existen familias que no tienen la posibilidad de esperar hasta ese estadio, porque ya ni siquiera al presente tienen cubiertas sus necesidades básicas, por lo que tenemos casos de niños ya trabajando antes de tiempo para ayudar a los gastos familiares.

1ra etapa. Aprendiendo en el nido: Niñez.

Durante esta etapa equivalente a la de escuela primaria (aprox. hasta los 11 o 12 años) es importante no hacer del dinero un culto. Considero que lo principal es fundamentar toda la educación en 3 valores: Templanza, amor verdadero y carácter, las cuales ya fueron mencionadas en una columna anterior publicada en Revista FOCO. La columna se denominada “Educación Sexual y Financiera” y en la misma se argumenta que los principios que rigen una buena salud financiera pasan por los mismos principios de una buena educación sexual. Aquí el enlace https://angelopalacios.com/2017/07/05/educacion-sexual-y-financiera-3-pilares/. En esta primera etapa, con su mensualidad o algún dinero que maneje de la merienda escolar, ya se puede empezar a trabajar con los 3 pilares que pueden resumirse en: aprender a saber esperar, aprender a hacer frente a las comparaciones, aprender que el amor verdadero no se puede comprar, aprender a decidir solos eligiendo siempre lo bueno.

2da etapa. Aprendiendo a ejercitar las alas: Adolescencia.

Estimo en el rango de la época secundaria de 13 a 18 años. Aquí es importante hacerles pensar sobre el valor del trabajo. Hacer del dinero algo práctico. Seguir sin endiosarlo, pero tampoco ser ingenuos. No siempre los padres o tutores vamos a estar presentes cuando llegue la real necesidad. Gradualmente ir introduciéndoles en el sencillo hecho de que el dinero se gana trabajando en relación de dependencia o emprendiendo algo propio o ya luego siendo dueño de alguna empresa o inversionista. Enseñarles que siempre se genera dinero a cambio de entregar a la otra parte un producto o servicio que cubra la necesidad del otro, y que este otro tenga la capacidad de pagar por lo que tu hijo ofrece u ofrecerá a ellos o al mercado en general. Se les puede asignar un importe mensual para que lo administren y en algunos casos ya darles responsabilidades laborales formales en las horas libres posteriores al colegio. Aquí se les puede empezar a inculcar que ya tengan del dinero que manejen la posibilidad de ahorrar un 10% para futuros gastos, otro 10% para compartir y otro 10% para invertir en su futura libertad financiera. Darle la responsabilidad sobre el manejo del saldo del celular, es una muy buena herramienta para trabajar este concepto. Sabemos que reciben saldo o dinero sin ninguna razón es como enseñarles a no hacer nada y aun así recibir pago. La verdad es que el dinero se gana con esfuerzo, ideas e innovación de solución a problemas de otros. Ayudemos a nuestros hijos a desarrollar sus talentos. Gastemos/invirtamos en test-vocacionales, varias veces, para guiarles a las carreras que se ajustan a lo que son y lo que les gusta. No importa equivocarse en las primeras experiencias laborales, explorar trabajos es parte del aprendizaje, rumbo a encontrar la vocación.

3ra etapa. Aprendiendo a volar: Juventud.

A partir de los 19 – 20 años. Fomentarles a tener un trabajo o fuente de ingreso independiente, un presupuesto de gastos con miras a alcanzar la independencia financiera, hablar de los planes de ahorro y los planes de jubilación. Recordar que hacer un presupuesto es como hacer dieta, no se puede empezar el lunes, hay que empezar hoy. Es la etapa de seguir con la fuerte ética del trabajo ya que no hay magia con este concepto, si ya van practicando la diligencia y a ser responsables, que ya aprendieron de chicos, serán muy apreciados en todos los ámbitos que se desenvuelvan. En esta etapa en que van emprendiendo el vuelo propio financiero, recordarles nuevamente la regla vital del 10% de ahorrar para futuros gastos, 10% de compartir y 10% de separar para invertir rumbo a la independencia financiera, remarcando que este último 10%, no es ahorrar para gastar después, sino que es separar un monto para construir un capital, el cual luego le rendirá sus propios frutos.

Sabemos que la responsabilidad de los padres cubre formarlos en todos los aspectos de la vida. Enseñarles el manejo prudente del dinero es una de estas lecciones importantes para que no terminen esclavos de otros y sin libertad financiera. Sin embargo, estamos en la obligación de enseñar a sus hijos que el dinero nunca reemplaza cosas importantes, en particular todo lo que no se puede comprar.