Una norma de la empresa dispone que el primer empleo de los nuevos integrantes del clan debe ser ejercido fuera de la compañía, pero que luego, si quieren y cumplen con los requisitos, pueden insertarse.

Con más de 35 años de experiencia en el rubro inmobiliario, en el año 2004 don Jorge Figueredo Fleitas decidió fundar una empresa propia en compañía de sus hijos Ernesto, Yolanda, Aníbal y Jorge. Debía iniciar una trayectoria de consolidación de manera independiente ya que hasta entonces formaba parte de cierto grupo económico. Así fue que se propuso iniciar el legado y tomó el desafío del desarrollo inmobiliario y le dio el nombre de Inmobiliaria Raíces, que luego cambió de imagen y pasó a llamarse Raíces Real Estate.

“En ese momento, sus hijos formamos parte del directorio con diferentes funciones, repartiéndonos tareas. A pesar de contar con la experiencia de mi padre, fue muy duro. Comenzamos desde abajo, generando los primeros negocios que permitieron ir consolidando a la empresa. Los primeros 5 años son los más difíciles, hasta que se consolida y luego progresa”, explica Ernesto Figueredo, presidente de la compañía. Para él, el mayor legado que dejó don Jorge a sus hijos fue pregonar con el ejemplo, es decir, en la acción, en la tarea, él se remangaba y mostraba cómo hacer para lograr los objetivos, pensando a largo plazo y, sobre todo, en que tanto el cliente como la empresa, los inversores, los colaboradores y accionistas debían ganar. Don Jorge opinaba que los negocios debían ser sustentables en la medida que sean negocios para todas las partes.

El vacío que dejó el fundador de Raíces tras su muerte fue lo más difícil de superar, asegura Ernesto, pero a pesar de ese momento tan duro, se sintieron muy orgullosos de que la empresa funcionara como si fuese que nada hubiese pasado. El legado, la trayectoria se plasmaba en una empresa ordenada que generó una transición suave o prácticamente imperceptible desde el punto de vista de la operación, que no fue afectada.

“Pudimos consolidarnos a pesar de haber perdido al fundador. Los valores que nos enseñó eran compartidos con toda la organización, no solo en el directorio”, indicó Ernesto, quien opina que una empresa familiar tiene muchas ventajas y a la vez amenazas. Las ventajas principales son el afecto, el cariño que se le pone al negocio, pero aclara que no por ser hermanos todos deben pensar igual.

Un componente fundamental fue el rol asumido por la madre, quien aglutinó a los hijos a través de encuentros familiares. Fue quien los mantuvo unidos y la que los apoyó en los momentos de mayor dificultad. Tanto hijos como los nietos encontraron la fortaleza en esa mujer y juntos pergeñaron una norma importante dentro del seno familiar: El primer empleo de los nuevos integrantes del clan debía ser ejercido fuera de la compañía, pero luego si querían y cumplían con los requisitos de la organización, podrían insertarse en ella. Ernesto analiza la situación actual y está seguro de que para la tercera generación el desafío será aún mayor que para los hijos de don Jorge.

“Nosotros, como segunda generación, estuvimos muy involucrados con el fundador, lo que nos facilitó mucho el proceso. La tercera generación es más difícil porque hay muchos más integrantes. Nosotros creemos que el protocolo familiar vamos a realizarlo para que la tercera generación pueda seguir el legado, si es que lo quiere hacer. Pero lo más importante es que la compañía ni los accionistas deben ser afectados por las decisiones corporativas, ni la corporación ser afectada por las decisiones de los accionistas”, explica el presidente de la empresa.

También cuenta que Raíces ha tomado decisiones corporativas en cuanto a los accionistas, al gerenciamiento y a la plana ejecutiva. La compañía tiene hoy una plana ejecutiva en la que el directorio tiene un gerente general que fue contratado y no forma parte de los accionistas. “Tratamos de separar los roles de accionistas, de directores y las otras jefaturas. Si bien es una empresa familiar, funciona como una empresa normal. Lo familiar es a nivel de accionistas, pero no a nivel de la operación”, asegura.