Con nueva junta directiva, la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC) asume nuevos desafíos y se reafirma en su característica de defender principios y valores, buscando siempre un equilibrio social en los grandes debates nacionales. Así lo aseguró el presidente de la organización Juan Luis Ferreira.

Aunque afirma haber llegado a la presidencia de la ADEC de manera casi imprevista, Juan Luis Ferreira viene forjando su liderazgo dentro de la organización de empresarios desde hace tiempo. Durante casi seis años formó parte de la comisión directiva, e incluso llegó a ocupar la vicepresidencia. Luego decidió tomarse un tiempo para evaluar a la ADEC desde afuera de la junta directiva, y analizar qué nuevos proyectos podrían incorporarse. En ese contexto, llegó la invitación para liderar la organización.

Desde abril, preside a la nueva junta directiva, que por primera vez tiene mayor presencia femenina y de jóvenes. En permanente comunicación con todos los past president siempre accesibles para cualquier consulta, Ferreira apuesta a introducir innovaciones, pero manteniendo los lineamientos que han dado prestigio y credibilidad a la ADEC. En este mano a mano, el titular de la nucleación de empresarios compartió sus ideales y pensamientos.

¿Cuáles son sus principales propósitos al asumir la presidencia de la ADEC?

Cuando asumí el cargo planteé algunos sueños que espero muy pronto se hagan realidad. Uno de ellos es que haya una ADEC en el interior, pero también queremos seguir formando parte de diálogos que nos parecen necesarios en Paraguay: el código laboral, el seguro social, la mejora de la justicia, el tema fiscal y la forma cómo las empresas podemos trabajar con los diferentes sectores. Todas son grandes discusiones pendientes, que mas allá de la enmienda o la reforma constitucional, son temas que no se pueden seguir postergando. Todos tenemos responsabilidad, no solo en las propuestas, sino principalmente en las soluciones.

¿La ADEC continuará sentando postura sobre los grandes temas nacionales?

Por supuesto que sí. La ADEC tiene un plan estratégico que se estableció en el 2015 y que está previsto ser revisado el año que viene. Yo participé en aquel grupo de trabajo y eso no va a cambiar mucho. Va a mantener su gestión para que el tema tributario, el tema fiscal se siga mejorando. Siempre fomentamos el diálogo, entendemos que hay que preguntarle a todos, tratar de buscar una salida consensuada, creemos que hay que seguir procurando que la justicia sea independiente. Tenemos un programa con la Fundación Paraguaya que se llama "Empresas sin pobreza" que es otra de la cuestiones en las que insistimos mucho.

¿En qué consiste ese programa?

Es un programa que busca elevar el nivel de calidad de vida de los colaboradores, motivarlos y beneficiar a la compañía con trabajadores más comprometidos. Personalmente, digo que Paraguay no tiene ningún motivo para tener la cantidad de pobres que posee. Nosotros no tenemos situaciones climáticas extremas, conflictos internos o externos. Tal vez sea imposible que no haya pobres porque a lo mejor hay gente que elige serlo, porque no tuvo alternativas. Para mí la cantidad de pobres que existen, es inconcebible para la riqueza que tenemos.

¿Y el empresariado nacional esta más sensibilizado sobre esta problemática de la pobreza?

La ADEC se embanderó hace varios años con la RSE en todos sus ejes, porque entendimos que era la forma en que el sector empresarial, de una manera medible y estructurada, colabore con este tema y otros aspectos. El emprendedor o el empresario, al generar una idea de negocio y una fuente de trabajo, automáticamente contribuye para reducir la pobreza. Ahora, debe ir un poco mas allá, ver cómo puede cooperar con sus colaboradores, la comunidad y el resto. Esto tiene sus dificultades e inconvenientes. Es un proceso, un estilo de gestión, y perseveramos en trabajar en ello. Pero además de lo cualitativo, entendemos que los empresarios tenemos que ser más protagonistas de la cadenas de valor, de las grandes discusiones que afectan a los sectores carenciados.

¿Cuáles serían esas discusiones?

Las que mencioné antes. Por ejemplo, el IVA se le cobra a un montón de gente que no puede deducir. Es un impuesto muy fácil de cobrar, absolutamente general y con una carga de injusticia. Sin ignorar la discusión de si 10% es el porcentaje correcto o si debería incrementarse, o si se tendría que manejar de otra manera. En este tipo de discusión deben involucrarse los empresarios, ser parte de las soluciones, evaluar el marco actual y ver otras alternativas. Somos parte de una sociedad que viene postergando discusiones incómodas, como por ejemplo el impuesto inmobiliario. Si el mercado dice que mi casa vale 300 mil dólares, debería pagar en forma proporcional a lo que vale en el mercado y no lo que se establece para una zona. Si hablamos del seguro social, el Gobierno habla de IPS como si fuese suyo, las entidades públicas son las que más deben al IPS, la plata de la previsional viene de los aportes de los empleados y aportes de patrones, y son los que menos deciden. Yo no tengo miedo ni problema de meter el dedo en el enchufe. Son discusiones que tenemos que abordar aunque no nos pongamos de acuerdo enseguida.

El congreso RSE de este año puso énfasis en el medioambiente, ¿es un tema que preocupa?

El congreso tienen como título general responsabilidad social y sustentabilidad. En la ediciones anteriores se fueron tocando distintos ejes y para este año se decidió enfatizar en medioambiente porque entendimos que era un tema que no se había tocado adecuadamente en ediciones anteriores y que valía la pena abordar. Hoy en Paraguay existen muchas acciones tanto públicas como privadas que deben conocerse.

¿Qué dejó el IX Congreso Internacional de la ADEC?

Se escucharon ponencias y conversatorios muy interesantes, quedaron temas pendientes para profundizar, se realizaron talleres donde se expusieron técnicas muy innovadoras. Yo particularmente aprendí como se mide una huella hídrica que no tenía la menor idea, cómo compensan los daños a la naturaleza las empresas multinacionales. Por sobre todo, ver cómo podemos ayudarnos, porque a veces decimos que nosotros tenemos mucha agua, y que la falta de este recurso natural es un problema de países distantes como Kuwait o Mali. Sin embargo, nosotros debemos procurar cuidar tanto la cantidad como la calidad del agua. Tenemos lo que escasea en otras partes del mundo: tierra fértil, muchos días de sol, calidad de agua, carecemos de desastres naturales. Tenemos que ser conscientes de que esto lo debemos cuidar. Esta es la única casa que tenemos y parte de nuestra responsabilidad cristiana es cuidar y mejorar lo que nos dieron.

¿Nos falta mayor conciencia?

Totalmente. El 2 de agosto venció el uso de energía que el planeta puede renovar en un año y desde el día 3 estamos usando esa energía a crédito. Por más que esos cálculos son complicados y se puede discutir si están o no bien hechos, igual tenemos que ser conscientes para ver como reducir o mitigar el impacto al medio ambiente. Soy un enamorado de Asunción y de mi país, y me duele ver el nivel de polución y suciedad que tiene la capital. Y eso depende de cada ciudadano. Acá no hay nada que no se pueda resolver. Todo lo que está sucio, en el piso, bajo la tierra o en el aire, y lo que cae cuando llueve, es un problema nuestro. No le podemos culpar a los volcanes de Japón ni de Argentina, ni a la basura que tiran al mar otros países, por lo tanto, la gran mayoría de las soluciones deben ser nuestras.

Los premios ADEC son toda una institución…

Es probablemente el premio con mayor prestigio que hay en Paraguay y se construyó a través del trabajo de muchos años. Involucra a un equipo que trabaja todo el año, recorriendo todo el país, entrevistando a mucha gente, evaluando un montón de cosas, en un país en donde muchas veces conseguir datos es muy difícil. Tiene distintas categorías, pero a veces no se logra una solvencia y se declaran desiertas. Se evalúan aspectos complicados de medir, por ejemplo cómo trabaja la compañía con sus proveedores, colaboradores, qué hace cuando despide a un empleado o si no le puede pagar a su proveedor, cuál es su compromiso con la comunidad, cómo trata el medio ambiente, la relación precio y calidad.

¿Hay polémica con respecto a los ganadores?

Alguna vez hubo. Si una persona tiene una empresa exitosa que ayuda a la comunidad, da empleo, cumple sus obligaciones, exporta y pone bien el nombre de Paraguay, pero su abuelo tuvo algunos pecados, hay que ver hasta qué punto es justo cargarle con eso. Evaluamos muchas cosas para no caer en injusticias. Hemos premiado muchas empresas del interior, de todos los sectores. Tengo un deseo personal: Me gustaría que la ADEC vuelva a premiar a alguna dependencia del sector público. Alguna vez fue premiada el área oncológica del Hospital de Clínicas, por un trabajo que hasta ahora es reconocido a nivel internacional, y hay otros ejemplos como Rediex. Quiero que se le vuelva a evaluar al sector público que tiene sus dificultades, pero que ha mejorado en transparencia y en proveer datos.

¿Cuál cree que es el principal aporte de la ADEC?

La ADEC tiene como parte de su visión y misión hacer empresarios mejores, transformar positivamente, generar gestión empresarial con valores. Hemos colaborado con ello a través de los congresos, publicaciones, discusiones, comunicados y reuniones. La ADEC contribuyó para cobrar mejores impuestos, aunque eso sea una carga para el sector empresarial, y también se embanderó con RSE, con la lucha contra la pobreza. Hoy es un canal más para preparar a líderes. Este año terminamos nuestro primer Diplomado en RSE, con la Universidad Católica y buscamos todas las formas de contribuir a la reflexión para una transformación del empresario que siempre es perfectible.

¿Incluir la RSE en la formación de los líderes empresariales es fundamental?

Si, por eso hacemos todo lo posible para dar charlas de los diferentes aspectos de responsabilidad tanto a nivel universitario como en otros ámbitos. En la ADEC hay charlas frecuentes y abiertas que tienen como protagonistas a empresarios que vienen a explicar su gestión o a contar sus experiencias. Hace un tiempo habilitamos canales digitales, de manera que todos nuestros eventos se encuentren en línea y la gente pueda verlos e interactuar. También insistimos en las reflexiones cristianas, los encuentros o retiros, y todo aquello que ayude a generar capacitaciones con propuestas prácticas, porque de nada sirve convencerse de las nuevas ideas si no se hace nada.

¿Introducir mejores prácticas beneficia al empresario?

Venimos de una época en la cual el empresario era como un caudillo, una persona emblemática que lo único que hacía era pagar salarios y disfrutar de privilegios o medidas comerciales injustas. Creo que ese liderazgo quedó atrás, y hoy se demuestra que si se hacen bien las cosas, la compañía no deja de ser rentable. La mayoría de los buenos empresarios invierten en capacitación en su gente, tratan de mejorar el ambiente laboral en el que se desenvuelven sus colaboradores. Tenemos que saber que una mamá que va a trabajar y deja a su bebé tiene parte de la cabeza en el trabajo y otra parte en la casa, y esos son temas que todos podemos ayudar, sin esperar respuestas del Estado y pasando a la acción.

¿Un mensaje final?

Los empresarios cristianos tenemos la tarea de generar cadenas de valor. Debemos ver cómo trabajar con los demás, con todos los sectores, ver cómo armar equipos, cooperar y ayudarnos en entre todos. Según palabras del ministro de Planificación, José Molinas, incluir en las cadenas de valor productivo a las personas que viven en condición de pobreza en los asentamientos urbanos y zonas rurales, permitirá que tengan mejor calidad de vida y mayores ingresos. Es un desafío muy grande, porque cuesta trabajar juntos, dialogar y conciliar, pero definitivamente podemos hacer mucho más por los sectores carenciados.

PERFIL

  • Licenciado en Análisis de Sistemas por la Facultad Politécnica de la UNA
  • Culminó sus estudios de Maestría en Dirección de Empresas (MDE) en la Universidad del Cono Sur de las Américas
  • Fue profesor universitario en la UNA y en la UCA por 15 años
  • Tiene cerca de 40 años dedicado al sector tecnológico como profesional y como emprendedor Miembro de la Junta Directiva de ADEC desde el 2011 hasta el 2015
  • Miembro del Directorio de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios de Paraguay desde el 2012
  • Está vinculado a varias empresas y organizaciones
  • Es fundador y director de CIDESA
  • Actualmente es gerente general y director de FINEXPAR S.A.