Por Beltrán Macchi

Director Ejecutivo de Visión Banco y dirigente gremial empresarial.

En estos días, hemos recibido la visita de un amigo del Paraguay, Bernardo Toro, a quien conocí hace algún tiempo atrás a través de la fundación Avina y en quien reconozco una calidad humana muy especial y un pensamiento muy profundo de los valores y de la ética que una sociedad necesita para construir un futuro de bienestar. Bernardo, en este caso, estuvo como invitado a una charla por los 25 años de la institución y la reflexión que le pedimos fue sobre los valores que guían el comportamiento de la empresa.


Apenas empezada la charla él nos sorprendió con una frase como esta "díganme cuáles son sus rutinas y yo les diré cuáles son sus valores", y a continuación nos cuestionaba sobre la necesidad de la coherencia en el actuar y, que en el caso de una empresa de servicios; sus valores deben reflejarse en sus procesos, en la forma en que elabora sus servicios para llegar a sus clientes.

Agregó: "Somos lo que son nuestras rutinas" apuntando a cada uno de los miembros de la organización que lo escuchábamos muy atentamente. A mí personalmente no se me escapa que las rutinas hacen a la esencia del ser. Por algo Einstein tenía una agenda con una rutina diaria que controlaba minuciosamente, por qué no mencionar al padre José Kentenich del Movimiento de Schoenstatt, que propone un "Horario Espiritual", como una manera de asegurar el camino hacia la santidad.

Sócrates ya decía "instruid a los hombres y los haréis mejores", entendiendo que con la instrucción el hombre estaría en mejores condiciones de escoger los valores éticos y morales que guíen cada decisión. Y además agregaba que "nos hacemos virtuosos practicando la virtud", "la práctica de la virtud traerá la felicidad" y Bernardo lo plantea tan fácil y directo como "somos los que son nuestras rutinas".

Sorprendiéndonos, Bernardo pasó a hablarnos del dilema ético del mundo actual muy atinado a la actividad financiera y empezó a preguntarnos si en nuestra actividad creábamos riqueza o creábamos dinero. Nos invitó a reflexionar sobre este tema y a revisar toda nuestra acción a la luz de esta reflexión. Nos decía que en el mundo actual hay demasiadas actividades, negocios que crean dinero pero no riqueza y mencionaba fundamentalmente el negocio de la especulación como uno de los mayores creadores de dinero pero no de riqueza. Concluía en que es necesario pensar en crear riqueza, cuando nuestra actividad permite crear valor para los demás, para la sociedad en su conjunto o para aquellos que están en situación de exclusión.


Finalmente, Bernardo cerró la charla con una breve reflexión sobre la ética del cuidado que reforzó lo ya mencionado en toda su charla. Nos decía que en el mundo se debe instalar la ética del cuidado; o cuidamos del otro o perecemos. Decía que debemos cuidar, al cercano y al lejano, debemos cuidar el ambiente, y la sociedad en su conjunto.

Bernardo con su presencia bonachona, breve pero cargada de esencia, nos motivó a seguir en la senda de cultivar los valores, incorporarlos a nuestras rutinas empresariales y personales, evaluar permanentemente si estamos creando riqueza o dinero y finalmente que nos cuidemos unos a otros para pasar por esta vida y ser felices; nos decía "la vida es corta para desperdiciarla".

Qué bueno que en las empresas y en todas las organizaciones nos demos un tiempo para reflexionar sobre estos temas que hacen a la esencia del ser humano y que contribuyen a construir un mundo mejor.