Desde hace tres años, Eric Dijkhuis y Fernando Vallese, dos jóvenes profesionales exitosos, decidieron fusionar sus conocimientos de medicina e ingeniería para crear Po Paraguay, una organización que ha dado luces de esperanza a las personas que buscan una prótesis para mejorar su calidad de vida.

Elías Benítez, era un joven que llevaba una vida feliz hasta que, por un accidente con una cierra eléctrica, quedó imposibilitado para seguir con su rutina diaria por un tiempo. Este es el caso de un paraguayo que, como muchos, deambuló en busca de una solución para su dolencia y que debido a los costos elevados de las prótesis se vio resignado a vivir con una mano amputada hasta que conoció Po Paraguay.

En ese momento, él se percató de que se encontraba frente a una nueva oportunidad, o al menos, frente a alguna esperanza que le permitiera continuar trabajando y no ser una carga para su familia. La odisea había concluido tras cientos de intentos y un extenuante recorrido por distintas compañías fabricantes de prótesis en Brasil.

En aquel entonces Po Paraguay era un proyecto que comenzaba a gestarse de la mano de Eric Dijkhuis y Fernando Vallese, dos amigos que fusionaron sus conocimientos de medicina e ingeniería respectivamente para crear algo fantástico que revolucionaría la medicina tradicional y resolvería el problema de Elías y el de miles de personas, a un costo ínfimo y en algunos casos, incluso, a cero costo.

Fue así que en diciembre del 2015, Elías se convirtió en la primera persona en contar con una prótesis creada por una impresora 3D en el país. "La sensación fue única. Po Paraguay me devolvió las esperanzas y la confianza en mí mismo. Cuando perdí la mano derecha, sentí como se derrumbaba mi mundo. La gente me miraba de forma extraña, ya no quería salir a la calle por esa razón. Sin embargo, ahora, estoy completo nuevamente y no tengo nada que temer", explicó Elías.

Fueron las ganas de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con algún tipo de discapacidad las que impulsaron a Fernando y Eric a emprender un recorrido solidario y así crear una organización, sin fines de lucro, encargada de dibujar sonrisas en el rostro de cientos de paraguayos de escasos recursos.

La historia de Po Paraguay comenzó a escribirse en el 2014, cuando sus precursores invirtieron 15 mil dólares para adquirir una impresora 3D convencional y así iniciar el camino hacia la innovación tecnológica.

"En marzo de ese año comenzamos a trabajar, motivados por un video que habíamos visto por casualidad en YouTube, donde un ingeniero creaba a través de una impresora 3D la solución para que un niño sin manos pudiera acceder a un dispositivo que le permitiera volver a comer normalmente. Esto mismo trasladamos a Po, al diseñar una prótesis para miembros superiores utilizando la impresión 3D, a una altísima calidad y a un bajo costo", explicó Fernando, co-founder de Po Paraguay.

A medida que el tiempo transcurría y realizaban los trabajos de manera informal fueron percatándose de que la necesidad que existe en el país era mucho mayor a la que ellos se imaginaban ya que a diario una o dos personas son amputadas en Paraguay.

Fueron 8 meses de arduo trabajo, sin contar con ningún tipo de ayuda externa. Recién a finales del 2014 e inicio del 2015 comenzaron a unirse los primeros co- voluntarios. El primer ingeniero en sumarse fue Mateo Acosta, quién armó su propia impresora 3D de alta tecnología. Así, imitando el ejemplo de Mateo, fueron sumándose más profesionales de diferentes áreas que ofrecían sus servicios de manera gratuita para ayudar a concretar el sueño de brindar una alegría al país.

"El 5 de mayo del 2015, luego de varios meses de trabajo, vio la luz "Po Paraguay", un emprendimiento que comenzó tímidamente y que ahora está recibiendo las primeras repercusiones a nivel internacional y gestos de apoyo a nuestra labor por parte de otras organizaciones que también se encuentran en el mismo camino de transformar vidas", comentó Eric

La problemática con la que se encontraron Eric y Fernando no dejaba de sorprenderlos, menos del 1% de la población tenía posibilidades de acceder a una prótesis de cualquier tipo. En ese proceso descubrieron que los principales factores limitantes son: El elevado costo de las prótesis, la distancia y el tiempo.

Es ahí donde la tecnología juega un rol fundamental para paliar esta dificultad. Actualmente, Eric y Fernando cuentan con 9 impresoras 3D, que les permite imaginar, crear y producir prótesis personalizadas sin necesidad de realizar ninguna cirugía.

"Creemos que tener una Po es un derecho universal y que debe llegar a todas personas que necesiten de una prótesis, desde un chico que sueña con ser Iron Man, hasta con un joven que desea que su mano pueda brillar en la oscuridad", puntualizó Eric.

"Los pasos para acceder a una mano o a un brazo son sencillos. Bastará con que el solicitante envíe una fotografía que sirva de referencia para sacar la medida exacta de la prótesis. Lo demás corre por cuenta de una computadora que se encarga de detectar cuáles son las características de la prótesis que la persona necesita", explicó por su parte Fernando.

 

Los colaboradores Los colaboradores de Po Paraguay son varios y cada uno coloca su granito de arena, además de la ayuda monetaria, es así, que cuentan con aliados como Gambling, Zamphiropolos, Behmak S.A. y el Banco GNB, con este último lleva adelante un interesante programa de inserción laboral en el que la entidad bancaria se compromete a ubicar laboralmente a la persona que posea una Po.

"Recibimos donaciones de todos los que quieran ayudar. En el 2015 hicimos una campaña y juntamos 40 mil dólares. Lo llamativo de esto fue que el 80% de esas donaciones provinieron de países como Estados Unidos, Inglaterra, Latinoamérica y Europa. Eso quiere decir que estamos haciendo un buen trabajo", acotó Eric.

Los aportes que brindó Po Paraguay a la medicina, son incontables. Su inmensa e incansable labor contribuyó a que personas que no imaginaban que pudieran acceder a una prótesis lo lograran a un costo mínimo de 800.000 guaraníes e, incluso, en muchos casos de manera gratuita.

Hasta el momento más de 50 personas se animaron a tocar las puertas de la organización y recibieron la ayuda de un plantel de profesionales de primer nivel, dispuesto a ayudar a quien lo necesite. Así lo que comenzó como un sueño compartido entre amigos terminó transformando vidas, y contribuyendo a la medicina.

Cifras

10.000 dólares cuesta una prótesis tradicional

4.000 dólares cuesta una Po

800.000 guaraníes es el monto que abona un beneficiado

100 es la capacidad de fabricación de una impresora 3D

10.000 dólares es el costo total por la fabricación de 100 POs