La Policía organiza departamentos en los papeles, Antisecuestros, Antiterrorismo, Antinarcotráfico, pero el caso Zavala muestra de manera incontrovertible que son solamente departamentos de papel. No tienen capacidad real alguna.
Tal vez sea por eso que los operativos Sombra y Triángulo no hayan tenido como objetivo el rescate de Zavala ni el cerco de los terroristas, según me lo admitieron los comisarios Carlos Altenburguer, de Antiterrorismo, y Elizardo Rojas, coordinador de ambos dispositivos.
Rojas me explicó, por ejemplo, que no se estableció ninguna medida para cubrir los corredores boscosos por donde, presumiblemente, se fueron escapando de a poco, según el relato que Fidel le hizo a Sandra Quiñónez que ella me contó, los secuestradores. Cómodamente, impunemente.
Estos elementos que estoy describiendo fueron todos declaraciones públicas que los mencionados hicieron a La 9.70 AM. No fueron conversaciones privadas y por eso las expongo.
Creo que todos podemos comprender que los responsables institucionales de administrar el secuestro debieron manejarse con realidades y no con sueños y que, por tanto, debieron asumir la incapacidad de la Policía y resolver, a pesar de ella, la situación.
Cuando uno no tiene con qué responder al desafío, acepta las condiciones del vencedor. Eso es así en Paraguay y en Estados Unidos. Por eso Fidel fue liberado y no fue rescatado. Y por eso los terroristas del autodenominado Ejército Paraguayo del Pueblo están hoy libres y con mucho dinero para planificar con tranquilidad más secuestros, más asesinatos, más actos de terrorismo.
Ahora, hay algo que parece bastante notable. Si uno no tiene capacidad para rescatar, si no tiene capacidad para cercar, al menos debería tener capacidad para seguir.
Se imagina uno que algunos policías, de las llamadas fuerzas de elite, pudieron esconderse en los citados corredores boscosos para seguir, seguir pasivamente, sin hacer ruido y sin entrar en acción, a los terroristas.
Sobre todo si se considera que el ministro Rafael Filizzola admitió que los operativos Sombra y Triángulo al menos sirvieron para recabar información relevante.
Supongo que cuando se habla de información relevante (importante, significativa) se habla de datos que conducen a los terroristas y no a otros datos.
En estos días, por ejemplo, los canales de televisión están mostrando impresionantes fotos satelitales de la estancia de Zavala, impresionantes por el nivel de detalle. Supongo que la Inteligencia del Estado disponía de imágenes como esas para facilitar el seguimiento, aunque me consta que no son como los presentan las películas de ciencia ficción en las que pueden ver a través de la espesura.
Pero la incorporación de fuerzas militares en las tareas de búsqueda indica que los policías ni siquiera hicieron eso.
Acepto también que hay un factor tiempo que debe entrar en consideración, pero el despliegue de nuestras fuerzas de seguridad se desarrolla en una zona tan amplia que parece claro que aquel seguimiento pasivo, en efecto, no se hizo.
En consecuencia, los terroristas están verdaderamente libres y, ahora, mientras no se encuentre rápido a los verdaderos responsables, todos los paraguayos estamos menos seguros y más amenazados que antes del secuestro de Fidel Zavala.
Cualquier reproche que hagamos en este momento es tardío y carece de importancia. Pero creo que el gobierno de Fernando Lugo le debe al país una exposición clara, completa, transparente, de la catastrófica situación de la Policía Nacional y, sobre todo, le debe acciones inmediatas, públicas, simbólicas, para refundar esa fuerza como organización civil, científica, desmilitarizada, despartidizada y con un potente, verdaderamente potente, departamento de Asuntos Internos contra la corrupción, porque así como está, no sirve y cuesta demasiado.
Publicado el 29.01.10 12:45:00 PM
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