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La vida de Fidel
Enrique Vargas Peña

A raíz de declaraciones del diputado Gustavo Mussi, en las que dijo, palabras más, palabras menos, que era necesaria una acción armada contra el grupo terrorista autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo aún a costa de la vida de Fidel Zavala, se produjo una reacción del oficialismo que se articula en torno al discurso de que la vida del secuestrado es lo prioritario.
 

Puesto en el lugar de Rafael Filizzola, ministro del Interior, pienso en el enorme costo que tendría para él que los terroristas asesinen a Fidel y comprendo fácilmente el cuidado que está teniendo en esta difícil situación.

El cuidado y las limitaciones con que debe estar lidiando. Quién dijo que la Policía es confiable? Quién dijo que está técnicamente preparada para un rescate?

No sé si cualquiera de nosotros, incluido el diputado Mussi, podría actuar de manera diferente. El costo, político y emocional, es demasiado grande.

Esta es justamente la razón por la que se espera que un gobierno tenga una fuerza política que lo respalde y soporte a la hora de tomar las decisiones difíciles, impopulares, terribles, que se requieren, de tiempo en tiempo, en materia de seguridad o defensa.

Si matan a Fidel por decisiones que se hayan tomado en el Gobierno, la oposición –que incluye al diputado Mussi– tendrá derecho a preguntar por qué no se hizo todo lo posible para salvarlo.

Pero la oposición tiene derecho a preguntar ahora si el Gobierno no está sacrificando demasiado por preservar la vida de Fidel.

Creo que el diputado Mussi debe comprender que la situación requiere algo de delicadeza en su trato formal, como recomienda el diputado Sebastián Acha, porque, en efecto, hay una vida en juego; pero también creo que Mussi ha planteado el debate en sus términos reales, cosa que pocos parecen tener el valor de hacer.

Los tres actos públicos de propaganda del terrorismo que el EPP realizó la pasada semana (en la Chacarita y en las comunidades de Redención y Boquerón) a cuenta de la extorsionada familia de Fidel muestran de manera difícilmente controvertible, que se le están admitiendo a los terroristas cosas que ponen en riesgo elementos que son supremos para la supervivencia de cualquier república.

Cuando los terroristas pueden realizar, como han hecho, actos públicos de manera impune, están socavando de manera muy grave el concepto de autoridad pública sin el que los gobiernos no pueden implementar las políticas generadas por el sistema institucional.

Cuando los terroristas pueden repartir bienes ajenos para exponer el discurso de que el robo puede producir beneficios para los más necesitados, están hiriendo casi de muerte la idea de que la civilización consiste en vivir según reglas libremente consentidas, lo que conocemos como Estado de Derecho.

La destrucción del concepto de autoridad pública y la de la validez del Estado de Derecho son costos que una sociedad no puede asumir sin consentir, al hacerlo, poner en riesgo su propia vida, la vida, las oportunidades y las esperanzas de seis millones de paraguayos.

Nuestra Constitución nos pide, en su Artículo 129, que sacrifiquemos nuestras vidas, si fuera necesario, por esos principios sin los que la existencia sería un infierno. Y pide, en su Artículo 175, a los que se incorporan a la tarea de seguridad que también sacrifiquen sus vidas por esos principios.

Nos lo pide nuestra Constitución y lo pide cualquier constitución democrática justamente porque es obvio que la libertad, las oportunidades y los derechos de todos merecen ese sacrificio supremo. Es la simple elección entre vivir de pie, con dignidad, o morir arrodillados después de consentir cualquier vejamen.

El consentimiento que el Gobierno, y me refiero al Ejecutivo y al Ministerio Público, dieron a los actos organizados por los terroristas es un precio que no podemos pagar los paraguayos, al menos si queremos seguir viviendo en una sociedad medianamente libre y democrática.

En lo personal, y aunque lo he criticado muchísimo en estos días, creo que Rafael Filizzola permitió estos actos abrumado por el peso enorme de la responsabilidad que tiene en sus manos, por las limitaciones con que debe administrarse, y reitero que comprendo el dilema espantoso que debe resolver.

Pero el ejercicio del Gobierno implica cosas como esta y nadie forzó a Rafael o a Fernando Lugo a asumir la carga que asumieron. Los gobiernos están obligados a defender el interés general y el Gobierno paraguayo, por el Artículo 128 de nuestra Constitución, está particularmente obligado a hacerlo.

El Gobierno no puede consentir que los terroristas destruyan las bases de la sociedad y su explicación acerca del porqué lo consiente debe ser verdaderamente muy convincente para seguir en ese curso suicida, porque si no tiene explicaciones convincentes, pues debe dar lugar a otra gente capaz de cumplir mejor sus obligaciones con la sociedad toda.
 

Comentarios (19) - enviar tu comentario

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Pablo dijo:
Lamentablemente el director de abc color le encubrió a Oviedo y sus secueces en los asesinatos del marzo paraguayo. Es por eso que el magnicida esta impune y nos sigue jodiendo con el secuestro de Zavala inventado patrañas y dudadndo de todo. Como decia Ortega y Gasset, cuando no tenemos memoria la historia se repite con el revenat y nos jodemos todos. El dolor a las familias enlutadas es irreparable y el perjuicio a la historia y a la justicia es irremediable. Me gusta tu posición independiente y a favor de la vida

Publicado el 22.01.10 10:22:00 AM

Namae dijo:
para RODRGIO, si el presidente no acciona judicialmente contra el conocido tilingo Schupp, vamos a creer que es cierto lo que dice este tramposo. Además ya está cansando escuchar y leer que todo lo malo que pasa en el pais y el mundo es culpa de Lugo. Que Lugo accione judicialmente contra este y cualquier otro tilingo o tilinga que tenga gatillo fácil en la boca.

Publicado el 21.01.10 10:58:00 AM

Edgar dijo:
Creo así como existe politicos irresponsables también muchos periodistas irresponsables que generan confucción en la opinión pública. Pero cuando la opinión es muy interesada hasta el más humilde de los paraguayos se da cuenta.

Publicado el 21.01.10 01:17:00 AM

Mariana dijo:
Vargas! Considero valioso tu análisis sobre "el debate que nadie se animó a plantear". Sin embargo, disiento con tu postura y te explico por qué. El interés general debe primar sobre lo particular, siempre y cuando no esté en juego la vida. En este caso, la vida de Fidel y que pudiera ser la tuya, la mía o la de cualquier otro, está también garantizada por la misma Constitución (que en su artículo 128, tal y como mencionás, hace prevalecer el interés general por sobre el particular) y en su artículo 4 establece que "El derecho a la vida es inherente a la persona humana", que "Se garantiza su protección" y que "toda persona será protegida por el Estado en su integridad física y psíquica", entre otras cosas. Considero, que la vida de fidel "no es un interés particular", es su vida. Y este derecho está por encima de cualquier otro y de cualqueir otro "interés", ya sea general o particular y debe ser "protegida por el Estado", como lo dice la CN. Saludos.

Publicado el 20.01.10 06:11:00 PM

Rodrigo dijo:
Lo de Schupp no fue opinión, fue una abierta acusación. Sobre el artículo, empezó bien (motivo por el cual lo segui leyendo) pero termino en un fiasco, el interés siempre fue particular, de la Flia. Zavala, no te embanderes con el interes general. Tampoco quieras insinuar que a cualquiera le puede tocar, a mi no me va a tocar, te lo aseguro, en realidad a quienes deberían tocarle es a Uds. los periodistas. A ver si alguien mas aparte de sus familiares pone algún paño blanco.

Publicado el 20.01.10 04:16:00 PM



Sobre el Autor
Enrique Vargas Peña es periodista y columnista del diario La Nación desde hace 13 años. Fue editor del área Internacionales. Fue corresponsal de guerra en Pakistán durante la crisis de Afganistán, conflicto bélico posterior a los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Asimismo, se desempeña como conductor de los programas radiales "Tierra de nadie" y "Tarde de perros" en La 970 AM; y "60 Minutos" en Montecarlo FM, ambas emisoras pertenecientes al Grupo Nación. Participó de varias conferencias y talleres como disertante.

email:opinion@lanacion.com.py

Sobre la columna
Esta columna se dedica a analizar con sentido agudo y crítico la realidad nacional, enfocando su contenido en aspectos políticos y sociales, así como un pulso a la actualidad internacional.
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