El ministro López Perito entiende, seguramente, que lo único que podemos pensar de la propuesta señalada es que quiere pactar con los directores alguna forma de atenuar las críticas de la prensa.
Hice mi mejor esfuerzo mental para tratar de hacer una lista de cosas, que no sean atenuar las críticas, que pudieran pactar el gobierno y los directores: Los precios de la publicidad estatal; mecanismos para impedir la discriminación en la asignación de la publicidad estatal; discutir mecanismos para los medios independientes que equiparen de alguna forma el apoyo gubernamental a medios oficialistas no formalizados; eliminar las condiciones de competencia desleal de los medios oficialistas no formalizados; establecer un sistema público de información pluralista, pero admito que mi intelecto no me permitió avanzar mucho más.
Pero como el ministro propone la reunión reclamando ecuanimidad a los medios, supongo que el encuentro en ciernes no tratará de lo que está en mi lista, sino de atenuar las críticas.
Las democracias difieren de los sistemas autoritarios, entre otras cosas, por la manera en que entienden el rol de los medios de comunicación. En las democracias se estimula su libre funcionamiento, en los sistemas autoritarios se lo restringe y limita.
En las democracias se hace todo lo posible para que haya muchos y diversos medios, y para que estos puedan vivir y servir, en los sistemas autoritarios se alienta solamente a los medios progubernamentales.
Nuestra Constitución, que tiene muchos defectos en lo referente al funcionamiento del Estado, está, sin embargo, basada totalmente en la filosofía democrática en lo relativo a la prensa.
El artículo 26 dispone que se garantizará “la libre expresión y la libertad de prensa, así como la difusión del pensamiento y de la opinión, sin censura alguna, sin más limitaciones que las dispuestas en esta Constitución; en consecuencia, no se dictará ninguna ley que las imposibilite o las restrinja. No habrá delitos de prensa, sino delitos comunes cometidos por medio de la prensa. Toda persona tiene derecho a generar, procesar o difundir información, como igualmente a la utilización de cualquier instrumento lícito y apto para tales fines”.
El artículo 27 va todavía más lejos, al dejar en claro que “el empleo de los medios de comunicación es de interés público; en consecuencia, no se los podrá clausurar ni suspender su funcionamiento. No se admitirá la prensa carente de dirección responsable. Se prohíbe toda práctica discriminatoria en la provisión de insumos para la prensa, así como interferir las frecuencias radioeléctricas y obstruir, de la manera que fuese, la libre circulación, la distribución y la venta de periódicos, libros, revistas o demás publicaciones con dirección o autoría responsable. Se garantiza el pluralismo informativo”.
Y, lo más importante, el artículo 28 reconoce que “el derecho de las personas a recibir información veraz, responsable y ecuánime. Las fuentes públicas de información son libres para todos. La ley regulará las modalidades, plazos y sanciones correspondientes a las mismas, a fin de que este derecho sea efectivo. Toda persona afectada por la difusión de una información falsa, distorsionada o ambigua tiene derecho a exigir su rectificación o su aclaración por el mismo medio y en las mismas condiciones que haya sido divulgada, sin perjuicio de los demás derechos compensatorios”.
Si el ministro López Perito, o cualquiera del gobierno, se siente afectado por la difusión de informaciones falsas, distorsionadas o ambiguas, tiene derecho a exigir rectificación y los demás derechos compensatorios.
Pero no tiene derecho alguno a pactar con los directores un mecanismo de autocensura, como el que rige en la Venezuela bolivariana, ni tiene derecho a instrumentar de manera alguna el poder del Estado para intentar con él atenuar las críticas.
El sólo hecho de que el ministro haya sugerido una reunión con los directores para reclamar ecuanimidad fuera del marco que para ello establece el artículo 28 de la Constitución indica que el secretario presidencial desea pedirles algo más que lo que la Ley Fundamental le permite al gobierno.
gerardo dijo:
En principio estoy en desacuerdo contra cualquier forma de acciones incontroladas en una sociedad, sea de los ciudadanos, del Estado, de organizaciones de todo tipo, y por supuesto, de la prensa. No hay ciudadanos de segunda en este país, según dice la constitución. No uede ser que unos paraguayos tengan que autocensurarse para no perjudicar a terceros y otros no. Porque aquello de las "rectificaciones", o "los delitos cometidos a travez de la prensa son puro cuento, casi nunca hubo periodistas condenados por publicar informaciones falsas(solo conozco el caso de ABC y Galaverna, y ésto porque hubo "ayudas" políticas). Si la información es "ecuánime y veraz" si estoy de acuerdo con la plena libertad de prensa, pero todos sabmos que no estamos en el cielo, no? Estooy de acuerdo en que los periódicos deben criticar las malas acciones del gobierno, pero no estoy de acuerdo en que sean los periodistas los únicos ciudadanos cuya actividad no esté reglada por ley, pués estre ésto y lo primero media una gran distancia.-
Publicado el 05.12.09 07:40:00 PM
wil dijo:
En este país es sabido que la prensa genera opinión publica, en este sentido sabemos que cuando se emite una información y no se da las fuentes, no se realizan investigaciones serias, se esta haciendo daño a muchas personas o grupos, otra cosa son los intereses de los medios que juegan sus partidos y huelen a minipulación constante.
Estoy de acuerdo con la libertad de prensa, por eso apoyo a las radios comunitarias y los medios alternativos; no puede ser que la mayoria no pueda exprezarse solopor no tener lois medios suficientespara ello.
Publicado el 05.12.09 03:17:00 PM
Enrique dijo:
Hola amigos: Los periodistas y la prensa cometemos errores, no somos ecuánimes y, a veces, perjudicamos a inocentes. Para este último caso están las disposiciones constitucionales y legales contra la difamación, calumnias e injurias y están plenamente vigentes. La filosofía democrática a este respecto es clara: Nadie puede evadir su responsabilidad ulterior. El problema del gobierno es que quiere "prevenir" la difamación, la calumnia y la injuria y el único método conocido en el mundo para "prevenir" tales cosas es la censura previa. Jefferson y todos los democratas ya se plantearon y ya discutieron ese problema y ya llegaron a una conclusión, la establecida en la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos y en los artículos citados de la Constitución paraguaya y es que a la sociedad le lastima y le cuesta menos un gobierno injustamente criticado que una prensa sometida a la censura previa o a la autocensura. El público castiga al periodista poco serio, al que falta a la ecuanimidad, restandole credibilidad y dejando de leerlo o escucharlo. En Paraguay ya ha sucedido y lo prueba, por ejemplo, la desaparición de Noticias. Los medios sin profundidad sufren también un paulatino abandono. De modo que el tema está resuelto y, en cualquier caso, los que creen que ABC, La Nación, Ultima Hora, o yo, o Mabel o Peralta o Bareiro u Oscar Acosta no somos ecuánimes o somos poco serios o mentimos pues tienen la chance de hacer sus medios o usar Internet. Pero ocurre que los experimentos han sido más bien repudiados por la opinión pública, que prefiere la crítica a la chupada de medias al gobierno.
Con el aprecio de siempre, Enrique Vargas Peña
Publicado el 05.12.09 11:39:00 AM
Jorge A. dijo:
Enrique: Aquí tenés una prueba de cómo se maneja la información en el Paraguay y la falta de profesionalismo y la mucha tergiversación en la información. En este diario - donde vos escribís - La Nación digital de fecha hoy - 5.12.09 - aparece en titulares "Lugo retrocede y ahora afirma que no promulgará Ley de Capitalidad". La ley en cuestión se acordó a ser aprobada con un pequeño cambio del art. 6 que simplemente tiene que ver con la forma de obtención de recursos. Lugo no "retrocedió", ni afirmó que "no promulgará la ley", que de hecho, en el mimso artículo, dice que va de nuevo al Congreso para tratamiento de urgencia, con un veto parcial, no total. O sea, el titular de la noticia contradice la actitud tomada por el gobierno, y leyendo el artículo se ve prefectamente que no hubo tal cosa como "rechazo y no promulgación". Estas son las cosas que hacen que los lectores ya no crean en la ecuanimidad de la información. Desde mi punto de vista, hay manipulación tergiversativa tendenciosa en el titular. No sé que opinarás vos..., pero, sin tomar parte en nada o en nadie, en este punto le doy la razón a López Perito, no por lo que él dice, sino por la forma en actúa la prensa. Hoy le caen a Lopez Perito o a Lugo, mañana nos pueden caer a cualquiera. Gracias.
Publicado el 05.12.09 09:16:00 AM
Jesús dijo:
Estimado Enrique. Tu columna de esta semana es una media verdad. Los ejemplos más claros son ABC y La Nación. Se publica cualquier cosa, se tergiversa lo dicho, no solo para el goebierno, para todo el mundo. A veces le pegan a una, pero muchas veces erran y como si fuera poco, jamás, pero jamás, dan la posibilidad a los perjudicados de ejercer el derecho a la réplica como corresponde, los ponen en espacios cercas de las noticias funebres o en medio de cualquier información que no se nota. Ningún derecho está por encima de otro, el derecho a la libertad de expresión jamás debe enlodar el buen nombre, o atentar contra el derecho a al intimidad, o injuriar. Aplaudimos el trabajo de la prensa cuando se hace de manera profesional, pero en Paraguay son muy pocos los periodistas que ejercen la profesión de esta forma. Todo se maneja como chisme de barrio (el tambor de la tribú decía MacLuhan, refiriéndose a la radio), mucha opinión, mucho prejuicio, poca investigación. Son toderos, te cubren judiciales, como te cubren política y educación. Y al final, no tienen un centímetro de profundidad en lo que escriben y opinan, disparates uno lee y escucha diariamente en diferentes temas. Y eso que no he mencionado el sectarismo, el corazoncito de color X, que late en cada uno cuando agarra el computador o el micrófono. Podemos cambiar gobernantes, la justicia, el Congreso, etc, pero si la prensa paraguaya no cambia, seguiremos en lo mismas boludeces de siempre, porque falta seriedad y profesionalismo
Publicado el 02.12.09 01:41:00 AM