La foto fue realizada debido a que el fiscal Alcides Corvalán allanó el local, el viernes 20, en busca de elementos que pudieran conducir al esclarecimiento del secuestro de Fidel Zavala.
Nada encontró sobre Zavala, pero sí sobre la manera en que se usa la Escuela Agrícola de Capiibary. Me dijo el fiscal Corvalán, en la entrevista que mantuve con él en la tarde del 20, que encontró banderas de algunos grupos oficialistas, textos de dichos grupos y, por supuesto, una amplia iconografía oficialista en la escuela pública.
Los grupos oficialistas son, claro está, marxistas radicales y lo que encontró el fiscal Corvalán hizo perder la compostura al jefe de los señalados grupos en la zona, Belarmino Balbuena, activista sintierra, dirigente referencial de la Mesa Coordinadora Nacional de Organizaciones Campesinas y del Frente Social y ex candidato a senador por la Alianza Patriótica Socialista (Partido del Movimiento Democrático Popular).
El mismo viernes 20, también a la tarde, hablé con el ministro de Agricultura, el liberal Enzo Cardozo, para ver si estaba al tanto y me dijo que todavía. Silvio Torres, vicedirector del sistema educativo del ministerio de Agricultura, me dijo, en cambio, que las imágenes de “Che” Guevara en las escuelas agrícolas demuestran la estima que tenemos los paraguayos por los prohombres latinoamericanos.
La foto de la tapa de La Nación, en efecto, no deja duda alguna acerca de la estima que en las escuelas del Ministerio de Agricultura se le tiene a Guevara. Encima de Bolívar, encima de Gaspar Francia (en el dudoso caso en que el segundo rostro que aparece en la apoteosis sea el de nuestro degradado dictador).
No creo que sea necesario abundar sobre el valor de la exaltación iconográfica en la propaganda porque es evidente que lo han conocido y usado provechosamente todos los buenos publicistas desde los tiempos de los faraones de Egipto (Ramsés II fue un eximio inspirador de Joseph Goebbels) hasta quienes convirtieron la celebérrima foto de Guevara realizada por Alberto Korda en el símbolo supremo del marxismo radical.
El oficialismo marxista radical, pues, está utilizando espacios y recursos públicos –en este caso nada menos que escuelas agrícolas- para hacer proselitismo.
Mi posición personal con respecto al proselitismo marxista es que los comunistas tienen derecho pleno a difundir sus ideas por cualquier medio lícito, como lo tienen los colorados, los liberales, los católicos o los musulmanes.
Lo que me parece inaceptable es que hagan proselitismo con recursos públicos y en espacios públicos, sobre todo en las escuelas públicas.
Y me parece particularmente despreciable esto de hacer proselitismo en las escuelas públicas porque impedir el uso del sistema público de enseñanza con fines partidarios fue una de las grandes causas de los sectores democráticos paraguayos en su lucha contra el autoritarismo.
El oficialismo marxista da cada día más pruebas de que se diferencia de los colorados autoritarios solamente porque es más riguroso, más sistemático, más persistente y más seguro en la idea de la unidad granítica “partido-Estado-Fuerzas Armadas” que, de hecho, los colorados autoritarios copiaron de los comunistas.
Fue Vladimir Illich Ulianov, Lenin, el creador del concepto de unidad granítica, sugerido en la idea del “centralismo democrático” enunciada en “Qué Hacer” (1902), formalizado en la Constitución rusa de 1918 y sobre todo en la “Plataforma de los Diez”, del X Congreso del Partido Comunista Ruso, como derivación lógica de la dictadura del proletariado de Carlos Marx.
Es esa idea por la que los marxistas del gobierno se sienten autorizados a usar las escuelas públicas como centros de proselitismo político.
Lo cual les permite, de paso, disfrazar bajo el rótulo de “presupuesto de educación”, o de agricultura, o de salud, o de asistencia social, o de vivienda, los millones de dólares que secuestran de los contribuyentes paraguayos para financiar su consolidación política.
Camilo (Soares) me insinuó que oponerse a eso, que criticar eso, es “cuasi maccarthista”. Yo creo que oponerse a eso es defender el cambio.
Mientras, los liberales del Poder Legislativo están como el ministro Cardozo: No ven lo que está pasando bajo sus narices y aprueban todos los fondos que, “para educación agrícola” o “inversiones sociales” les pide Fernando Lugo, el líder de los comunistas.
Publicado el 28.11.09 07:09:00 AM
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