De a poco se acaban las vacaciones. Muchos vuelven a sus tareas normales. El trabajo es el destino inicial luego del tiempo de descanso. A diario, las principales estaciones aéreas y terrestres reciben la llegada de compatriotas que vuelven del viaje de descanso. Algunas caras desaprueban responder sobre el retorno al trabajo.
Los analistas europeos ya hablan de la existencia de un “mal de moda”, que aparece cuando se vuelve del descanso anual. En Sudamérica, los latinoamericanos tienen características específicas. De acuerdo al diario El País de Montevideo, los uruguayos se entristecen, pero no se enferman.
Genera pesadez
En la Terminal de Ómnibus de Asunción, al descender del autobús, los pasajeros respondieron que después de vacaciones están un poco nerviosos, cansados, incluso más de lo acostumbrado, que la vuelta a la rutina laboral les genera pesadez, y que hasta el sonido del despertador les irrita.
Los primeros días de retorno a la faena laboral son los más difíciles para las personas. Dejar la playa y el sol por la puntualidad y la oficina no parece nada fácil de superar.
Lugares de estrés
Para el diario El País de Madrid la reincorporación es un trauma para uno de cada tres empleados, pues los entornos laborales son cada vez más lugares de estrés y de incidentes. Varios especialistas internacionales afirman que existe un síndrome pos vacacional que no es una enfermedad sino apenas una adaptación que necesita la persona para pasar de una situación a otra.
Según consigna el diario español, en una entrevista realizada a psicólogos, “es un fenómeno normal, quizás de tristeza. Se pasa de un período de mucha alegría y diversión a otro más ‘normal’. En ciertas ocasiones, a la persona se le dificulta adaptarse a la rutina, nada más que eso”.
Además, agrega el reporte, que en esas situaciones, al volver al trabajo el organismo lo indica de muchas maneras, transformando su protesta en una somatización a desarrollar ataques de pánico, insomnio, dolores musculares y articulares, náuseas e incluso vómitos.
Afirma que la persona no sabe qué le pasa, al cabo de unos días vuelve a aclimatarse a esta situación anómala, se acostumbra y este mal no es más que un síntoma de otras causas como estrés, síndrome del quemado o acoso laboral.
LA OTRA CARA
De acuerdo a la prensa uruguaya, está claro que volver la rutina anual luego de un período de descanso y de diversión no produce alegría, pero tampoco significa un trauma para los uruguayos.
En el aeropuerto Silvio Pettirossi, Juan Carlos Rivera, a su retorno del extranjero, donde pasó momentos de relax, aseguró que es normal sentir esa suerte de bajón previo a la reintegración laboral, pero que también está en suerte la personalidad de cada uno. Dijo que este tiempo de dispersión más bien le cargó las pilas para iniciar un nuevo periodo laboral.
Rivera cree que todo pasa por lo psicológico, pues para él como muchos amigos suyos, el sitio de trabajo es como su casa, donde se reencuentra con los que llama seres queridos, a los que extrañaba, y que en ningún sentido representa estrés.
Para Natalia Figueredo, también en el aeropuerto, depende de si a la persona le gusta su trabajo, entonces siente menos o nada de fatiga al regresar a la rutina. “Los problemas vienen cuando no hay una relación de gusto hacia lo que hacemos en lo laboral”, aseguró.
RECOMENDACIONES
La sugerencia de los profesionales para los veraneantes que vuelven de vacaciones es evitar lamentos mayores, tomarse los días de vacaciones todos juntos ya que de períodos menores, la dificultad para regresar es mayor.
Además, buscar momentos gratificantes fuera del trabajo, evitar la queja permanente ante los compañeros de trabajo y, si es posible, retomar la actividad progresivamente.
Para los adultos, llegar con algunos días de anticipación y organizarse son técnicas claves para la vuelta al trabajo, mientras que prever momentos de recreación durante los fines de semana contribuye a crear una transición menos traumática.