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Alfonso Guerra, ex vicepresidente del gobierno español
El autoritarismo de izquierdas es exactamente igual que el de derechas
El líder socialista que, con Felipe González, dirigió el tránsito del centenario Partido Socialista Obrero Español (PSOE) desde la clandestinidad hasta el gobierno, reflexiona sobre el marxismo y la libertad. 

Entrevista: Enrique Vargas Peña
- ¿La renuncia al marxismo del PSOE nace de un imperativo electoral o nace de una reflexión sobre el valor de la democracia propiamente?
- El PSOE tiene un programa máximo, que fue confeccionado en los primeros años de la formación de la organización en 1879 (Pablo Iglesias lo fundó el 2 de mayo), que se basa en la ideología de la izquierda que entonces existía.
Y en esa ideología no había más que dos opciones, la que caminaba por el anarquismo (Pierre-Joseph Proudhon, Mikhail Alexandrovich Bakunin) y la que caminaba por las tesis de (Carlos) Marx (1818-1883). Se basó, por tanto, en la de Marx.
Pero llega un momento que durante la dictadura (de Franco, 1936-1975), como hay una acumulación ideológica muy grande, porque no hay libertad para actuar, cada vez más se va radicalizando el partido en sus documentos.

Y llega un momento que el partido se define como un partido marxista, no que se fundamenta en las teorías de Marx, sino como un partido marxista.

Y en el año 79, a la vista de que se han producido dos elecciones en España, con gran sorpresa para la sociedad española, porque el PSOE obtiene un número de diputados muy alto después de cuarenta años de clandestinidad, a la vista de que la proximidad al compromiso de gobernar existe muy cercanamente, el partido elabora la teoría de que por qué dar un concepto cerrado de marxista, o de anarquista, o de capitalista, o de cualquier cosa, al partido.

El partido debe ser muchísimo más libre en las opciones políticas y, por tanto, valorando como se valora en el documento, la aportación de Carlos Marx y Federico Engels (1820-1895) no tiene por qué definirse como tal cosa o cual cosa, y entre ellas, no tiene por qué definirse como marxista.

Y hay un componente más. Y es que desde el punto de vista electoral, algún sector de la población puede identificar marxismo con posiciones violentas; durante el franquismo se ha generado una filosofía en la gente muy equivocada. Esa también, la preocupación de que electoralmente se pueda perder un sector de la población hace que se suprima el término marxista.

Eso es en mayo de 1979. Los reunidos en el (XXVIII) Congreso no lo aceptan, hacen una ponencia en la que se definen como marxistas y, entonces, los dirigentes del partido, con Felipe González a la cabeza, renuncian a dirigirlo.

El partido, entonces, los mismos que han acordado lo contrario, suplican que acepten la dirección del partido. A mí me ofrecen, como Felipe había dicho que no, a mi me ofrecen que lo sustituya yo, yo no acepto y hacemos un Congreso Extraordinario (28 de setiembre de 1979) en el cual se elimina la definición expresa de marxista.

Aunque se habla de los términos de la aportación del marxismo, el propio Marx es una de las aportaciones más inteligentes a la economía política en el curso de la historia.

- ¿Por qué hoy día pregunta la gente, usted es marxista?
- Pero por qué no se pregunta: ¿usted es newtoniano? ¿usted es galileano? ¿usted es proudhoniano? Hombre, todo eso está en la historia.
Claro, los científicos van después mejorando y superando las teorías. Pero todas tienen un puesto en la historia. Marx es un bien extraordinario en el conocimiento de la economía política.

Su teoría sobre la plusvalía (El Capital, 1867), una teoría que es incontestable; no se trata de enviar al lazareto (establecimiento sanitario para aislar a sospechosos de enfermedades contagiosas) a Newton, a Galileo, a Copérnico, a Marx, porque todos son muy importantes en la historia de la humanidad, en la cultura de la humanidad.

Siento una admiración muy grande por las tesis de Marx, pero la definición estricta de marxista…pues, debería ser marxista, galileano, copernicano, newtoniano, lo cual no tiene mucho sentido.

Nosotros aquí tenemos un debate acerca de la característica de la izquierda, y hay un sector de la izquierda que reivindica el aspecto autoritario, no tanto de Marx, como de Lenin.

Yo siempre hablo con mucha claridad y, por tanto, ruego que me interpreten tal como lo digo y no saquen conclusiones, pues es fácil derivar a otras cosas.

El comunismo de la Unión Soviética ha sido la gran estafa a los trabajadores del siglo XX. Los trabajadores creían en eso y algunos hasta han dado su vida. Y a mi me causan un respeto extraordinario esas personas, pero en cuanto a la dirigencia, los dirigentes del comunismo soviético han engañado miserablemente a todos los trabajadores del mundo porque era una nomenclatura (listado oficial de autoridades en los regímenes socialistas) autoritaria que no quería el cambio en la condición de los trabajadores, sino el tener sometidos a los trabajadores.

Cuando yo en los años finales de los sesenta, yo daba algunas conferencias en España, clandestinamente, y apuntaba que (Adolfo) Hitler (1889-1945) y (Joseph) Stalin (1878-1953) tenían en su haber más o menos el mismo tipo de crímenes y el mismo número de crímenes.

La izquierda me gritaba, pero hoy lo sabe todo el mundo. Todo el mundo sabe que aquello nada tiene que ver con una posición progresista. Las etiquetas no sirven para nada, es la conducta, es el comportamiento.

El autoritarismo de izquierdas es exactamente igual que el autoritarismo de derechas, no hay diferencias. Lo que no sea una expresión democrática, para mí, no tiene legitimidad. Las ideologías conciben la marcha de la sociedad de una manera democrática o no son ideologías, son grandes estafas.

- ¿La libertad es desorden, y el autoritarismo es orden?
- Los ciudadanos asociados en grupo tienen derecho a manifestar su discrepancia de los poderes públicos de la manera en que quieran. Pero uno también tiene derecho a analizar para qué se hacen las cosas, si se hacen con una nobleza de espíritu o para destrozar un proyecto.

Si hay manifestaciones en estos días de los grupos sociales o los empresarios anuncian no se qué de los tractores.
Lo primero que me llama la atención es que en cien días se mueven tanto y en treinta y seis años (de Stroessner) se movieron menos.

Vamos a hablar un poco de tregua también. Ahora van a sacar los tractores, ¿cuántas veces los han sacado durante la dictadura?
Pero el poder (constitucional) es el único que tiene legitimidad para usar los instrumentos de violencia y represión de una manera democrática y lógica.

La autoridad no es mala per se. Lo que es malo es el autoritarismo.
Pero la autoridad, si hay gente que viola las normas de convivencia, el único que tiene de verdad armas legítimas es el poder surgido de las urnas.

Por tanto, ahí no hay que ser timoratos. Alguien que viole y pase la línea, pues el poder tiene derecho a usar la fuerza, para defender a la sociedad entera frente al que pasa la línea.

Eso no impide que la gente tenga todo el derecho a manifestar su discrepancia, pero siempre dentro de la legalidad; es decir, de una manera pacífica, pues no es posible violentar la propiedad de otro, cortar las carreteras para impedir el paso de otros.

El derecho de huelga es un derecho extraordinario, pero lo que no se puede hacer es golpear a aquel que no quiere adherirse.

Ahí es donde están los límites, que no son fáciles, pues hay siempre puntos intermedios de sombra. La pasión del gobernante, sobre todo del estadista, es saber distinguir cuándo tiene que combatir aquello que no es a favor de la convivencia y cuándo tiene que entender que una protesta es a favor de la convivencia pacífica y discrepante.

La discrepancia es un valor positivo que hace ver que uno no está en posesión de la verdad, y a veces los gobernantes tienen que saber rectificar y aclarar que rectifican, que no pasa nada.

La sociedad apoya a un gobernante que dice en esto me equivoqué y rectifico. Hay que estar con la participación de todos, pero hay que mostrar los límites cuando se violan las normas de convivencia.

Vida pública
Alfonso Guerra González (Sevilla, 31 de mayo de 1940) es un político español, militante desde su juventud, en la clandestinidad, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en 1970, entró en su comisión ejecutiva. Por entonces su imagen personal era la de un joven delgado y melenudo, con el típico aspecto del universitario progresista. Fue secretario de Prensa desde 1975 y responsable de la organización del 27º Congreso del PSOE, en el que fue designado secretario de Organización y más tarde vicesecretario general del partido. Fue elegido diputado en las sucesivas elecciones parlamentarias desde 1977 y vicepresidente del gobierno de Felipe González Márquez (PSOE) entre diciembre de 1982 y enero de 1991. Actualmente preside la Fundación Pablo Iglesias y es presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados. Su intervención en la redacción de la Constitución Española de 1978, junto a Abril Martorell, fue fundamental para la consecución consensuada de su aprobación.

Reuniones históricas
En mayo de 1979, en Madrid, se celebró el XXVIII Congreso del PSOE con el lema “Construir en libertad”. El partido rechazó la pretensión de su secretario general de retirar la definición marxista. Felipe González dimitió y una gestora dirigida por José Federico de Carvajal se hizo cargo de la dirección hasta el siguiente Congreso Extraordinario. En setiembre, también en Madrid, se desarrolló el Congreso Extraordinario, con el lema “Forjando el socialismo”. El PSOE renunció al marxismo como ideología oficial del partido, aunque la mantuvo como instrumento crítico y teórico. Se definió como un partido socialista democrático y de organización federal. Felipe González volvió a la secretaría general. El 28 de octubre de 1982, los socialistas ganaron arrolladoramente las elecciones generales.

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luis dijo:
Excelencia de entrevista y comentarios de un distinguido intelectual... esa frase sobre la paridad entre las dictaduras de izquierda y de derechas no tiene desperdicio, luego agrega su concepto de las grandes estafas, el no menciono nombres, pero en la region ya tenemos varias, la de Cuba es oro olimpico, le sigue Venezuela, (pisotearon el referendo del 2-12-07 que inhabilitaba a chavez a una nueva reeleccion), ortega y su gigantesco fraude, evo movilizando a cien mil indigenas ponchos rojos cada vez que quiere que el congreso le apruebe un decreto, ahorita nos llenamos de estafadores...

Publicado el 15.12.08 02:56:00 PM



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