El aumento de las inversiones extranjeras netas en el Para­guay es consecuencia del buen clima de negocios que hay en el país sumado a varios otros factores que lo hacen muy atractivo para radicar el capital en los más diversos sectores de la activi­dad económica. Eso es lo que ha analizado el presidente del Banco Central del Para­guay (BCP) en un reportaje en un medio extranjero, quien ha resumido su impre­sión con una frase muy ilustrativa: el Para­guay es un tesoro escondido, que cada vez más gente va descubriendo para invertir y hacer negocios.

Esta alta competitividad ha hecho que cada vez más empresas analicen venir a nuestro país a realizar sus inversiones, lo que se va convirtiendo paulatinamente en una fuerte tendencia. Es por ello que en el último año ha aumentado el flujo de inversiones en Paraguay con relación a los demás países de la región, que, con algunas excepciones, han declinado en sus índices de ingreso de inversión extranjera. Así, por ejemplo, en el 2016, de los 8 países de Sudamérica, solo tres han incrementado el ingreso de divisas desde el exterior para hacer negocios, entre los que está el Paraguay.

Es que, en materia de atracción para las nuevas inversiones, nuestro país casi no tiene competencia en la región, salvando la distancia con las grandes naciones, que tie­nen la ventaja de su gran mercado. Aunque debido al régimen del Mercosur, los pro­ductos hechos en Paraguay con alto com­ponente local o de países del bloque tienen arancel cero para ingresar a los mercados de Brasil, Argentina y Uruguay.

Es por eso que cada vez más empresas brasi­leñas se instalan en Paraguay con sus fábri­cas pensando en su mercado original y en toda la región. Según la embajada brasileña en Asunción, son 135 las empresas origina­rias de esa nación que se han radicado en los últimos años en nuestro país. Sin dejar de considerar las inversiones provenientes de otros lugares, que son menores en número de empresas, pero muy importantes en el nivel de dinero, como el caso de los Estados Unidos, de donde ha venido el mayor caudal de inversión foránea en el 2016, con el 20% del total.

Como explicación de este fenómeno tan auspicioso no hacen falta elucubraciones rebuscadas. Es muy simple. Un poderoso empresario brasileño de una importante cadena de hoteles instalada en Paraguay ha dado una sencilla respuesta: las car­gas tributarias en el Paraguay son un 50% más bajas que en otros países de la región, como Brasil o Argentina. Y no hablemos de las otras ventajas, como los precios y la abundancia de la energía eléctrica para las industrias, o la calidad del recurso humano nacional, que son parte significa­tiva de los activos de nuestro país.

No se afirma esto para menoscabar a los otros países, en el afán triunfalista casi infantil de creernos mejores, pues en el fondo Paraguay no pretende competir con ninguno de ellos puesto que solo com­pite consigo mismo, con su situación de atraso anterior, para superarla y ser cada vez más.

El aumento neto del ingreso de divisas que vino de afuera para quedarse en el Paraguay fue de 320 millones de dóla­res el año pasado. Esta no es solo una cifra para las estadísticas y la publicidad oficial, porque por cada millón de dóla­res que aumenta la inversión extran­jera directa, dice el BCP que se crean 200 puestos de trabajo en el país. Solo hay que multiplicar estas cifras para tener idea de la relevancia de las inversiones foráneas en la creación de nuevos empleos en la sociedad paraguaya.

Esa podría ser finalmente la justificación más importante para la ciudadanía de la trascendencia del aumento de las inver­siones extranjeras en el país, la posibili­dad de nuevos y más empleos, y, por consi­guiente, la probabilidad de un mejor pasar para mayor cantidad de personas que habitan nuestra tierra.

Por todo lo dicho puede afirmarse que lo auspicioso del aumento de ingresos de capital extranjero en el Paraguay no es solo tema para el estudio de los especia­listas ni asunto para que los políticos lo divulguen en sus campañas. Es nada más y nada menos que una de las causas más poderosas para lograr un mayor bienestar para los paraguayos. Que no es poca cosa.