• Por Jorge Torres Romero
  • Periodista

Los principales referentes del PLRA, del sector que responde a Efraín Alegre, junto a sus aliados estratégicos como la senadora Desirée Masi y el imputado Stiben Patrón, pegaron el grito al cielo cuando este diario reveló sus cruces de llamada del 31 de marzo por la tarde y noche, lo que a su vez aporta un elemento contundente acerca de la presunción de que la quema del Congreso no fue un hecho fortuito, fruto del desenfreno ciudadano que espontáneamente salió a las calles a manifestarse, sino que todo estuvo diseñado, calculado y plenamente ejecutado por estas personas.

En efecto, las evidencias muestran que la quema del Congreso fue ejecutada por quienes hoy están imputados como los autores materiales, pero también están los señalados como responsables de ser los autores morales y que hoy siguen escondidos en silencio, escandalizados por cualquier otro hecho, menos con su actuación y escudándose en la lentitud del Ministerio Público que de escarbar un poco más podría dar con ellos.

El hecho que se ventile el referido cruce de llamadas, junto a sus principales protagonistas, no significa precisamente lo que ellos aducen respecto a que el 31 de marzo se dieron otros hechos mucho más graves que deben ser investigados. Todo lo sucedido y que implique un hecho punible debe ser investigado. Si bien puede establecerse un orden de importancia de los mismos, ninguno debe quedar impune mientras se investigue lo otro.

Sobre los sucesos del 31 de marzo existen varias causas abiertas: la quema del Congreso, el atraco al PLRA, la muerte de Rodrigo Quintana y tal vez una más que sería la querella del empresario tabacalero José Ortiz a Efraín Alegre. Es decir, son cuatro casos puntuales y sin ninguna duda, el asesinato a Quintana es el más importante de todos ellos, pero, no por eso, el resto debe quedar impune. Todo debe ser investigado y resuelto.

El discurso de los efrainistas es que algunos medios (supongo que refiriéndose a nosotros) están más preocupados por los daños materiales ocurridos como consecuencia del incendio a la sede parlamentaria, antes que por el asesinato de un joven liberal. Eso es una falacia, todo es importante.

El cruce de llamadas entre los liberales y los incendiarios del Congreso nos muestra un elemento contundente: La persona encargada de reclutar a los barrabravas en la cancha de Resistencia, en la Chacarita, se reporta con Alegre en dos ocasiones en la tarde del 31 de marzo. Además, el violento Stiben Patrón, al que todos vimos destrozando muebles y equipos, imputado por la elaboración de las supuestas bombas molotov, se reporta esa misma tarde en varias ocasiones con Efraín, con el diputado Nito Bogado, con militantes imputados del movimiento Colorado Añetete, liderado por el senador Mario Abdo Benítez, entre otras personas.

Así como se presume la supuesta responsabilidad en el atraco al PLRA y la muerte de Quintana, de algunos integrantes del entorno del Presidente, solo a partir del cruce de las llamadas telefónicas con el ex comandante de la Policía, sin otros elementos probatorios, bien se podría en este otro caso, presumir lo mismo con los efrainistas y los incendiarios, pero con la salvedad de que Alegre directamente se comunica con dos de los señalados, imputados, con testigos, fotografiados y filmados de ser los autores materiales de la quema del Congreso. Es como que se haya revelado el cruce de llamadas entre uno de los integrantes del entorno de HC con el mismo Gustavo Florentín, el supuesto policía que disparó a Quintana o con el comisario Paredes Palma, el que estuvo al frente del operativo, cosa que no ocurrió, según los cruces de las comunicaciones.

La Fiscalía debe hacer su trabajo, y los cruces de llamada, en ambos casos, son un elemento más en la investigación, a diferencia de que en este último revelado se aportan más elementos para avanzar con las pesquisas sobre las responsabilidades. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.