• POR LANDON THOMAS JR.

El presidente Donald Trump amenazó con declarar una guerra nuclear contra Corea del Norte, y los mercados bostezaron. Aunque las acciones en Asia se vendieron en un principio, las principales medidas del mercado en Estados Unidos cayeron menos de medio punto porcentual el nueve de agosto y al final del día quedaron casi sin cambios, pues los inversionistas se enfocaron en los puntos fundamentales y favorables de la economía e ignoraron el caos de la política estadounidense.

Sin embargo, bajo la calma hubo señales de que los inversionistas –quienes, desde la elección presidencial en noviembre, han sido condicionados a aceptar el riesgo en vez de escapar– se están haciendo más cautelosos.

El precio del oro, una inversión segura tradicional, ha estado al alza, y el nueve de agosto siguió su marcha y aumentó más del uno por ciento en un día.

El fuerte movimiento del oro lo colocó apenas arriba del índice de referencia de 500 acciones de Standard & Poor's del año, un aumento del 10,75% en contraste con el 10,69% para el S&P, de acuerdo con Y Charts, una empresa de recolección de datos.

El nueve de agosto, el S&P 500 y el promedio industrial Dow Jones, más estrecho, terminaron el día prácticamente sin cambios.

Previamente, el índice Nikkei en Japón cerró en 1,29% a la baja, mientras que el índice Kospi en Corea del Sur terminó con 1,10% a la baja. Las acciones europeas también fueron más bajas, con Londres 0,56% a la baja y Francfort 1,12% a la baja.

Los precios de los valores del Tesoro de Estados Unidos –a menudo en demanda en épocas de crisis– aumentaron al inicio del día, e hicieron que sus rendimientos, que se mueven en la dirección opuesta, fueran más bajos. Sin embargo, los precios del Tesoro cedieron por la tarde, y el rendimiento del indicador de diez años del pagaré del Tesoro bajó a 2,25%, después de estar en 2,26% el ocho de agosto.

Los futuros sobre oro aumentaron 1,59%, hasta alcanzar 1282,40 dólares la onza.

El oro tiende a exceder las acciones cuando los mercados están cayendo, así que es poco usual que una inversión conservadora supere los valores cuando han estado al alza, como ha sido el caso este año.

Lo que está impulsando esta anomalía, dicen algunos, es un reconocimiento de que los inversionistas terminarán por no ser capaces de ignorar riesgos recientes de los encabezados… ya sean tensiones nucleares con Corea del Norte, una guerra comercial con China o una crisis de límite de endeudamiento en Washington.

"Ha habido una respuesta pavloviana por parte de los inversionistas para ignorar cualquier tipo de noticia negativa o cualquier aumento en la volatilidad, y esa ha sido una estrategia muy rentable", dijo Russ Koesterich, gerente de cartera del fondo Global Allocation, 39 mil millones de dólares, de BlackRock. "Sin embargo, creemos que hay riesgos en el mundo que no se están tomando en cuenta".

Koesterich tiene razón, pues algunas de las inversiones con mejor desempeño en el mundo este año han sido vehículos negociados en bolsa que los inversionistas pueden utilizar para apostar contra el Índice de Volatilidad de Mercado de Opciones de Chicago (VIX, por su sigla en inglés), mejor conocido como el indicador de pánico de Wall Street.

El VIX aumentó casi nueve por ciento el nueve de agosto después de los comentarios de Trump acerca de Corea del Norte, antes de fijarse en tan solo 1,37%, en 11,11 ese día. El índice ha estado operando en niveles históricamente bajos, y muchos inversionistas siguen apostando a que mucho dinero vertido en los mercados y una economía mundial ascendente mantendrán inactivo el índice.

Sin embargo, Koesterich ha adoptado una postura contraria en ese aspecto. Desde el inicio del año, ha estado aumentando su posición en oro, y ahora es la segunda más extensa del fondo Global Allocation, de acuerdo con Y Charts.

"El oro puede ser de gran ayuda, sobre todo si el dólar ya no es un refugio", dijo, refiriéndose a cómo el dólar se ha debilitado en respuesta a la avalancha de noticias provenientes de Washington. "Es una buena protección a los encabezados".

Koesterich no es el único que ha adoptado una postura de precaución, sobre todo en agosto, cuando las mesas de operaciones en Wall Street se vacían y los niveles más bajos de compra y venta pueden dar como resultado cambios más drásticos a la baja en el mercado.

Aunque pocas personas predicen un desplome real, una cantidad creciente de especialistas en el mercado de valores están advirtiendo que, en los próximos meses, es probable que los mercados comiencen a reaccionar más respecto de los llamados macrosucesos, como la volatilidad política y el reconocimiento de que los bancos centrales de Europa y Estados Unidos se están dirigiendo hacia una postura más restrictiva en cuanto a las tasas de interés y la intervención en los mercados.

Esto se debe a que las condiciones benignas del mercado en meses recientes han sido impulsadas por mejores noticias económicas y, en particular, por una muy buena racha de ganancias en el segundo trimestre.

Según la teoría, en cuanto los inversionistas regresen de vacaciones, y sin buenas noticias de ganancias que los inspiren, serán más perceptivos respecto de los encabezados.

Eso podría dar como resultado cambios más drásticos a la baja en los índices bursátiles del mercado.

"Hay riesgos", dijo Marko Kolanovic, un estratega de mercado y especialista en derivados en JP Morgan Chase, quien advirtió en un informe reciente acerca de un aumento en la volatilidad comercial este otoño. "Se trata de China, Corea del Norte y la normalización de políticas por parte de los bancos centrales, lo cual ha sido menospreciado por el mercado".

Desde el 2012, después de un ascenso drástico durante la crisis financiera, el oro, como inversión, no ha tenido un buen desempeño puesto que los inversionistas han buscado ganancias en los florecientes mercados de valores y bonos.

No obstante, aunque muchos inversionistas se han deshecho de temores como la salida del Reino Unido de la Unión Europea o la intranquilidad política en Washington, se está arraigando el enfoque de que el oro puede ser una muy buena protección contra amenazas más serias como una confrontación nuclear en Asia.