• Por Matías Ordeix
  • Socio del Club de Ejecutivos

El Paraguay avanza, a paso lento, como diría mi abuelo "sin prisa, pero sin pausa", hacia una sociedad más desarrollada. No creo que hayamos retrocedido, pero sí, no hemos avanzado lo suficiente. Estamos, lastimosamente, aplazados en la mayoría de los índices sociales. No tenemos buena calificación en salud, educación, combate a la pobreza y desigualdad, entre otros tantos. Las pequeñas mejoras logradas, los primeros pasos deberán ser la fuerza en nuestras venas para procurar acelerar un cambio imprescindible para nuestra sociedad.

Cuando observamos detenidamente nuestro mapa social, en el que ocupan lugar las carencias que tenemos, no sabemos realmente dónde comenzar a trabajar. Es que son tantas las necesidades de un pueblo que merece surgir… El Gobierno intenta ordenar la casa y destinar recursos a los ejes de desarrollo social que cree prioritarios, pero gran parte del esfuerzo se queda en el camino. Los vaivenes políticos, la lucha entre los poderes legislativo y ejecutivo, un sistema judicial obsoleto y corrupto, solo ponen palos en la rueda a la carreta del progreso social.

Las razones del letargo en la mejora social son múltiples. Desde recursos insuficientes por baja presión impositiva, alta evasión, corrupción, falta de gestión y profesionalismo, entre otros tantos. A nivel ministerial y de presupuesto, más del 70% de los ingresos tributarios y fiscales van a gastos corrientes, por lo que la inversión material en salud, educación, infraestructura o seguridad, por citar algunos, es extremadamente baja.

Basándonos en los anhelados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS – compromiso global al 2030) encontramos algunos críticos dentro de los 17, tales como: fin de la pobreza, hambre cero, salud y bienestar, educación de calidad, reducción de las desigualdades, etc. Y la pregunta que nos agobia es ¿por dónde comenzamos? ¿Dónde focalizamos nuestros esfuerzos? ¿Cómo colaboramos desde el sector privado a la mejora de los índices sociales?

Personalmente, creo que uno de los pilares para un mejor desarrollo social, y convirtiendo al "ODS 4 – Educación de Calidad" en un eje de trabajo transversal, puede ser la clave para el desarrollo del Paraguay en un mediano plazo. Sin educación el país no prosperará. Revisemos la historia reciente de países como Singapur, Japón o Taiwán, algunos de ellos eran muy pobres hasta hace algunas décadas, hoy son potencias globales con casi nula desigualdad, gran clase media, sin hambre, etc. Ellos decidieron apostar a la Educación como clave de crecimiento y desarrollo, y ampliamente lo lograron.

Recuerdo una enriquecedora experiencia que me ha tocado vivir estudiando en Osaka, Japón, hace unos años. Le pregunté al profesor de economía, doctor Masayuki Furusawa, cuál fue el secreto del surgir, de un país que había quedado devastado luego de la Segunda Guerra Mundial. La respuesta fue rápida y concreta, "contratamos los mejores profesores ingleses y otros extranjeros para que eduquen a nuestro pueblo… se les pagaba muy bien, si bien eran muy caros para nosotros, incluso su sueldo era superior al del primer ministro… pero veíamos en la educación una inversión, la única forma de hacer crecer nuestro arruinado Japón".

El momento de la unión, de la construcción en equipo es ahora. Así como lo enuncia el "ODS 17 – Alianzas para lograr los Objetivos" el aliarnos es clave. Exigir al Gobierno es correcto, involucrarse en la mejora de los ODS debe ser un compromiso de toda la sociedad. El empresario no debe ser más un espectador, tiene que ser imperativamente un actor. Debemos proponer, construir, hablar menos y hacer más. La mejora social es trabajo de todos, el país se construye en alianza con todos los integrantes de la sociedad, nadie afuera, todos adentro.