Probablemente es, en toda su carrera en la selección paraguaya, esta la primera vez que Oscar Cardozo llega al aeropuerto Silvio Pettirossi y es el más ovacionado, el más requerido por la afición y la prensa, el héroe albirrojo.

Es que, en la noche del jueves, cuando parecía que ya estaba resuelto que el Mundial de Rusia se jugaría sin la participación de Paraguay, el delantero del club Libertad le devolvió la vida. Marcó el gol del empate, que a la postre sirvió para el triunfo histórico gracias a la anotación de Tony Sanabria cuatro minutos más tarde.

El fútbol, tantas veces injusto, saldó cuentas con un gran goleador, con un artillero letal a quien en la selección no supieron entender, tanto por el estilo de juego como por esa afición que olvida fácilmente una hazaña (el penal que llevó a Paraguay por primera vez a los cuartos de final de un Mundial) y no perdona un error que puede cometer cualquiera (el penal malogrado ante España).

Hoy, ese gran goleador llegó vestido de héroe. Hoy, ese goleador que aún en los peores momentos nunca renunció a la selección, se emocionó al punto de no poder hablar. Le costó una enormidad llegar al bus, entre abrazos, pedidos de fotos y entrevistas. Aunque, si estuviese permitido, los hinchas lo habrían sacado en andas.

Porque así es el fútbol, injusto algunas veces, increíblemente emocionante otras. Aún así, el popular Tacuara dejó en claro que, pese a los malos momentos vividos, no hay "nada de revancha" en esta victoria con gol. "Jugamos bien y ganamos el partido", que es lo más importante", prefirió destacar, negando incluso que haya pensado en alguien tras marcar el gol, a modo de revancha.

"No pensé en nadie, solamente quería hacer bien mi trabajo y, gracias a Dios, lo hice", manifestó, mientras intentaba pasar, a paso lento, en medio de tanta gente. Tampoco quiso responder a sus detractores. Se limitó a pedirles "que estén con nosotros el martes, que vamos a intentar ganar otra vez".

Cuando le comentaron que su madre había dicho que él pasó muchos momentos difíciles desde aquella eliminación en el Mundial de Sudáfrica, se le quebró la voz. Casi no pudo hablar. De hecho, apenas se limitó a responder: "Siempre fue difícil para mí". Pero de inmediato agregó: "Ahora estamos haciendo el gol y estoy muy contento por eso".