Por Laura R. Morel
laura-morel@gruponacion.com.py
El club Sportivo Limpeño tiene ya más de cien años, pero hace menos de una década hizo su aparición en la rama femenina del fútbol paraguayo, donde seis años le tomó coronar con un título absoluto el gran trabajo de un equipo que entraba no solo para competir sino para ser protagonista de los torneos.

Y sí que lo consiguió.

Al campeonato absoluto del 2015, que le dio la clasificación a la Copa Libertadores del siguiente año, le siguió el campeonato del 2016 y, nada más en su estreno, el título de campeonas de América, logrando así una consagración inédita para el fútbol femenino nacional, cuya asociación (APF) decidió reconocerla solicitando a la Conmebol la organización de la Libertadores 2017.

Ahora, están a las puertas de un nuevo desafío, cargando una mochila que jugadoras, cuerpo técnico y directivos reconocen "es bastante pesada", aunque la entrenadora Jessika Mendoza se apresura en aclarar que "el tener el título de campeón no cualquiera lo lleva en la espalda, no creo que nos juegue en contra eso, sino que nos va a inyectar vitalidad, entusiasmo y positivismo".

Sí, leyó bien, entrenadora. Porque siguiendo con la "locura" de apostar a ganar la Copa -como recuerda el presidente Ramón Gómez Verlangieri que fueron calificados el año pasado-, en esta van por la "revolución femenina" -como califica la gerente deportiva Melissa Parada- de jugarse por un cuerpo técnico encabezado por una entrenadora y compuesto en su mayoría por mujeres.

◀Fútbol Femenino▶ ¡Compartimos las expectativas del equipo para la Copa Libertadores! ¡Lo mejor está por venir! 🏆 ¡Activa el HD y disfruta con nosotros! 💪 #Fe #VamosLimpeño #PorElBi 🔴⚪

Posted by Club Sportivo Limpeño on Monday, October 2, 2017

"Es una gran apuesta, una profesional que está comenzando y tiene sed de gloria, que es algo muy importante, una persona que quiere coronarse, ¿y qué mejor manera que dirigiendo al último campeón de la Copa y en su país?", resalta el presidente, sin olvidar que "tiene la ventaja de que jugó por mucho tiempo y sabe como tratar a las jugadoras".

Mendoza fue una gran delantera, una goleadora letal a quien una lesión le truncó el sueño de jugar en Europa. Formada en la UAA (donde también se estrenó como DT este año), compartió vestuario con varias de las futbolistas que el año pasado conquistaron América. Por eso, todavía recuerda con emoción como "hace un año estaba viendo en mi sala la final, gritando como una paraguaya más", para luego confesar que "ni se me pasó por la cabeza que un año después iba a tener esta oportunidad".

Con "orgullo", tomó las riendas de Limpeño hace apenas un mes y ya conoce "el sentir de cada una" de las jugadoras. De las que ya saben lo que es disputar la Copa, así como también de "aquellas que por primera vez van a jugar un torneo tan importante". Charla a diario con todas, les trasmite su experiencia como jugadora, les habla de lo que pretende como entrenadora.

"Ellas están más que preparadas. Ayuda bastante la gente con experiencia, y las que se acoplaron lo hicieron con toda la buena predisposición y las ganas de trabajar", destaca, descartando que sean favoritas en el Grupo C (Corinthians, Santa Fe y Deportivo Ita) porque "no hay rival fácil, por algo son los campeones de cada país". "Nos tocó una serie bastante fuerte, pero esperamos que nuestra gente vaya a los partidos y las jugadoras sientan el calor, entusiasmo, fuerza y voz de aliento para poder lograr los resultados", sentencia Mendoza.

Tina, Cata y la uruguaya esperan a todos los limpeños en cada partido de la Copa. Foto: Néstor Soto.
Tina, Cata y la uruguaya esperan a todos los limpeños en cada partido de la Copa. Foto: Néstor Soto.

La segunda, la vencida

Decíamos más arriba que la entrenadora de Limpeño jugó con varias de las que hoy son sus dirigidas. Entre ellas la defensora Carmen Benítez, que en 2016 cumplió un sueño que le fue esquivo en 2009, cuando UAA y Santos protagonizaron la final de la primera Copa Libertadores.

En aquel partido, que acabó coronando al equipo de las fenomenales Marta y Cristiane, pensó la popular "Tina" cuando levantó la Copa en Uruguay. "Pensé muchísimo, porque lastimosamente tuvimos un mal resultado y de esa final se quedó una espina", confiesa, "pero fue una experiencia inolvidable y de eso también aprendí". "En mi segunda final tuve la revancha y por suerte se nos dio", agrega sonriente.

Para Benítez, jugar la Libertadores en casa "es lo máximo. Más aún porque tenemos el apoyo de la gente de Limpio y de nuestros familiares". Familiares por los que saldrá a jugar cada partido "primero, segundo por mi equipo y tercero por la gente de Limpio".

De América a Limpio

Para defender con altura la Copa ganada en 2016, la dirigencia del Sportivo Limpeño apostó fuerte a cubrir cada sector del equipo, y lo hizo nada menos que con refuerzos de nivel internacional. Fueron contratadas la arquera norteamericana Catalina Rubiano, la defensora venezolana Nubiluz Rangel, la mediocampista uruguaya Mariana Pion y la delantera trinitense Kennya Cordner. Así como también se fichó a la paraguaya Fany Gauto, últimamente en Colombia.

"Que el cuadro campeón de la Libertadores te invite, no es poca cosa. Por eso vine", dice con orgullo Pion, a quien los directivos vieron destacarse en el mediocampo del Colón uruguayo el año pasado.

Rubiano coincide con su compañera en que nada es más tentador que recibir una oferta del campeón de América. "Obviamente, creo que es lo más importante. Pero también es una experiencia nueva para mí", afirma, comentando que así como en Estados Unidos "el fútbol es más físico que técnico y las niñas son grandes, rápidas y fuertes, aquí en Latinoamérica son más técnicas".

"Es un estilo diferente, pero yo me divierto más en el fútbol de aquí, porque es más lindo, hay más técnica, más creatividad", admite, para finalmente coincidir nuevamente con Pion en que el caluroso clima paraguayo es aún aceptable.

"Me dijeron que todavía no hace calor en realidad", dice entre risas Mariana, quien al igual que las demás internacionales ya está aprendiendo "más que nada, malas palabras" en guaraní. Las maestras son, por supuesto, las compañeras que, a decir de Cata, "hacen que todas las extranjeras se sientan en casa aquí".

La mochila es pesada, sí. Carga una Copa. Pero también la ilusión y el orgullo, no solo de un equipo sino de una ciudad que está lista para volver a conquistar América.