• Por Jonathan Soble

Tokio – el jueves, Toshiba, el conglomerado industrial japonés que está enfrentando dificultades, aseguró un salvavidas financiero indispensable al firmar un acuerdo para vender la mayoría de su valioso negocio de microchips a un grupo de inversionistas extranjeros, entre los cuales se encuentran bain capital y apple.

Toshiba había apostado su futuro a la venta del negocio, el cual está valuado en dos billones de yenes, o cerca de 18.000 millones de dólares, según el acuerdo. El dinero recaudado ayudará a que la empresa repare el daño financiero que provocó una incursión fallida en la industria de la energía nuclear de Estados Unidos.

Toshiba negoció la venta durante meses, con un listado cambiante de inversionistas potenciales. La lista final que se reveló el 28 de septiembre por medio de un comunicado tiene omisiones sorprendentes.

Dos instituciones financieras que controla el gobierno japonés, las cuales Toshiba había mencionado con anterioridad como importantes inversionistas potenciales, no contribuirán con dinero en un inicio, aseguró la empresa. Con todo, señaló que estas instituciones, Innovation Network Corporation of Japan y Development Bank of Japan, podrían invertir posteriormente. Ambas empresas no estuvieron disponibles para comentar al respecto.

En cambio, todos los inversionistas elegidos pertenecen al sector privado.

Además de Apple, se incluyeron otros tres negocios estadounidenses: Seagate Technology y Kingston Technology, empresas que se dedican al almacenamiento de datos, y una firma de capital de riesgo propiedad de Dell, el fabricante de computadoras. También se mencionaron como inversionistas al fabricante surcoreano de semiconductores SK Hynix y a Hoya, un fabricante japonés de equipo óptico.

Toshiba mantendrá poco más del 40 por ciento de la planta de microchips, Toshiba Memory Corporation, la cual es uno de los productores más importantes de chips para memorias flash a nivel mundial. Sus chips se utilizan para almacenar información en teléfonos inteligentes y otros dispositivos digitales.

Durante las negociaciones del acuerdo, Toshiba tuvo problemas para equilibrar la necesidad de dinero en efectivo y el deseo por mantener el control de la planta de microchips, la cual se ha descrito como la joya de la corona dentro de su amplio portafolio de negocios.