• Por Michael J. De La Merced

El 18 de septiembre, el contratista militar Northrop Grumman afirmó que podría comprar Orbital ATK, un fabricante de piezas para misiles y satélites, en casi 7800 millones de dólares en efectivo, justamente mientras hay un aumento en las fusiones dentro de la industria aeroespacial.

Para las empresas de este ramo, la posibilidad de fusionarse –y los posibles ahorros en los costos derivados de hacerlo– parece ser cada vez más atractiva. Este mes, United Technologies señaló que planeaba comprar Rockwell Collins en 23.000 millones de dólares, lo cual juntaría series de productos que incluyen casi todas las partes de los aviones.

Según los términos del acuerdo anunciado el 18 de setiembre, Northrop pagaría 134,50 dólares por cada acción de Orbital ATK, una prima de 22 por ciento al precio de cierre del 15 de setiembre. Junto con la asunción de deuda, la transacción propuesta está valuada en aproximadamente 9.200 millones de dólares.

La compra de Orbital ATK expandiría la presencia de Northrop en el mercado de misiles y cohetes, debido a que muchos países están aumentando sus presupuestos militares. La administración de Trump propuso destinar al Departamento de Defensa de Estados Unidos decenas de miles de millones de dólares en fondos adicionales para el próximo año fiscal, y se espera que gran parte sobreviva al proceso presupuestario en el congreso.

Una de las prioridades del Pentágono es renovar el arsenal nuclear del país. El negocio de los misiles también va en rápido crecimiento, en especial porque el sistema antimisiles es una inquietud cada vez mayor en todo el mundo.

Northrop, uno de los principales proveedores aeroespaciales del ejército estadounidense, básicamente ha evitado los tratos millonarios. El más importante ocurrió en el 2002, cuando compró TRW en cerca de 7.800 millones de dólares.

Se espera que el acuerdo se cierre en julio, mientras se esperan las aprobaciones por parte de los reguladores y los accionistas.