• Emilio Agüero Esgaib
  • Pastor

Sabemos que el mayor ejemplo de hombría bíblica es Jesús.

Sabemos que la hombría bíblica es todo lo contrario al machismo mundano.

El machismo mundano es sinónimo de egoísmo, promiscuidad, falta de compromiso, violencia, orgullo, inmadurez emocional, ira, etc., y la hombría bíblica es mansedumbre, carácter maduro, compromiso, fidelidad, humildad, respeto, amor, dominio propio, templanza y los frutos del espíritu.

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Sabemos que la falta de hombría es falta de espiritualidad y que la hombría bíblica es la espiritualidad, o sea, uno actúa en la carne y el otro se deja guiar por el Espíritu (Romanos 8:14). Todo verdadero creyente debe mantener este norte todos los días: dejar que sea el Espíritu Santo, no sus emociones, el que guíe en sus decisiones.

Nunca dejaremos de ser tentados a dejarnos llevar por nuestras emociones (ira, desánimo, autocompasión, decepción, egoísmo) porque somos seres emocionales, pero tomamos la decisión diariamente de caminar en el Espíritu.

Pero no solo Jesús mostró la hombría bíblica. Él lo hizo a la perfección, pero otros hombres también lo hicieron como David, José de Egipto, Daniel, José esposo de María, el apóstol Pablo, entre otros.

¿Qué tenían en común estos hombres? Eran pecadores, pero tomaron una decisión: obedecer a Dios. Estamos llamados a tomar una de decisión como cristianos y es el caminar bajo la guía del Espíritu.

¿Por qué David es un ejemplo de hombría? Porque a pesar de sus defectos y caídas decidió caminar un día a la vez en obediencia al Dios. Dios mismo dijo que él era un hombre conforme a su corazón. La Biblia dice que era “prudente de palabras”, valiente, y asumió el llamado de Dios aunque este llamado le acarreó mucha renuncia y dolor.

Cometió errores, pero se levantó de cada uno de ellos. Cuando estaba a punto de morir y entregar su reino a su joven hijo solo le aconsejó dos cosas: “Esfuérzate y sé hombre” 1 Reyes 2:2. De seguro David no pensaba por “hombre” como una persona de fuerza física, violento y mujeriego, sino en madurez, carácter, integridad y obediencia a Dios. Él sabía que si le sostuvo en 40 años de reinado.

Vemos que todos los modelos más destacados de hombría bíblica tienen en común rasgos de un carácter maduro, templanza, determinación, integridad y compromiso. Nadie se destacó por ser aniñado, promiscuo, irresponsable, egoísta o violento, esas características no agradan a Dios ni seducen a los demás.

El dominio propio es un fruto fundamental en la hombría bíblica. El dominio propio nos enseña que no son las tormentas ni tentaciones externas el verdadero peligro, sino aquello que gobierna nuestro corazón.

Dominio propio en el griego se conoce de dos maneras, una la palabra “enkrateia” y la otra “sophronismos”, la primera significa “poder interior” o “ejercer poder o control desde dentro” que no se refiere a la fuerza de voluntad humana sino al poder del Espíritu Santo en nosotros para dominar nuestras pasiones, impulsos y deseos carnales, y la segunda “mente sana y disciplinada” y se trata de la capacidad de tener una perspectiva equilibrada, tomar decisiones correctas bajo presión y no dejarse arrastrar por el pánico o descontrol mental”.

“Enkrateia” no es algo que lo tienen los fortachones o temerarios, lo puede tener un hombre que no tiene características físicas de un “macho alfa”, pues este fruto/virtud tiene que ver con el carácter, con el corazón.

Vimos a Daniel en Babilonia o José en Egipto, ellos no estaban protegidos por su entorno, cultura o valores, ellos vivían en un sistema que quería definirlos y moldearlos, estaban rodeados de presión, tentación y libertinaje, como hoy nosotros también estamos rodeados de un sistema libertino, ególatra, anti-Dios, pero vencieron.

Etiquetas: #hombría#biblia

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