• Por Dany Fleitas
  • daniel.fleitas@gmail.com

Las cartas están echadas para las elecciones presidenciales del 22 de abril de este año. Se enfrentarán dos fórmulas bien antagónicas: una compuesta por Mario Abdo Benítez-Hugo Velázquez, del Partido Colorado, y la otra conformada por Efraín Alegre-Leo Rubin, de la Alianza Ganar, que en realidad es una coalición del PLRA con el Frente Guasu y otras organizaciones menores.

La ANR o Partido Colorado es de suponer que centrará su campaña electoral en la promoción de aspectos positivos de la gestión de cinco años del actual gobierno colorado, que no es poca. Por ejemplo, se pueden citar algunos puntos: las obras de infraestructura (vial y viviendas), la gestión económica (crecimiento interanual sostenido), el posicionamiento de Paraguaya nivel internacional, la transparencia administrativa, el concurso público de oposición para el acceso a la función pública, la disminución drástica de los hechos de corrupción en la gestión pública, la política de becas para jóvenes y la ubicación de técnicos calificados en cargos de relevancia.

Pero como todo es cuestión de puntos de vista, es casi seguro que el equipo de analistas del candidato colorado elabore, además, un nuevo programa de gobierno sobre la experiencia del gobernante actual con la idea de impulsar proyectos económicos y sociales que no fueron desarrollados a cabalidad, a los efectos de ofrecer la ciudadanía una oferta que sea diferente y de interés para que se traduzca en votos en las elecciones.

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Es categórico que referentes de la Alianza Ganar no se van quedar de brazos cruzados. Las debilidades de los colorados serán atacadas por tierra, agua y aire. Se trata de un conglomerado, muchos de los cuales ya probaron la miel del poder en el período 2008-2013, que va a hacer un intento supremo por volver a ese sitial de privilegio, así tengan que apelar a todas las armas posibles. En situación de "llanura", y más todavía tratándose de gente del calibre de Efraín Alegre y de seguidores de Fernando Lugo, todo vale cuando se trata de cumplir objetivos. Para éstos, el fin sí justifica los medios.

Hay que reconocer que son combativos, pero los liberales y la extrema izquierda son últimamente muy previsibles porque caen siempre en la rutina y carecen de ideas nuevas para renovar la estrategia. Sus armas son las movilizaciones campesinas y obreras, a quienes lamentablemente los usan y los sacan de sus chacras y áreas laborales con sueños y promesas de subsidios, condonaciones, asistencias crediticias, alimentos y hasta tierras. Las manifestaciones en la capital de varias organizaciones agrarias, como las que vivimos el año pasado y ahora mismo, son típicas de los padrinos políticos liberales y de izquierda de siempre. Los nombres y apellidos detrás son los mismos de siempre. Quizá, el verdadero interés es obtener dinero para financiar la propaganda electoral, ya que muchos de ellos son candidatos a senadores, a diputados, a gobernadores y concejales departamentales.

Pasa que los liberales y luguistas, por lo que se vio últimamente, al parecer se sienten más cómodos con las marchas. Los colorados gustan de hacer concentraciones puntuales. Esto también tiene que ver con la capacidad de logística de uno y otro y los recursos económicos manejados. Además, el Partido Colorado se encuentra en función de gobierno y tiene a su favor una gran estructura. Ni qué decir la estructura partidaria.

A no dudarlo, en la medida que se acerque abril, los libero-luguistas recrudecerán su ataque hacia los colorados y sacarán a relucir sus debilidades, siendo algunos de ellos el pasado estronista del candidato, la intromisión política en la Justicia –aunque esta cuestión afectó a todos los partidos y movimientos–, las deuda externa, etcétera.

Por su lado, los colorados, unidos como ya es tradicional y como ocurre en cada desafío electoral, ventilarán todos los trapos sucios de liberales y luguistas sin piedad. El pasado de muchos de éstos no es nada alentador y en el balance tendrá mucho peso en la opinión de la ciudadanía. Sus "pergaminos" guardan relación con un pasado de corrupción, con un pasado de atropellos a la propiedad privada, con un pasado de desaparición de personas, con un pasado de vínculos con organizaciones criminales, etc., etc.

Estas elecciones que se avecinan serán interesantes desde todo punto de vista, con dirigentes antagonistas en su manera de pensar y de actuar, en que esperamos prevalezca la sensatez entre los electores para que las nuevas autoridades sean dignas de un Paraguay que no quiere más el atraso y que quiere salir adelante.

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