- Por Emilio Agüero Esgaib
El apologista Josh Mc. Dowell se planteó lo siguiente: "Si Dios se hiciera hombre, entonces ¿cómo esperaríamos que fuese?". Y dio nueve características: 1) Aparecería en la tierra de manera inesperada, extraordinaria e inimaginable; 2) No tendría pecado, sería perfecto; 3) Haría milagros demostrando su autoridad sobre las leyes de la naturaleza; 4) Hablaría palabras que todos entendieran y serían profundas llenas de sabiduría; 5) Tendría una influencia permanente y universal; 6) Sería de un carácter notoriamente distinto a todos; 7) Satisfaría el hambre espiritual de la humanidad; 8) Ejercería poder sobre la muerte;9) Marcaría la historia de la humanidad.
Y cada una de estas características la cumplió Jesús: "El nacimiento virginal (ser concebido sin la participación de un hombre es una manera desacostumbrada de aparecer en la tierra), pero no solo eso. Apareció de manera inimaginable para un Dios todopoderoso y eterno. En humildad: antes de Jesús, casi ningún autor pagano utilizó la palabra "humilde" como cumplido.
Sin embargo, los evangelios relatan el nacimiento de un Rey y Dios en un pesebre, en la más absoluta pobreza y austeridad, perseguido y desterrado, entre animales y pastores, con una pareja de adolescentes temerosos como padres, sin dinero y lejos de su tierra y parentela. Parece que Dios buscó las circunstancias más humillantes posibles para su entrada en la Tierra, de manera que nadie lo pudiera acusar de favoritismo.
Dios visitó nuestro mundo en la persona de un bebe indefenso y en la pobreza de un hediondo establo: "Comenzó en un pesebre y acabó en una cruz y en toda su vida no encontró dónde recostar su cabeza". Como dijo John Stott: "Si no fuese por la cruz, no creería en Dios. No podría concebir un Dios que no se identifique con el dolor de la gente en un mundo tan duro".
Cuando el misionero jesuita Mateo Ricci fue a China en el siglo XVI, se llevó ejemplares de arte religioso para ilustrar y enseñar a los chinos sobre el cristianismo. Los chinos acogieron de inmediato a la Virgen María, pero cuando les mostró los cuadros de un Jesús crucificado, desnudo y azotado, y trató de explicarles que ese era Dios, el auditorio reaccionó con repugnancia y horror. A esto se refiere cuando hablamos de un Dios que entra de manera inimaginable y desacostumbrada a la historia de la humanidad.
En el evangelio de Lucas, capítulo dos, vemos que José, al ver que inminentemente daría a luz María, busco un mesón para alojarla, pero por el empadronamiento posiblemente estaba todo abarrotado de gente y terminaron dando a luz en un establo. Acá podemos ver metafóricamente cómo trataría la humanidad a su salvador; no tendrían lugar para él. No seas como el mesón que no tenía lugar para Cristo. Recíbelo en tu corazón y que nazca hoy en él.

