• Por Marcelo A. Pedroza
  • COACH – mpedroza20@hotmail.com

La honestidad, del latín honestus, es la cualidad de honesto. La palabra hace referencia a aquel que es decente, decoroso, recatado, pudoroso, razonable, justo, probo, recto u honrado, según detalla el diccionario de la Real Académica Española (RAE). Una cualidad es un rasgo, un componente permanente, diferenciado, peculiar y distintivo de una persona o cosa que contribuye, junto con otros, a que alguien o algo sea lo que es y cómo es. Es una característica que se considera buena o positiva. En los conceptos expuestos hay abundantes significados para ahondar sobre los mismos. Es amplísimo el léxico que contiene el mundo de las conceptualizaciones. Por lo que hay que difundirlo, para ello en primer lugar hay que conocerlo. Y al hacerlo hay que aprenderlo, y eso requiere practicarlo y sentirlo propio. Vivirlo.

El léxico es el conjunto de palabras que conforman un determinado lecto y, por extensión, también se denomina así a los diccionarios que los recogen. Las disciplinas que se ocupan del léxico son varias: lexicografía, semántica, semiótica, pragmática y filosofía del lenguaje. Es vital el mundo del conocimiento. En este caso se hace presente en distintas áreas del saber, todas abocadas al dominio de los vocablos. Al expresarnos ingresamos naturalmente al extenso territorio de las oportunidades para utilizar unas u otras palabras. El uso que le damos forma parte de la capacidad de elección que cada uno tiene. Esta se nutre de lo que aprendemos, permitiendo que se amplíe lo que denominamos vocabulario. Entonces es relevante ahondar en las formas de entablar accesos con los diccionarios, obras que existen en diferentes versiones y formatos, todas dispuestas a ser leídas y comprendidas.

Las costumbres y las convenciones sociales se alimentan del comportamiento lingüístico de sus habitantes. Y por lo tanto el abanico de contenidos a ser compartido facilita las condiciones para entablar los vínculos. Si nos remitimos al término honesto, podemos hacer uso de sus sinónimos, tales como intachable, cabal, leal, íntegro, austero, desprendido, desinteresado, comedido, puro, modesto. Claro que es necesario individualizar y contextualizar, conforme a la situación, para realizar la correcta utilización de los mismos. Pero para eso hay que estar preparado, y esta es una de las notables virtudes de las sociedades focalizadas en el valor de la formación integral de sus habitantes.

Prácticamente todo está reflejado en el idioma. El vocabulario grafica la vida social y el ambiente donde se vive. Además de dar indicadores de cómo es la convivencia. Qué temas movilizan a cada sector, de qué manera hacen sus peticiones, qué vivencias demuestran la coherencia de sus dichos, qué virtudes son las cultivadas y transmitidas para fortalecer los mensajes que las simbolizan. Ocuparse de las palabras es un desafío permanente. De alguna manera ellas exponen a quienes las usan, para después darle espacio y tiempo necesarios a las acciones u omisiones, que le darán la bienvenida a muchas cualidades, entre ellas a la de ser honesto.