• Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
  • MBA

Se percibe una gran divergencia entre economías emergentes, que pueden ser divididas en dos grupos: aquellas con espacio de política (fiscal y monetaria) y aquellas sin espacio. Paraguay está con margen para implementar reformas estructurales. Y ya todo depende de nosotros y de los recursos con que dispongamos.

Si bien desde el punto de vista macroeconómico seguimos relativamente bien comparado con otros países, no obstante tenemos que ser bastante cautos, pues nuestro problema primario es que la microeconomía, a pesar de ciertos atisbos de movimientos positivos en algunos sectores, en varios otros segmentos de negocios "siguen sin despegar", lo cual se puede observar en las cifras que conforman la gestión económica (ventas, costos, gastos y utilidad neta) de empresas que operan a nivel país.

En el último ranking de competitividad a nivel mundial realizado por el Foro Económico Mundial, hemos quedado casi en "la cola" (apenitas por delante de Venezuela y Haití) y creo que ello no es nada positivo, por lo que hace falta "seguir apretando el acelerador" tanto cualitativa como cuantitativamente.

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Y para ser competitivos no se precisa solo con tener una buena infraestructura a nivel país, sino RR.HH. idóneos, que demuestren meritocracia, conocimientos técnicos, preparación académica y, sobre todo, mucho talento, además de capacidad innovadora y creativa.

El estudio global realizado cada año se basa en 12 pilares estratégicos, siendo entre ellos los más importantes las obras de infraestructura, calidad educativa a nivel primario, medio y superior, eficiencia del mercado laboral, preparación tecnológica, innovación, entre los principales.

Como se puede observar, en algunos de ellos estamos relativamente bien, en otros regular y también en algunos lamentablemente queda aún mucho por mejorar.

Se debe poner un especial énfasis en todo lo que atañe a Investigación y Desarrollo, pues hasta ahora al menos lo que se invierte a nivel país vs. el PIB en este rubro es ínfimo, y bien sabemos que es uno de los principales contribuyentes al crecimiento/desarrollo económico de cualquier país.

Uno de los principales aspectos observados es la calidad de nuestra infraestructura. A raíz de que no contamos con recursos genuinos para poder financiarlos, esto nos obliga a seguir recurriendo a fuentes externas. Sin embargo, esto preocupa a mucha gente, pues se entiende que el nivel global de deuda externa actual ya estaría ubicado por encima de los niveles normales. Pero esto no es tan así, desde el punto de vista técnico, dado que apenas supera el 23% del PIB, por debajo incluso comparado con otros países de la región.

Aquí hay que ser conscientes y definir lo que queremos. Seguir rezagados o ir revirtiendo gradualmente el gran déficit que lo venimos arrastrando desde hace casi 4 décadas.

También se puede observar que mucha gente exige del Estado incrementar sus niveles de inversiones, lo cual implica el tener suficientes recursos económicos de los que no disponemos, por lo que no resta otra que seguir recurriendo a financiaciones externas de mediano y largo plazo.

Bien sabemos que la calidad de nuestra salud sigue en deuda, principalmente dentro del sector público, por falta de mayores recursos.

Lo mismo ocurre con nuestra calidad educativa a nivel primario, medio y superior.

Nuestro mercado laboral es aún ineficiente, dada la alta informalidad que se observa en muchos segmentos de negocios, en los que miles de funcionarios ni tan siquiera pueden acceder al salario mínimo legal.

El sector financiero sería uno de los pocos que se salva de las críticas, pues se ha venido observando en los últimos años un importante progreso a través de la oferta cada vez más variada de productos y servicios crediticios y no crediticios y un deseo tangible de reinventarse día a día.

La sofisticación en materia de negocios ha mejorado bastante, lo cual se patentiza a través de la buena ubicación que tenemos en el comercio exterior de granos y de carne bovina, por ejemplo. Y ahora también con un muy buen futuro para nuestra industria avícola.

En materia de innovación hoy día tenemos a gente mucho más preparada, que se aggiorna permanentemente y que no se limita a lo que ocurre dentro del mercado doméstico, sino que trata de estar actualizado del "modus operandi" trend de evolución de países mucho más sofisticados y adelantados que nosotros.

Será sin duda uno de los mayores desafíos que enfrentará el próximo gobierno a ser electo en abril del 2018 para los siguientes 5 años.

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