Por Jorge Torres Romero

Porque me parece oportuno amplificarlo, porque es la voz y la opinión de varios estudiantes de la Universidad Católica y porque comparto su relato y su opinión me atrevo a compartir en este espacio una carta escrita por un estudiante de la UCA sobre los últimos hechos acontecidos en esa institución: "Ni el Gral.

Stroessner, con todo su poder e influencia política se atrevió a meter sus manos en nuestra sagrada universidad. Todo el poder de aquel gobierno tembló y se doblegó ante la inconmensurable autoridad moral de la Iglesia Católica y su hija más ilustre: la Universidad Católica de Asunción. Simplemente se mantuvo al margen.

En sus más de 50 brillantes y fructíferos años, la Universidad Católica nunca respondió a ningún grupo o partido político y nunca un político pudo ejercer influencia alguna dentro de ella.

Al cruzar el umbral de su puerta toda ideología, afinidad o afiliación política queda excluida.

Todo esto fue así, hasta que el 1 de agosto de este año, un grupo de delincuentes de izquierda, puñado ínfimo de estudiantes de la Facultad de Filosofía de la UCA, movidos por su capricho e interés político profanó nuestra casa de estudio cometiendo el hecho punible de invasión de inmuebles (art. 141 del Código Penal) y coaccionando (art. 120 del mismo Código) a las autoridades de la universidad para que acepten sus demandas arbitrarias y autoritarias.

Para ganar fuerzas, a modo de lograr su criminoso fin, pidieron ayuda a políticos de izquierda como la diputada Rocío Casco, el dirigente de P-mas Camilo Soares, la sombra del infame ex Pdte. Lugo: Marcial Congo, y la senadora Esperanza Martínez. Así también, lograron obtener comunicados de apoyo del Frente Guasu y otros actores políticos.

Como si no fuese suficiente politizar nuestra universidad, tapan las cámaras de seguridad del edificio que habían ocupado con el claro fin de ocultar su doblez (quien nada debe nada teme, dice un proverbio: ¿por qué taparon las cámaras de seguridad estos 45 días entonces?). Aunque de nada le redituó tal artificio, pues, ayer (jueves) dejaron ver su verdadera naturaleza licenciosa, degenerada y depravada al permitir un acto de exhibicionismo por parte de un travesti en un edificio propiedad de la Iglesia Católica, lugar donde hasta la persona más inmoral se ve compelida a guardar el decoro y la mesura al ingresar a sus instalaciones. Invitaron a activistas de organizaciones LGBT para que se sumen a su infame y lasciva ocupación en una clara afrenta a los valores y principios de la Iglesia Católica.

El delito, la violación a la propiedad privada, la violación a la ley, el desconocimiento de la autoridad de los órganos jurisdiccionales, la depravación y conducta licenciosa son los valores y principios que promueve esta gente. Su conducta así lo demuestra.

Por tanto, conmino a mis compañeros, a toda la gente de bien, a todos los afectados por este hecho punible e ilegitimo a que realicemos, por todos los medios a nuestro alcance todos los actos necesarios para que este ultraje sea reparado.

Tal y como los "compranotas" fueron expulsados, imputados y sufrieron la ignominia, cayó la justicia con todo su peso sobre ellos, asimismo no debe ser perdonada esta invasión, este delito mucho más gravoso y condenable.

Hasta que el último responsable sea expulsado e imputado y, si en derecho corresponde, encarcelado por todo el mal que han hecho.

Instemos a las autoridades de la Iglesia Católica paraguaya a que se solidaricen con todos los santos y los mártires de la Santa Madre Iglesia que dieron sus vidas en nombre de la justicia y la moral a que no dejen que esto quede impune por conveniencia o por miedo a la difamación en la que estos delincuentes son maestros. "El hombre justo no temerá la mala reputación". Si por luchar por lo justo, lo bueno y lo verdadero hemos de ser tildados de "autoritarios", pues que así sea, pero debe haber justicia le pese a quien le pese". Firma: Un alumno de la UCA.