• Por AUGUSTO DOS SANTOS
  • Periodista

Lo peor es que describir la política de esa manera, como en una vieja novela de cowboy de Keith Luger (que en realidad se llamaba Miguel Oliveros y era español) en la que sucesivamente llega la buena caballería a dispersar a los malos sioux, es una historia que le encanta leer a mucha gente, aun como relato de la realidad y peor aún como escenario, fuera irremediablemente estúpida, quizás por la natural propensión humana al maniqueísmo.

Pero separemos la paja de las pasiones, los golpes bajos y los efectos especiales de la realidad política. Veamos qué sucede a partir de los hechos de la semana anterior, por sobre los versos perversos de ángeles y demonios de la política paraguaya.

TÉCNICAMENTE, UN REACOMODO DEL PODER

Lo sucedido esta semana en las cámaras del congreso se explica fácilmente desde las teorías sobre el reacomodo del poder. El poder, como en las ciencias geológicas, está asentado sobre placas que al moverse determinan nuevos paisajes.

El panorama del poder en Paraguay está dividido en hemisferios fácilmente identificables. Los dos hemisferios tienen la misma morfología pero diferentes actores: sectores políticos, sectores empresariales y medios de comunicación.

En algunos casos, los roles son transversales como sucede en sectores empresariales que a su vez tienen medios y a su vez tienen directa influencia en la ejecución política. Los hay en uno y otro sector.

UNOS ADMINISTRAN, OTROS RELATAN

De hecho que si fuera una batalla naval, hablaríamos de naves insignia, tratando de describir cuál es la representación que mejor ejerce los roles clásicos de la dialéctica oficialismo-oposición. En el sector A (oficialismo en el Poder Ejecutivo y oficialismo en el Poder Legislativo) se alinean hoy el coloradismo en el poder (Honor Colorado), el Frente Guasu, la disidencia interna del PLRA (llanismo) y el Unace (oviedismo).

En el sector B (oposición ante el Poder Ejecutivo y en el Congreso) tienen lugar la disidencia colorada (Colorados Añetete), el oficialismo liberal más el PDP (efrainismo) y los sectores progresistas, esencialmente Avanza País.

Lo que sucedió la semana anterior es que el sector A, luego de estar en la "llanura" del poder en el Congreso, lo recuperó tras una hábil jugada aprovechando el insumo básico para tal menester: la mayoría.

Hoy en día, el sector A tiene mucho más poder que hace una semana y tiene todas las posibilidades de generar agendas en dos estamentos de la vida republicana que son determinantes, el Poder Ejecutivo y el Congreso. Fruto de ello es que llegamos a una semana en la que estamos en la posibilidad del debate de un tema tabú: el impuesto a la soja.

Pero el sector B tiene una ventaja muy importante. Es el líder del relato. Su poder de fuego mediático (volviendo a la batalla naval) es ostensiblemente superior. Obviamente es su nave insignia.

Dicho esto, nos enfrentamos a un panorama que será la constante hacia las definiciones de diciembre (luego de diciembre pueden producirse nuevos reacomodos), estaremos en presencia de una escalada en el enfrentamiento entre sectores. El resto del año en curso es para asientos en posición vertical y cinturones amarrados.

No existe por lo tanto otro escenario, la otra verdad es "de relato", la que trata de dividir a los sectores en democráticos y antidemocráticos. En verdad los buenos y malos están repartidos en ambos bandos, como la ceniza en medio del fuego.

DÓNDE ESTÁN LOS GREMIOS EMPRESARIALES

En rigor, desde el último semestre del año pasado se produjo una suerte de enfriamiento en las relaciones entre el Gobierno y algunos gremios que representan a poderosos sectores como los agroexportadores, pudiendo citarse puntualmente a la Unión de Gremios de la Producción (UGP). El tratamiento de la enmienda fue motivo para que se generara un sinceramiento en la vocación de alejarse del Gobierno por parte de algunos de estos gremios, lo cual es actualmente muy ostensible.

SANTIAGO PEÑA COMPITE EN ESE TERRITORIO

Sin embargo, el discurso del candidato a Presidente por Honor Colorado, Santiago Peña, no está lejos de tal postura y probablemente tiene hasta hoy un discurso mucho más nítido de cuestionamiento a una mayor carga tributaria a los commodities que el propio Mario Ferreiro o Efraín Alegre.

Este debate, vinculado a los grandes intereses económicos, tiene muy poco o ningún lugar en la prensa y en la práctica es mucho más importante que otras definiciones a nivel de posiciones burocráticas en disputa. El poder económico es el árbitro en la sombra de la disputa política aquí, en los Estados Unidos y en Burkina Faso.

Esta será por cierto una semana para alquilar balcones al respecto de cómo seguirá la historia al respecto de tales sectores.

REACOMODOS EN LA DERECHA

En los partidos PLRA y ANR se está viviendo una fuerte etapa de definiciones cuyas características son totalmente distintas y de ninguna manera responden a las lógicas que se debaten públicamente. No hay nada que se pueda identificar en estos partidos como lucha entre demócratas y golpistas, sino sencillamente una lucha entre sectores que desean conquistar el poder en el 2018 y están peleando por esta causa.

Efraín Alegre está preso de sus impulsos que no le han ayudado en todos estos meses a mejorar sus acciones en las encuestas. La huida con jóvenes liberales al Uruguay es una muestra de ello. Tiene en rigor un techo que ya toca su cabeza hace algún tiempo, por lo cual incurre en prácticas sobreactuadas para capitalizar atención.

Aun así, Efraín –por ahora– tiene más ventaja que Llano para ganar las internas en diciembre, pero es una carrera que aún tiene medio año.

Ambos, con Blas Llano, representan la misma política. En el PLRA, en puridad se encuentran enfrentados solamente dos músculos políticos del mismo ADN en gestión de lograr el poder en este momento.

En la ANR hay un sector liderado por un joven de línea conservadora, Mario Abdo Benítez, que desea recuperar el terreno perdido en el 2013, cuando HC ocupa el espacio vital del poder y los desplaza paulatinamente. En el histórico Partido Colorado el manejo de la burocracia es el oxígeno para la gestión política. Los Añetete fueron expulsados de tal paraíso.

Hay un sector, cuyo discurso es mas "progresista", liderado por Nicanor Duarte Frutos sin mayores posibilidades de incidir en esta ocasión.

Y el sector oficialista, liderado por HC, que hoy apuesta a la postulación de Santiago Peña. El arma de construcción de poder de Horacio Cartes puede ser considerada contracultural en la ANR, ya que recurrió principalmente en los primeros tres años a cortar el cordón umbilical entre el clientelismo y la dirigencia tradicional. Con el correr del tiempo se advierte que fue una apuesta arriesgada pero rentable, porque hizo que quedaran en la cuneta muchos "intermediarios" de las prebendas y estableció él mismo un diálogo directo con las seccionales. Las técnicas políticas de HC suelen ser confrontantes y poco ceñidas a fórmulas tradicionales, pero terminan siendo desconcertantemente efectivas. Si hoy se hiciera una contabilidad de "tropa-territorio" al respecto de las bases coloradas se tendría un balance bastante favorable a este sector. Obviamente la historia se irá escribiendo hasta diciembre.

REACOMODOS EN LOS SECTORES PROGRESISTAS Y DE IZQUIERDA

Existen tres sectores más relevantes en el progresismo paraguayo, dos de ellos tienen bases autónomas: el Frente Guasu y Avanza País; y el tercero, el PDP, tiene una peculiar característica de ser principalmente un "influencer" dentro del oficialismo de la segunda fuerza política nacional, el PLRA.

Acá básicamente la lucha está centrada en dos escenarios: el liderado por Fernando Lugo, con el conglomerado de partidos progresistas que integran el Frente Guasu, y el liderado por Mario Ferreiro, que lideran el sector denominado Avanza País.

Lugo y Ferreiro tendrán una dura lucha, en la que uno de ellos tiene que quedar vencido antes de abril del 2018. Para el Frente Guasu, que ya no tiene ilusiones de ser postulación Presidencial con Lugo, la apuesta esencial es ganar el mayor espacio posible en las bancas del Senado y en Diputados. (esencialmente en el senado). Pero para ello necesita imponerse al ferreirismo como representación de los sectores progresistas, sector que normalmente acumula votos propios y de sectores moderados de centro y centro. (Mario Ferreiro, 2015; encuestas Lugo 2015/2016).

Ambos ( Lugo y Mario) saben que la victoria de uno representa la derrota del otro y su congelamiento por un tiempo, aunque en política no hay balas de plata, nadie muere.

Mario Ferreiro está en el dilema entre lo que se puede y lo que se debe, tiene mucha presión de los que necesitan de "su marca" para lograr un lugar en el Senado. Al contrario de lo que sucede en el Frente Guasu, sus candidatos al Congreso tienen mucho menos posibilidades de consagrarse en el rekutu sin la sombra del ex presentador televisivo. Esa presión puede ser determinante.