Por Augusto dos Santos

Se le atribuye a un canciller brasileño una frase genial: "yo no soy paranoico, pero tengo todo el derecho del mundo de pensar que alguien me está persiguiendo". La paranoia es un lugar difícil cuando es real, pero es bochornosamente insufrible cuando solo es un pretexto.

Hace meses cualquier observador riguroso podría darse un festín de torpeza sicosocial con los esfuerzos que se realizan para tratar de encontrar que determinados hechos "no son sino una cortina de humo" para cubrir determinada situación real. Hay personas que con toda seriedad sostienen que la maduración tardía de los guayabos es una cortina de humo para cubrir una emisión inorgánica del Banco Central, por ejemplo.

Los que alientan estas estrategias mediáticas terminan siendo funcionales a lo que creen atacar, por una sencilla razón, alientan un proceso de naturalización y peor aún de banalización de cuestiones que tendrían que considerarse extraordinarias. El sicólogo social fraco-rumano Serge Moscovici (1925-2014) describe este fenómeno en sus teorías sobre escenarios sociales.

Mike Silvero, periodista, decía en la semana que mientras el Congreso parecía ser asaltado por tropas de camisas negras dispuestos a linchar senadores, en las calles la gente vivía su realidad cotidiana, indiferente. Esto también tiene que ver con una saturación dramática del escenario mediático, lo cual termina generando lo que se describe como un proceso de naturalización.

Tendríamos muchas dificultades para dormir bajo las vías del tren en la primera semana por la vibración y el ruido que generan los vagones al pasar, pero cuando habito constantemente en ese sitio tal ruido ni tal vibración me generará turbulencias porque lo he normalizado como parte de una rutina de convivencia en mi vida.

Es mentira que la sociedad paraguaya sea indiferente con sus luchadores, lo que sucede es que muchos actores políticos sobreactúan de tal manera que el objeto mismo de su lucha pasa a un segundo plano para constituirse en show central su propia actuación. Lo cual, por extensión, termina por banalizar las causas.

Es por esto que siempre será más incidente la opinión crítica que pudieran tener líderes no altisonantes como Mario Ferreiro, Fernando Lugo, Guillermo Caballero Vargas, Miguel Abdón Saguier, que la de aquellos líderes que parecen irritados y vociferantes todos los días. Esto es científico.

Otra categoría, con la que no debemos confundirnos es la de los polemistas. Aparecen muy de tanto en tanto y que pueden ejercer también un discurso confrontante y altisonante, pero con la virtud del talento, conocimiento del contexto y el buen relato: Juan Carlos Galaverna, es un ejemplo actual.

Vale recordar a Manuel Domínguez como el polemista más consagrado de la historia, célebre por aquella defensa de José Segundo Decoud contra las acusaciones de "traición a la Patria" de otro potente congresista Juan Silvano Godoi en los tiempos de la ardiente posguerra guasu.

POR EL CAMINO DEL HUMOR

Cuando está en curso un escenario de confrontación sobreactuada, las redes terminan buscando caminos para salirse del sentido dramático del relato porque siente que ello –sencillamente– no forma parte de su día a día. Una tendencia es asimilar estos procesos por el camino del humor y la joda, como una forma de rechazo a la sobreactuación en el escenario de confrontación.

El viernes apareció sobre el cielo de Asunción un imprevisto arco iris; de inmediato ese conjunto social indefinido y hoy enredado a la que alguna academia debería reconocer alguna vez el nombre aglutinador de "los perros" empezó su producción de humor y decían por ejemplo:

APARECE UN ARCO IRIS SOBRE ASUNCIÓN

HOY: Mario Ferreiro admite símbolo gay sobre cielo de Asunción

ABC: Un simple arco iris demuestra incapacidad de Cartes para administrar el espacio aéreo.

La Nación: Paraguay acumuló en cuatro años más arco iris que ningún gobierno anterior.

Última Hora: Arco iris mejora ubicación de Mario Ferreiro en encuestas y deprime aún más a Alegre.

"Después de la fase de afirmación gloriosa y heroica de las democracias en que los signos ideológicos han rivalizado en énfasis (la nación, la igualdad, el socialismo, el arte por el arte) con los discursos jerárquicos destronados, entramos en la era democrática posmoderna que se identifica con la desubstancialización humorística de los principales criterios sociales", dice Gilles Lipovetsky, sociólogo y catedrático francés y parece tener una profunda razón.

LA CORTINA DE HUMO

Otra poderosa herramienta de la guerra política que está entrando en un franco "derrape" intelectual y ya presa del humor de "los perros" es " la Cortina de Humo".

La cortina de humo es una concepción militar de tiempos antiguos y consistía en generar un elemento de distracción visual para ocultar el movimiento de ataque o de repliegue de las fuerzas.

Quizás el ejemplo audiovisual más glorioso del concepto aplicado a la política puede encontrarse en el recordado film "Wag the Dog" ( 1997), dirigido por Barry Levinson y protagonizada por Dustin Hoffman, Robert De Niro, Anne Heche, Willie Nelson y Denis Leary. La trama era encubrir un escándalo sexual del presidente de los EEUU… con una guerra ficticia con Albania.

Como toda herramienta merece ser expresada y analizada con clase y sucede que en el Paraguay de los últimos tiempos, principalmente el tiempo posiniciativa de enmienda, se ha agitado con tanta cotidianeidad el supuesto uso de este recurso que del estadío de la paranoia pasó al mundo de la joda.

Apenas se produce la denuncia del mamarracho asunto del perro que iba a cocinarse en una olla oriental, alguien llamó de urgencia a la radio para denunciar con toda seriedad que el perro rubio fue entrenado por el equipo de Cartes para que se constituya en una cortina de humo tendiente a ocultar el asalto de un motochorro en Palma Loma.

Otros aseguran que una nueva aparición pública el estudiante Chileno es una cortina de humo de la izquierda luguista para invisibilizar las ardientes aunque no correspondidas críticas de Adolfo Ferreiro contra el abogado Fariña.

Y no faltará alguien que llame a una radio para sostener con mucha convicción que la invasión de langostas es una estrategia del MAG para debilitar la atención en relación al supuesto problema matrimonial entre Carmen Villalba y Alcides Oviedo.

La actoría política en general en Paraguay –salvo las excepciones que confirman la regla– tiende a la sobreactuación en una pésima confusión, peor que la de Colón buscando las Indias, de considerar que la visibilidad es sinónimo de notoriedad. Cuestión para otro comentario.

CONCLUSIÓN

Desde Lipovetsky a Capusotto observamos cómo el humor se burla de la política, pero no en el sentido de la oportunidad del humor, sino en el sentido de la oportunidad de la crítica. En realidad el "humor de los perros" es una crítica a la mala política, a esa forma tradicional que se establece como paradigmática de postulados republicanos, pero en el fondo solo opera para pelear por el status quo y la protección de los delitos cometidos en nombre de la política.

Todo esto no excluye que –guste o no– la inteligencia humana no ha encontrado otra forma de administrar la República, sino desde la política y los políticos.

Restaría fundar una meta paradigmática de una política más seria sin perder el buen humor social que tanto la supo combatir en sus malos tiempos.