Discutamos primeramente porqué es fundamental que un banco central preserve el funcionamiento normal del sistema financiero. Resulta que la naturaleza de la banca es el riesgo mismo. Probablemente el mayor riesgo del sector bancario es su capacidad de crear dinero adicional al emitido por el banco central.
Vayamos a un ejemplo para comprender este fenómeno. Supongamos que el BCP emite 1.000 guaraníes, y que el poseedor del dinero es Juan, quien lo deposita en el Banco A. Este banco otorga un préstamo a Pedro por 900 guaraníes, quien compra productos de María, quien a su vez, deposita los 900 guaraníes en el banco B. Este banco concede una línea crediticia a Rubén por 810 guaraníes, quien compra productos de Patricia por dicho monto. Patricia utiliza esos fondos para depositarlos en el Banco C.
¿Qué pasaría si Juan, María y Patricia desconfían del sistema bancario y deciden acudir a sus respectivos bancos para retirar sus depósitos? Pues, los tres en conjunto poseen una suma total de 2.700 guaraníes, pero solamente existe 1.000 guaraníes físicos creados por el Banco Central. Es decir, no hay suficiente dinero tangible para compensar los depósitos en efectivo de las personas. Vemos que la operativa bancaria crea dinero adicional a los billetes en circulación, generando un riesgo económico sideral que debe ser contenido.
Ante este fenómeno, el Banco Central tiene una función vital para preservar la estabilidad y evitar que la propia naturaleza del sistema bancario se convierta en autodestructiva. Por ello, la autoridad monetaria debe proveer líneas de crédito de liquidez a los bancos, establecer normas y supervisiones, montar sistemas de seguro de depósitos, etc.
Adicionalmente, la expansión excesiva del dinero puede resultar inflacionaria. Debido a que niveles elevados e inestables de precios tienden a ser muy nocivos para el desempeño económico, los bancos centrales ´deben controlar la cantidad de dinero.
Todos los bancos centrales del mundo controlan la cantidad de dinero, así como el ritmo de la evolución económica respecto a su potencial. Este control lo realizan principalmente por medio de las Operaciones de Mercado Abierto (OMA), ya sea en forma directa o indirecta. Por ejemplo, el Banco Central de Chile realiza OMA en forma directa, emitiendo sus propios instrumentos de deuda –similar al BCP que emite los IRM- que son comprados por los bancos, a quienes el Banco Central paga intereses por la venta del título. En el caso de Brasil la operativa es indirecta, pues su banco central no emite título de deudas, sino que compra y vende en el mercado bonos del gobierno, ya que en su mercado financiero existe suficiente bonos del gobierno, caso contrario al paraguayo donde no existe mercado de bonos del tesoro.
Independientemente de cuál sea la metodología –directa o indirecta- siempre existe un costo de la política monetaria. En Brasil, el costo de la política monetaria es de 1,1% del PIB, en Chile es de 0,9% del PIB, en Perú del 0,44% y en Paraguay del 0,17%. En la economía, no hay almuerzos gratis, inclusive la política monetaria tiene sus costos.
El beneficio de lograr una economía estable y predecible es siempre muy superior al costo de la política monetaria. Por eso, creo que la argumentación debería reiniciarse en cómo seguir fortaleciendo a la política monetaria, para que sus beneficios sean cada vez más superiores a sus costos.
Si matamos el BCP, no tardaremos en aniquilar a la banca, con lo cual arruinaremos a todas las empresas, y solamente seremos competitivos en producir desempleo y pobreza.