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Nos toman por idiotas

No sé, sólo supongo que en los títulos de propiedad rural debe existir algún tipo de referencia geográfica (geografía: “Del lat. geographĭa, y este del gr. γεωγραφία. 1. f. Ciencia que trata de la descripción de la Tierra. 2. f. Territorio, paisaje”) que pueda indicar dónde exactamente se encuentra el terreno que dicho título atribuye a alguien en particular.
Sabado, 3 MAR 2012 - 08:59  |  
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Enrique Vargas Peña

Tampoco sé, y también imagino solamente que aquellas referencias geográficas están medidas, a su vez, en una latitud (“Del lat. latitūdo. 4. f. Geogr. Distancia que hay desde un punto de la superficie terrestre al Ecuador, contada en grados de meridiano”) exacta y en una longitud (“Del lat. longitūdo. 4. f. Geogr. Distancia expresada en grados, entre el meridiano de un punto y otro tomado como referencia en el Ecuador”) exacta.

Esta información que me figuro que tienen los títulos, con mucha mayor razón deben tenerla los mapas oficiales y, con muchísima mayor razón, deben tenerla los mapas militares.

Sería absurdo, creo, que haya títulos y mapas sin estas informaciones. No tendrían utilidad práctica alguna, nadie podría, con mapas y títulos sin esas informaciones, llegar a ningún lugar específico. Mapas y títulos sin esas informaciones serían fantasía pura, o estafas.
Si los mapas del Instituto Geográfico Militar no tienen esa información, habría que preguntar en qué se gastan su presupuesto los empleados en esa entidad de las Fuerzas Militares; si los títulos de la Secretaría del Ambiente sobre los parques nacionales no tienen esa información, habría que hacer la misma pregunta a los empleados que la administran.

Luego, si alguien va, munido de un título y un mapa oficiales, dotados ambos de las imprescindibles referencias geográficas y sus medidas en latitud y longitud, llega a la referencia y usa un pequeño decodificador al que convencionalmente se denomina GPS, por las siglas en inglés (“Global Positioning System” -sistema de posicionamiento global-) de la red que le provee información.

El GPS calcula la posición, en latitud y longitud precisas, mediante la triangulación de las señales que le transmiten varios satélites y que le proveen de información sobre sus órbitas; al determinar la distancia exacta de cada satélite con respecto al receptor, este triangula las señales y determina con exactitud milimétrica dicha posición, su longitud y su latitud.

La operación para determinar el lugar verdadero y real en que uno se encuentra y si ese lugar corresponde con el señalado en el mapa y en el título no tarda más que lo que tarda la vista del operador en leer las coordenadas del GPS y el cerebro del mismo en verificar si coinciden o no con las del mapa y el título. Ni un segundo más.

La ribera Norte de la desembocadura del río Ñacunday en el Paraná, por ejemplo, una clara referencia geográfica, está, según Google Earth, en 26 grados, 02 minutos, 48 segundos Sur (latitud) y 54 grados, 29 minutos, 46 segundos Oeste (longitud).

La ribera Norte del paso en que la balsa cruza el río Ñacunday cerca del Parque Nacional Ñacunday, por poner otro ejemplo de clara referencia geográfica, está, según Google  Earth en 26 grados, 01 minuto, 37 segundos Sur (latitud) y 54 grados, 44 minutos, 41 segundos Oeste (longitud).

A pocos centenares de metros de allí se estacionaron, a iniciativa del gobierno de Fernando Lugo, los “carperos” de Victoriano López y José “Paková” Ledesma.
Este es el lugar que visitaron el pasado 28 de febrero el fiscal ambiental adjunto Ricardo Merlo, la fiscala María del Carmen Meza, la senadora Zulma Gómez y el ministro de la Secretaría del Ambiente, Oscar Rivas, para determinar si los “carperos” que ubicó allí el gobierno están o no dentro del Parque Nacional Ñacunday.
Estoy escribiendo esto a las 19:05 horas del viernes 2 de marzo de 2012, setenta y nueve horas después de la visita, cuatro mil setecientos cuarenta minutos, doscientos ochenta y cuatro mil cuatrocientos segundos, y la frondosa delegación interinstitucional mencionada no ha dado a conocer aún, al menos con la información que dispongo hasta este momento, si los “carperos” están en el Parque Nacional o en el vecino, que resulta ser Tranquilo Favero.

Durante todo este enorme tiempo transcurrido entre la visita de los citados funcionarios al lugar de los hechos y ahora, se pudieron realizar con tranquilidad al menos novecientas cuarenta y ocho localizaciones precisas con GPS, suponiendo que cada operación de lectura y comparación lleve cinco minutos, pero los fiscales, senadores y ministros todavía no logran decir dónde están los “carperos”.

No tardaron tanto tiempo los “carperos” que también por iniciativa del gobierno, formalizada mediante nota del INDERT, fueron en compañía de oficiales del Instituto Geográfico Militar a amojonar propiedades privadas hace unas semanas. Los “carperos”, por lo visto, sí tienen GPS y sí saben cómo usarlo.
Un GPS complejo cuesta alrededor de quinientos dólares americanos en Estados Unidos. Los más populares cuestan solamente ciento setenta dólares. El fiscal Merlo y sus acompañantes hubieran podido comprar al menos tres, en el caso de que no tengan el aparatito, con el mismo dinero que gastaron en llevar a toda la ridícula comitiva que llevaron para no poder decir hasta ahora qué tierra ocupan los “carperos”.

Estoy seguro que el fiscal Merlo podrá, cuando sea requerido por los periodistas, explicar las razones de tanta demora. Espero que no diga que no tiene GPS, espero que no diga que los mapas y los títulos oficiales no tienen referencias geográficas, espero que tenga algunos buenos argumentos a esgrimir, porque espero que no pretenda que los paraguayos somos idiotas.

Espero que Ricardo Merlo no esté tardando todo este tiempo solamente porque es lo que se demora en inventar excusas y pretextos para no imputar a los ministros Carlos Filizzola (con fueros), Miguel Ángel López Perito, Emilio Camacho y Oscar Rivas (sin fueros) y al gobernador de San Pedro, José Ledesma, que son quienes asumieron la responsabilidad del traslado de los “carperos” a esas tierras.

Aunque el fiscal no tiene mucho margen de maniobra, ya que o alentaron a los “carperos” a invadir un parque nacional, delito tipificado y penado por dos leyes específicas y por el Código Penal, o los impulsaron a invadir una propiedad privada, cosa que también constituye un delito y un ilícito, pues los “carperos” están en el Parque Nacional Ñacunday o están en su vecino, Tranquilo Faver

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