Cada año fluyen cientos de millones de dólares por los ríos de Paraguay. Es el precio de nuestra creencia errónea de que más allá de Itaipú no hay capacidad de generación de energía. Por suerte, estamos equivocados en este tema. Paraguay puede dar un salto increíble por medio de la inversión en Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCH).
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Paraguay necesita sacar mejor provecho de sus riquezas naturales. Ya no podemos dejar que tantos dólares corran debajo de los puentes. |
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La potencia instalada de los ríos de Paraguay es de aproximadamente 11.300 MW. Con Itaipú, Yacyretá y Acaray tenemos una potencia instalado de 8.000 MW. Esto indica que cada año dejamos de utilizar 3.000 MW de potencia.
Resulta incomprensible que tanta agua que corre por nuestros ríos y riachuelos – inclusive arroyos- no se transformen en energía, en especial cuando los países de la región demandan más energía y el precio va al alza.
Los distintos países del mundo, incluyendo los de la región, comprendieron la riqueza que fluye en los ríos, inclusive en aquellos que no son caudalosos, y ya disponen de planes de inversión para los próximos años en PCH.
La inversión que se requiere en Paraguay para sacar provecho de nuestro potencial energético es cuantiosa, de aproximadamente USD 3.000 millones, bajo el supuesto de que por cada MW se requiere USD 1 millón de inversión.
Además de la inversión requerida, las PCH generarán empleo. En la fase de construcción e instalación se estima que se requerirán 18 personas trabajando por cada MW, aproximadamente 54.000 empleos directos. En la segunda fase de operación y mantenimiento, el nivel de empleo demandado sería de 4.000 unidades.
Las PCH tienden a fomentar el desarrollo no sólo del sector de la construcción, sino a la vez del clúster energético, al propiciar que las empresas nacionales se dediquen a la producción de pequeñas turbinas, generadores y tableros de control.
Además de la dimensión empresarial, las PCH tienen un rol social muy importante, porque pueden tratarse de pequeños emprendimientos de localidades rurales. Con la generación de energía en las zonas rurales, es de esperar que la producción de las pequeñas fincas y talleres también vaya al alza, así como también la obtención de recursos extras por la venta de energía.
Uno de los grandes “peros” de esta iniciativa sería la falta de dinero para financiarlo. No obstante, debido a que se tratan de emprendimientos atomizados el riesgo financiero tiende a ser menor. Adicionalmente, existen instrumentos financieros, como el fideicomiso que pueden ser estructurados para la obtención de recursos financieros.
Paraguay necesita sacar mejor provecho de sus riquezas naturales. Ya no podemos dejar que tantos dólares corran debajo de los puentes. La iniciativa de desarrollo de las PCH es el camino correcto que está iniciando el gobierno nacional y el sector privado.
Será un periodo como el de los 70s, pero con cientos de micro Itaipú. Esperemos que así sea.