publicidad_itau
 
 
LANACION.com.py
 
Archivo Diario Digital | Diario Impreso
En la La Nación  En Google
 
 

El asesinato de Hugo Ortiz revisado

Miercoles, 28 SET 2011 - 21:17  |  
 [ 1.00 / 5 -Total: 2 votos  ] 
  

Al empezar el mes de setiembre de 2010, en oscuras circunstancias, un profesor jubilado, Hugo Ortiz, fue asesinado y los investigadores concluyeron que lo fue por el grupo terrorista autodenominado “Ejército del Pueblo Paraguayo”.

Su caso fue considerado un acto de terrorismo, y lo fue, pero no fue registrado como un hecho que afectara de alguna manera a la libertad de expresión o a la libertad de prensa.

Estuve pensando en el caso en el curso de los debates que estamos teniendo en Estados Unidos los integrantes del grupo de periodistas paraguayos que estamos visitando este país con algunas organizaciones de defensa del ejercicio del periodismo.

Hay, a mi modo de ver, un criterio absolutamente peligroso en estas organizaciones de defensa de periodistas, consistente en excluir de sus exámenes los procesos referidos a la libertad de expresión para limitarse a casos que afectan solamente a periodistas registrados.

Creo que se debe a la influencia, para mi totalmente negativa, de los llamados colegios de periodistas (sindicatos, asociaciones, grupos) que suponen que la libertad de prensa es un privilegio que les corresponde en exclusiva, cuando lo cierto es que la libertad de prensa no es más que un derivado de algo mucho más amplio, la libertad de expresión.

Como consecuencia, estas organizaciones no vigilan los procesos en marcha en alguna sociedad determinada relativos a la posibilidad del ciudadano común de expresar su punto de vista, sino que registran tardíamente solamente el resultado posterior de los ataques previos a la libertad de expresión, como es el asesinato de algún periodista o el cierre de algún medio.

Algunas cifras que nos dio Carlos Lauría, quien dirige desde Nueva York el “Comité para la Protección de Periodistas”, muestran una situación hemisférica dramática, con ochocientos setenta y tres periodistas asesinados desde que se hace el recuento, de cuyos casos quinientos cuarenta y cinco siguen impunes, es decir, sin que se haya encontrado, o juzgado o castigado a los responsables de tanta muerte.

Los países en los que el número de asesinatos alcanzó un nivel extremo son México y Honduras.

Pero toda esta enorme tragedia humana no es el primer paso de quienes desean acallar a la sociedad, sino el último. Se mata a los periodistas cuando, destruida ya la libertad de expresión, estos se resisten al silencio.

Sintetizaba muy bien Lauría que los asesinatos de periodistas tienen el efecto de imponer un vacío informativo en las sociedades donde ocurren, de forma que la opinión pública no pueda tener más que una idea aproximada e inexacta de la realidad.

Aunque comparto esa síntesis, creo que el vacío informativo se impone previamente, por medio de diversas formas de amedrentamiento.

Esto, a su vez, debilita o hace desaparecer el escrutinio público sobre los actos gubernamentales y esto, por su parte, favorece la cooptación de las instituciones por organizaciones criminales.

Se genera así un círculo vicioso en el que funcionarios al servicio de las mafias reducen los espacios de expresión y terminan consolidando modos de gobernar irresponsables, esos gobiernos ya no responden al pueblo y se restablece así, de facto, una mecánica pre-democrática de administrar la cosa pública.

Esto se da a nivel local, regional o nacional, como lo demuestran claramente los casos de México y Honduras y, agrego yo, como lo demuestra el caso de Hugo Ortiz.

La crónica publicada en ABC en aquellos días registra el testimonio del hijo de Hugo Ortiz. El maestro, ejerciendo su derecho a la libertad de expresión, denunciaba que en la Colonia Sidepar 3000, donde vivía, “los guías del programa “Tekoporã” son manipulados por el grupo armado para ganar simpatizantes”.  

“Ortiz (h) exclamó que no es cierto que en la comunidad de Sidepar 3000 existen 1.200 pobladores que simpatizan con el EPP, tal como lo manifestó Abraham Medina, dirigente del lugar, cuando fue entrevistado la semana pasada por este medio” (http://bit.ly/cjzw1o).   

Hugo Ortiz ejercía en Sidepar 3000 el derecho que le reconocía el Artículo 26 de nuestra Constitución: “Se garantizan la libre expresión y la libertad de prensa, así como la difusión del pensamiento y de la opinión, sin censura alguna, sin más limitaciones que las dispuestas en esta Constitución; en consecuencia, no se dictará ninguna ley que las imposibilite o las restrinja. No habrá delitos de prensa, sino delitos comunes cometidos por medio de la prensa. Toda persona tiene derecho a generar, procesar o difundir información, como igualmente a la utilización de cualquier instrumento lícito y apto para tales fines”.

En nuestro país, generar información no es, y jamás debe ser, un privilegio de casta, reservado a periodistas profesionales y la prohibición de la censura beneficia no solamente a los periodistas profesionales, sino a todo paraguayo que, como Hugo Ortiz, estaba generando información sobre su comunidad.

Hoy, en Sidepar 3000, departamento de Canindeyú, Paraguay, impera un silencio informativo. La comunidad está sometida a censura y nadie tiene allí libertad de controlar a los supuestos líderes de la misma, tal como ocurre en ciudades y en estados de México, pero ese silencio no está registrado por el “Comité para la Protección de Periodistas”, ni por la Relatoría de la Organización de Estados Americanos para la libertad de expresión ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

En la Relatoría nos reunimos con Michael Camilieri, quien nos explicó que el trabajo de la entidad es evaluar la situación de la libertad de expresión en cada país y promover la estandarización de las legislaciones nacionales en base a cinco ejes, que son la violencia contra periodistas, el uso del derecho penal con motivo de publicaciones, la censura, el acceso a la información y la diversidad y pluralismo de los medios.

El trabajo de esta oficina es elaborar un informe anual de la situación, reporte que a pesar de contener datos muy concretos sobre las violaciones a la libertad de expresión en países como Venezuela o Ecuador, pero siempre centrados en periodistas registrados y no en procesos que destruyen la libertad de expresión.

Lo mismo que en el caso del “Comité para la Protección de Periodistas”, cuando la OEA llega a tomar nota de una situación, es porque la situación ya es irreversible o irreparable, lo que debe sumarse a que la organización no ha logrado dar a sus informes la trascendencia política y la difusión internacional que merecen.

Lamentablemente, la voz de la Organización de Estados Americanos no tiene la fuerza que pudo haber adquirido cuando tuvo oportunidad de hacerlo y la aparición de la Unión de Naciones Sudamericanas ha condenado a la OEA poco menos que a la irrelevancia.

La libertad de expresión es la que requiere ser defendida en un marco internacional y la atención debe centrarse en los procesos que la amenazan porque de lo contrario el trabajo de todas estas entidades seguirá siendo un sombrío, pero simple e inútil, recuento de asesinatos. 

Comentar

Registrarse  |  Recuperar Contraseña
SESIÓN DE USUARIO
Correo  Contraseña
 
REGLAS PARA EL COMENTARIO
-El comentario representa la opinión del lector y no la línea editorial de LA NACION.
-lanacion.com.py no se hace responsable por los comentarios publicados.
-El comentario está sujeto a la revisión de un editor para su publicación.
-Nos reservamos el derecho a eliminar comentarios inapropiados: ofensas, insultos, agravios, groserías, etc.
-Las cuentas de usuarios que no respeten las reglas serán dadas de baja.
-Los usuarios solo podrán escribir hasta 1200 caracteres.
-Aquellos usuarios que dupliquen sus comentarios serán desactivados.
-Si el equipo técnico de lanacion.com.py detecta el uso de datos falsos, el usuario será inmediatamente bloqueado.
-Este espacio no puede ser utilizado para hacer publicidad, promociones ni propaganda de ninguna clase.
 RANKING DE NOTICIAS
 TE RECOMENDAMOS
 
Contactos y Staff  |  Historia |  Registrarse |  Agencias/Corresponsales |  Hacenos tu página de inicio
 
 
© 2014 Grupo Nación de Comunicaciones Todos los derechos reservados. Av. Zavala Cué entre 2da y 3ra / Fdo. de la Mora Zona Sur - Paraguay
Teléfonos: (595-21) 512 520 / Fax Redacción: (595-21) 512 535 - Fax Publicidad: (595-21) 513 455 / Fono Avisos: (595-21) 522 522
email: digital@lanacion.com.py