El 20% de valor agregado será importante para evitar el “blanqueo” de la triangulación y brinda facilidades para luego exportar, afirman.
La recientemente sancionada ley que establece incentivos para la producción de alta tecnología y sus efectos para el desarrollo industrial del país fue enfocada en la Mesa de Negocios de La Nación con referentes del sector.
Participaron de la misma David Ocampos (DO), diputado nacional y proyectista de la mencionada ley; Aníbal Giménez Kullak (AG), ex viceministro de Industria durante el gobierno anterior; Jorge Figueredo (JF), consultor de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), y Arsenio Báez (AB), presidente de la Cámara de Mayoristas de Informática de Asunción (Cadmi). Estas fueron las apreciaciones de los invitados.
LN: ¿Cuál es el impacto inicial de la ley?
AB: Creo que esto es apenas una tocada de oreja al modelo agroexportador. El proyecto colisiona con el modelo de país, nos vemos como modelo agroexportador y también así nos ven los organismos internacionales y bancos. Lógicamente, no hay proyectos en la industria que puedan ir fomentando estas inversiones que son necesarias para instalar un proceso productivo en el país, debido a que el modelo que se tiene es otro y esto ha sido la gran traba que ha tenido la industria nacional .
LN: Falta la reglamentación. ¿Qué aspectos deben ser resaltados en la misma?
AB: Se viene la reglamentación, que es el paso de fortalecimiento del proyecto. Por ejemplo, yo trataría que la presentación previa del proyecto no sea un condicionante básico para que esta industria luego no se instale, que no se establezca que precisamente debe ser elegido un proyectista inscripto en el Ministerio de Industria. Porque si es así la ley no sirve. Que el proceso de fiscalización previa no se convierta en una traba. Creo que la reglamentación no debe convertir la ley en letra muerta.
LN: ¿Hay otro factor que se debe tener en cuenta en la reglamentación?
AB: Hay que tener cuidado en la reglamentación sobre el 20% de componente nacional que debe tener un producto que se cumpla realmente. Porque si nosotros mismos los industriales violamos con artilugios, de vuelta estamos atentando contra el proceso de producción.
LN: ¿Se habló con el Poder Ejecutivo por el tema fiscal?
DO: Se supone que se habló, se consultó, por eso es que encontramos un punto para mantener un porcentaje del IVA, y no eliminarlo. Pero obviamente siempre no es bien visto cualquier cosa que se trate de exoneraciones fiscales.
LN: ¿Qué tan necesarios son los incentivos?
DO: Está visto que el sector productivo empresarial se mueve por los incentivos. Por ejemplo, en el caso de la minería, debemos ser mucho más agresivos que los otros países que tienen tradición minera. ¿Qué problemas vamos a tener con los incentivos fiscales si una industria no existe? Si no existe, el país no percibe ingresos en ese concepto.
En la época de Nicanor (Duarte Frutos, ex presidente de la República), cuando ese decreto salió, muchas empresas estaban esperando y cuando se derogó posteriormente, numerosos pedidos quedaron trabados en el Ministerio de Industria y Comercio (MIC).
LN: En este campo específico de los ensamblajes ¿Qué se necesita para exportar al Mercosur?
AB: En caso de que uno quiera exportar al Mercosur se debe llegar al 40% de valor agregado, si se logra será un gran paso y puede ser aplicado, porque el 20% es la base. El 20% da la oportunidad de que te inicies en el mercado interno, que lo agotes y te prepares en un proceso de producción con mayor absorción de porcentaje nacional para que luego puedas salir al Mercosur.
Yo no creo que esta ley sea suficiente, tiene que haber otras cuestiones como para evitar ser un modelo agroexportador. Dentro de este modelo tampoco hay un incentivo de industrialización, aunque el sector lo intente.
DO: El 20% del costo total del producto es fácilmente alcanzable con mano de obra, embalaje, los plásticos.
JF: Los industriales paraguayos se van a dar cuenta que una vez tomado el mercado interno están dadas las condiciones para ser competitivos e ir al otro lado de la frontera y se van a esforzar para llegar al 40%. Paraguay está en inmejorables condiciones por su posición económica, geográfica, su baja presión tributaria y su mano de obra intensiva.
CREDIBILIDAD
LN: ¿Habrá mercado en el país para estos productos?
JF: Hay un mercado interno y hay potencialidad de exportar, y ahí es donde volvemos al tema del 20% al 40%, justamente cuando tuvimos conocimiento del borrador de la ley una de las condiciones es que hubiera un porcentaje mínimo.
En este caso del 20% se puso para que la ley no sirviera como un esquema de blanquear una triangulación. El 20% quiere decir que mínimo uno tiene que instalar una planta y tiene que contratar gente, tiene que hacer un proceso de valor agregado, es uno de los condicionantes que la ley establece. Nosotros queremos que esta ley tenga credibilidad, que sean creíbles, que se cumplan las reglas, hay un artículo de normas del Instituto Nacional de Tecnología y Normalización (INTN), es decir que si se hace un producto paraguayo debe haber una norma paraguaya, ya sea copiada de la norma española o de donde sea. Tiene que haber una formalidad o una seriedad, eso es muy importante.
LN: ¿Qué beneficios de valor agregado tendrá el desarrollo de la producción de aparatos tecnológicos en el país?
AG: Creo que podemos esperar que se instalen empresas o que se transformen las importadoras en empresas productoras nacionales; significa que van a desarrollar un marca propia, eso, a efecto del consumidor final, significa que el propietario de la marca va a estar localmente, lo que implica posibilidad de reclamo, la posventa, el servicio y la garantía. Es decir, que el cliente finalmente tiene aquí en el país instalada la fábrica o la empresa que le brinda el producto, significa que es desarrollo de la parte normativa, de seguridad.
LN: ¿Esto acarreará otros negocios?
AG: La instalación de esta industria significa el desarrollo de todos los servicios de control de calidad, son servicios que se pueden desarrollar en el sector privado en laboratorios de control de calidad, de vuelta significa empleo, significa oportunidades para profesionales técnicos que hoy día no se están desempeñando en su rubro, significa transferir los recurso o los beneficios a otros segmentos que ya existen en el país como el sector gráfico y el sector de embalaje.
Y después también mayor consumo de energía eléctrica, mayor consumo de internet, mayor consumo de telecomunicaciones, que indirectamente vuelve al Estado. Genera nuevamente un ambiente de negocios en un rubro totalmente nuevo para el país.
LN: ¿El país ya ofrece beneficios?
DO: Sí, y nosotros con una ubicación privilegiada, con baja presión tributaria, con mano de obra barata, no estamos encontrando. Llegamos a la maquila. Pero no hay que tener miedo de abrir los incentivos, dentro de todo de un país que tiene baja credibilidad en materia de seguridad, tenemos que compensar ese estigma que tenemos por otra cosa.
Maquila en realidad es algo totalmente separado, porque esto está orientado para vender localmente y en materia de oportunidades al comercio fronterizo ni qué decir. Prácticamente se iguala a los beneficios que hoy tienen todos los que están bajo el Régimen de Turismo, con la millonada que entra para poder salir del país.
LN: ¿Por qué no se introdujeron otro tipo de productos en el proyecto de ley?
DO: A mí me hubiera gustado agarrar a muchos sectores más, pero es una polémica. Comenzó con electrodomésticos, vimos allí el riesgo de ser rechazados y entonces focalizamos exclusivamente en el sector informático que tiene muchos conexos y dinamiza totalmente las economías en desarrollo. Detrás de esto estoy seguro que viene por ejemplo todo lo que es ensamblaje de informáticos, orientados a educación, porque el país está demostrando una clara política de gastar en estos programas: una computadora por niño.
Tengo que reconocer que es una época bastante interesante en la legislación. Los colegas están teniendo mucha apertura sobre tecnología, innovación. Son coyunturas que tenemos que aprovechar
LN: ¿Cuál sería el primer objetivo a alcanzar?
JF: El primer objetivo no es exportar, será una consecuencia natural, cuando el régimen se afiance. Así ocurrió con el régimen de ensamblaje de motocicletas (RAM). Nuestro análisis partió del tema de las motos, 10 años atrás todas las motos del país eran importadas y había poquísimas motos. Si uno ve la otra cara de la moneda, la moto es un elemento de independencia del paraguayo. La industria del delivery no existiría sino hubiera motocicletas paraguayas al alcance de todos.
PROYECTO DE LEY
El proyecto de ley aprobado el jueves 25 de agosto por el Senado tiene varios incentivos para la producción de alta tecnología, como se explica en el artículo 2 del documento, que establece que los alcances de la ley se aplicarán a los sectores dedicados a producir, desarrollar y/o ensamblar bienes de alta tecnología en las áreas de electrónica, telecomunicaciones e informática.
Para acceder a los beneficios de la ley se debe tener como mínimo 20% de valor agregado a los procesos productivos básicos y 50% de mano de obra local, cumpliendo estos requisitos se puede tener hasta 40% de preferencia en las adquisiciones de entes de Estado, como establece el artículo 17, fundamental para el desarrollo del sector, según indicaron en la Mesa de Negocios.
El artículo 10 menciona que la base imponible para la determinación del impuesto selectivo al consumo (ISC) que grava la primera enajenación de los bienes comprendidos por la ley, será el 10% del precio de venta en fábrica, excluido el propio impuesto y el IVA. La tasa aplicable será del 1%. El artículo 9 hace referencia a que los sujetos beneficiarios de la ley, antes del retiro de las materias primas, componentes, kits, partes y piezas del recinto aduanero, tributarán el IVA, aplicando la tasa del 10% sobre el 15% del valor aduanero expresado en moneda extranjera.