Este contenido requiere Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

DIARIO IMPRESO | EDITORIAL
Transporte público, sector estratégico
DESTACADA
Se impone pues una evaluación rigurosa de la política de subsidios para determinar si efectivamente se lograron los objetivos pretendidos con su aplicación. La ciudadanía tiene derecho a saber si los recursos públicos se emplearon en lo que estaba previsto o fueron simplemente una subvención a la ineficiencia y la desidia.
 [  / 5 -Total: 0 votos  ] 
  
Compartir
20/12/2012
Las firmas agrupadas en el Centro de Empresarios de Transporte del Área Metropolitana (Cetrapam) anuncian “reguladas” a partir de mañana debido a los atrasos en el pago de los subsidios por parte del Gobierno. Al menos 40 líneas de colectivos adoptarán la medida de fuerza. Los transportistas alegan que el Estado les adeuda G. 20.000 millones y que en estas circunstancias, ante los compromisos asumidos con proveedores y empleados, se ven forzados a reducir la cantidad de buses en circulación. Y un argumento más, que es en realidad el que motivó la asignación del subsidio: las empresas de transporte deben abonar las obligaciones contraídas por la renovación de sus flotas de vehículos.
Cuando el Gobierno Nacional asumió la responsabilidad de transferir importantes sumas de dinero a las empresas de transporte para evitar un incremento en el precio de pasaje lo hizo también con el compromiso de éstas de invertir en nuevos buses que pudieran mejorar al menos un poco el pésimo servicio que ofrecen. Hasta el momento no queda claro qué porcentaje de las unidades fue reemplazado.
Funcionarios públicos, al defender la política de subsidios, afirman que se produjo una renovación de no menos del 10% de la flota de buses, aseveración hecha en base a los datos suministrados por los mismos transportistas. Aunque esta cifra parece abultada, lo cierto es que, en todo caso, la renovación de la que se habla se ha producido mediante la incorporación de buses notoriamente pequeños, que recuerdan a los antiguos colectivos que se utilizaban hace décadas. Se trata de vehículos adaptados que originalmente fueron diseñados como utilitarios, para el traslado de mercaderías en zonas urbanas, y no para el transporte de personas. No representan, en rigor, un avance en el confort y la seguridad de los pasajeros, que deben viajar quizás más incómodos en estas unidades.
Se impone pues una evaluación rigurosa de la política de subsidios para determinar si efectivamente se lograron los objetivos pretendidos con su aplicación. La ciudadanía tiene derecho a saber si los recursos públicos se emplearon en lo que estaba previsto o fueron simplemente una subvención a la ineficiencia y la desidia. En este sentido, las autoridades nacionales deben mantener la firmeza y no ceder a presiones ni chantajes y colocar el interés general por encima de cualquier consideración.
Ahora bien, en una visión más a largo plazo, es necesario plantear el problema del transporte público como un tema central en el debate político, a pocos meses de las elecciones generales. Esta es una forma concreta de elevar la calidad del debate político electoral, colocando en discusión los padecimientos y dificultades que afronta la población común. El servicio de transporte público es estratégico en Paraguay. La revisión y reforma de todo el sistema de transporte es impostergable, considerando además que los problemas que genera el actual estado de cosas afectan no solamente a quienes viajan en buses, sino también para toda la ciudadanía en general. Los colectivos chatarra son uno de los factores agravantes del caos y el colapso del tránsito en la Gran Asunción.
Los candidatos, movimientos y partidos políticos que claman por los votos de la ciudadanía deben exponer cuáles son las propuestas concretas para la solución del drama del transporte público a nivel de Asunción y su área metropolitana y a escala nacional. En el país, millones de personas deben pasar todos los días por la experiencia humillante de viajar apretujados en vehículos sucios y destartalados, poniendo en peligro sus propias vidas. Tras el frustrado intento de impulsar el metrobús, corresponde a la clase política definir qué tipo de transporte alternativo proponen y cuál es el modelo de gestión del transporte público que proyectan si es que son elegidos por los electores.
Comentar
.-.-
Registrarse  |  Recuperar Contraseña
Para poder comentar debe estar registrado
SESIÓN DE USUARIO
Correo 
Contraseña
REGLAS PARA EL COMENTARIO
-El comentario representa la opinión del lector y no la línea editorial de LA NACION.
-lanacion.com.py no se hace responsable por los comentarios publicados.
-El comentario está sujeto a la revisión de un editor para su publicación.
-Nos reservamos el derecho a eliminar comentarios inapropiados: ofensas, insultos, agravios, groserías, etc.
-Las cuentas de usuarios que no respeten las reglas serán dadas de baja.
-Los usuarios solo podrán escribir hasta 1200 caracteres.
-Aquellos usuarios que dupliquen sus comentarios serán desactivados.
-Si el equipo técnico de lanacion.com.py detecta el uso de datos falsos, el usuario será inmediatamente bloqueado.
-Este espacio no puede ser utilizado para hacer publicidad, promociones ni propaganda de ninguna clase.

Alejandro Domínguez Wilson-Smith
DIRECTOR
dirección@lanacion.com.py
(595-21) 512 520

© 2011 Grupo Nación de Comunicaciones Todos los derechos reservados. Av. Zavala Cué entre 2da y 3ra / Fdo. de la Mora Zona Sur - Paraguay - Teléfonos: (595-21) 512 520 / Fax Redacción: (595-21) 512 535 - Fax Publicidad: (595-21) 513 455 / Fono Avisos: (595-21) 522 522 - email: digital@lanacion.com.py