Un clima tenso jamás podrá ser aliado de una tarea que tenga como objetivo mejorar las condiciones de vida de los paraguayos, especialmente de aquellos que están en la línea de la pobreza y que fueron los olvidados de siempre, gobierno tras gobierno.
Para lograr el crecimiento es imperioso dejar de lado los conflictos y enfocarse de lleno a diálogos sinceros, sin dobles intenciones ni politizados. El clima del diálogo debe convertirse en el eje para la búsqueda de una solución al largo conflicto en Guahory, donde dos posturas son las que dividen hoy a la población.
En el intento de lograr una salida, el Poder Ejecutivo impulsa varias alternativas de solución, que fueron presentadas ante los principales actores estatales y de las organizaciones campesinas que defienden su lucha. La idea es mediar en el largo conflicto que enfrenta a labriegos y colonos brasileños que habitan la zona.
De acuerdo a lo explicado por el vicepresidente de la República, Juan Afara, existe intención del Poder Ejecutivo en lograr una salida, para lo cual es necesario el diálogo. Terminada una reunión entre los principales involucrados en el tema, expresó que se marcó un intermedio para que los campesinos vuelvan a sus colonias, debatan en asamblea y vuelvan con una decisión tomada. Se esperará ahora la decisión de la dirigencia labriega.
El titular del Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), Justo Cárdenas, informó que presentaron 3 modelos de propuestas a disposición de los afectados. La primera es la reversión de los lotes a favor del Estado, es decir, que vuelvan a su patrimonio anterior.
Con esto se revoca toda esa superficie a favor del Estado paraguayo para luego canalizar nuevamente a esta gente, precisó. La segunda propuesta es la de reubicar a todos los campesinos en lotes contiguos al de Guahory. Finalmente, la tercera propuesta es la adquisición de un lote de superficie de tierra importante para armar una colonia modelo con el acceso a servicios básicos, calles y escuelas. Quedará en manos de los campesinos la decisión del camino a seguir, pero su resolución no puede ser de la noche a la mañana.
Para el Ejecutivo existe una gran preocupación respecto a este conflicto, atendiendo a que considera que se dan factores externos que pretenden politizar la lucha. En ese sentido, se manifestó el propio vicepresidente Afara: "Algunos actores que querían la contaminación social en este conflicto y querían ver sangre, les pedimos que se alejen para que nos dejen trabajar por los intereses de los patriotas campesinos", dijo el representante del Ejecutivo.
Fue tras una reunión en la que estuvieron presentes el ministro del Interior, Tadeo Rojas; el presidente del Indert, Justo Cárdenas; el vicepresidente de la República; el ministro del MOPC, Ramón Jiménez Gaona, entre otras autoridades.
Tras el desalojo que se dio en Guahory por una orden judicial, el clima en la zona sigue por momentos muy tenso. Los campesinos que reclaman tierras en ese lugar se mantienen alertas y estuvieron involucrados en algunos incidentes con los propios colonos brasileños.
Sectores políticos de la oposición han intentado ganarse un crédito en la lucha de los labriegos y constantemente realizan actividades a favor del sector, supuestamente por ser un tema "social". Sin embargo, se pudo comprobar con discursos poco conciliadores que el objetivo principal de algunos dirigentes de la oposición es mantener el clima de confrontación, pero en ese ambiente será imposible encontrar una salida.
El mensaje del vicepresidente de la República es acorde a un planteamiento para un país serio. Es necesario que los políticos que solo quieren sacar beneficios generalmente electorales se alejen del tema y no generen climas de enfrentamientos para que las instituciones encargadas de dar solución a los problemas campesinos sean los que junto con ellos consensúen una salida.
Es de esperar que el conflicto que ya lleva su tiempo se resuelva de una manera pacífica, para lo cual es imperioso que prime la sensatez, la responsabilidad y el verdadero compromiso social. Solo así podrán salir beneficiados los campesinos que exigen un pedazo de tierra, permitirá que el Estado logre pacificar el ambiente y el país saldrá ganando. Paraguay debe desprenderse de las viejas prácticas políticas, del enfrentamiento sencillamente electoral, que impiden el desarrollo. El caso Guahory puede ser el inicio.

