El presidente de la República hizo un anuncio muy importante esta semana, un anuncio que sin dudas va dirigido a las clases menos favorecidas, pues son ellas las que saldrán beneficiadas con estos ajustes. Horacio Cartes informó el lunes que a partir de la próxima semana bajarán los precios del pasaje convencional y de los combustibles.

Esta reducción en dos áreas concomitantes y sensibles para la ciudadanía es posible gracias a la combinación de varios factores. Obedece a una coyuntura favorable a nivel internacional, con una estabilidad de los precios del barril de crudo, y un dólar afianzado a nivel interno.

Pero esta rebaja también responde a la buena salud de la que goza hoy la administración de Petropar, la petrolera estatal, que en julio pasado cerró su patrimonio neto positivo, por primera vez en 15 años y que hace factible ajustes como los anunciados y de pensar en otros negocios.

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El abaratamiento de los combustibles, el tercero que realiza este gobierno, abarca a todos los tipos que comercializa la petrolera estatal, entre los que se encuentra el diésel, el carburante que utiliza casi el 80% del parque automotor paraguayo y el más importante en la cadena productiva del país. Esta rebaja tendrá también un efecto dominó en otros emblemas que se verán obligados a reducir sus precios en las próximas semanas.

Una de las áreas de mayor interés que afectará el abaratamiento anunciado por el presidente es el sector del transporte público. Como se sabe, casi la totalidad de la flota de buses se mueve a diésel y que desde el lunes 24 tendrán un reajuste a la baja. Con esta reducción, el precio del boleto convencional costará 2 mil guaraníes, una rebaja que aunque es mínima es significativa, pues desde hace más de 10 años que el boleto no registraba este nivel.

Hoy el boleto del transporte público ya no tiene la misma incidencia que tenía en el 2005 en relación al sueldo, cuando era del 8%. Hoy, ese porcentaje se redujo a la mitad, al 4%, lo cual quiere decir que la plata le rinde más al asalariado.

En relación al pasaje, otro aspecto importante tiene que ver con la cantidad de gente a la que se beneficiará con la rebaja. En este sentido, los números muestran que la cifra de pasajeros que diariamente utiliza el servicio en la capital del país y el Área Metropolitana es de aproximadamente 1.200.000 personas. De éstos, unos 924 mil pasajeros utilizan los buses convencionales, es decir, los que no poseen el servicio diferencial, que serán los beneficiarios directos de que el pasaje se reduzca a 2.000 guaraníes.

Aunque estos guarismos son positivos, lo fundamental pasa por la relación entre el pasaje y su incidencia con el salario mínimo. Hoy el boleto del transporte público ya no tiene la misma incidencia que tenía en el 2005 en relación al sueldo, cuando era del 8%. Hoy, ese porcentaje se redujo a la mitad, al 4%, lo cual quiere decir que la plata le rinde más al asalariado.

Por años se ha criticado a los distintos gobiernos su falta de voluntad para sincerar los precios del sector de los combustibles o de carecer de un verdadero plan para el transporte público.

La administración del presidente Cartes ha dado muestras innegables hacia estas dos cuestiones con una mayor transparencia en la administración de los recursos de la petrolera estatal, por ejemplo, que ha dado pasos en favor de la estabilidad de sus números, lo cual ha permitido incursionar en otros nichos de negocios como el de las estaciones de servicio y de la próxima provisión de gas licuado de petróleo (GLP). En lo que concierne al transporte público, se ha enfocado en dar una buena calidad al servicio con la renovación y la modernización de la flota de buses que operan en Asunción y el Área Metropolitana.

Gracias a los bonos estatales para los transportistas, se han adquirido unos 500 buses diferenciados y se han sacado de circulación más de 350 buses chatarra. Este número es importante, puesto que representa un gran porcentaje de la flota automotor y que era un verdadero dolor de cabeza para el usuario del mismo.

Este recambio de buses también obedece a una posición transigente del Gobierno, pero que también ha encontrado consentimiento entre los empresarios del transporte.

Aunque los avances exhibidos hasta ahora son tímidos, que aún hay mucho por hacer, estos cambios son apenas signos que muestran la determinación tanto del sector público como del privado (en especial del sector transporte) en avanzar hacia verdaderos progresos para los ciudadanos de la República.

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