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Verónica Cantero Burroni, de 13 años, es hija de un médico paraguayo que vive en Buenos Aires, Argentina, y ganó el primer premio en el certamen literario “Elsa Morante” de Italia. Vero, que vive con una parálisis cerebral desde que nació, lo que le impide caminar, no se deja vencer por ningún obstáculo y hoy deja constancia de que no hay discapacidad que pueda contra el corazón.

El cuento ganador se llama “El Ladrón de Sombras” y es el quinto libro que lanza. Trata sobre la vida de un joven estudiante que tiene problemas económicos y que se ve obligado a robar sombras, para poder pagar sus estudios.

“Después de un viaje que hicimos a Foz de Iguazú, en 2007, ella le empezó a contar a un escritor amigo de la familia, Alver Metalli, sobre lo asombrada que estaba de ver tanta naturaleza y de la presencia de los animales. Pero le contaba con tantos detalles tan precisos, que entonces Metalli le dijo que escriba eso. Fue así que empezó a escribir” relata a La Nación, Gustavo Cantero, su padre. Él vive desde 1987 en Argentina.

Junto con sus hermanos Francisco y Lucía,Verónica es una trilliza, cuya madre Cecilia, tuvo una mala praxis durante el parto, “Verónica y Francisco tuvieron una especie de derrame cerebral que les afectó la motricidad. Los tres tienen una discapacidad motora, pero a Lucía prácticamente no se le nota. Vero y Francisco están en sillas de ruedas, luchando cada día” comenta Gustavo.

La joven escritora conoce Asunción, quiere mucho a Paraguay, ya que en vacaciones suelen visitar al abuelo paterno, que vive en el barrio Ysaty, de nuestra capital. “Yo solía viajar regularmente hasta agosto pasado, pero siempre que puedo voy a Paraguay. Mis hijos conocen y tienen la sangre guaraní. Son tan guitarreros como su abuelo”, relata su padre.

Como un juego

Los primeros pasos de Verónica en el mundo literario fueron más que nada de juegos y esparcimientos. “Empezó con un libro, con otro, y así, fueron saliendo varios. Todos sus personajes giran en torno a la gente que ella conoce”, recuerda su padre.

Pero lo que empezó como juego, cada día se fue volviendo más importante para una niña que a los 13 años ya sabe lo que quiere: Pretende ser escritora y periodista.

Su vocación por las letras se fue haciendo evidente durante la escuela; ahora cursa el tercer año de la secundaria. Vero se destacó siempre en todos los eventos literarios, así como sus hermanos Francisco y Lucía. “Los trillizos son los alumnos abanderados de sus clases”, menciona Gustavo.

Lazos con Italia

El año pasado, conocieron al poeta italiano Davine Rondoni, quien los visitó, interesado en su historia. “Llegó con una amiga que tiene una empresa de turismo cultural en Italia. Rondoni consiguió traducir todo el libro y nos dio gratis la traducción, después nos preguntó si queríamos publicarlo en Italia. Le dijimos que no había problemas, para nosotros era casi como todo chistoso. Rondoni contactó con Alver Metalli, consiguieron una editorial en Italia que se hizo cargo de publicarlas. Poco tiempo después nos enteramos que su libro fue nominado para este certamen, que en Italia es muy importante y la verdad, no podíamos creer” cuenta el compatriota radicado en Argentina.

Fue así que, junto a su mamá Cecilia, Verónica viajó a Italia para participar del evento. El premio está inspirado en la escritora italiana Elsa Morante (1912-1985) y se centra, generalmente, en producciones literarias que tengan que ver con temáticas sociales y políticas juveniles.

“El ladrón de sombras” de Vero, como la llaman sus padres, fue leído por unos 800 niños que también votaron como parte del proceso selectivo. La otra parte de la votación quedó a cargo de un jurado científico, presidido por la escritora italiana, Dacia Maraini.

La obra compitió con “El nombre de Dios es misericordia” del periodista Andrea Tornielli, y “El brazalete” de la escritora Lia Levi, ambos italianos.

Finalmente, la familia da un mensaje a toda la sociedad: No hay discapacidad que pueda contra el corazón y las ganas de superarse.